Lo dejó muy claro en la convención nacional del PP del pasado fin de semana, “hay que defender lo nuestro y a los nuestros”, dijo María Dolores de Cospedal y todos pensaron en Cristina Cifuentes. Y es que la secretaria general del PP se ha convertido en la principal defensora de la tesis de que hay que “resistir”, no ceder a las pretensiones de Ciudadanos una vez más, porque “después de Cristina vendrá otro y luego otro” como después de Pedro Antonio Sánchez vino Pilar Barreiro y antes Rita Barberá, dicen fuentes populares.

Cospedal se revela contra una versión política de “Diez negritos”, convencidos como están en el PP de que “conforme vayan despuntado líderes se irá a por ellos”. Comentan el caso del vicesecretario de comunicación popular, Pablo Casado, obligado a hacer una especie de “striptease” académico para acreditar que hizo el mismo máster de la Universidad Rey Juan Carlos que la presidenta de la Comunidad de Madrid. De hecho, que saliera el nombre del portavoz del PP en los papeles no le pilló a nadie por sorpresa “porque nos había llegado que había algo de Pablo relacionado con el máster de Cifuentes”, dicen en este caso fuentes del PP madrileño.

Para la secretaria general del PP “es una cuestión de principios”

Pero sobre todo, para Cospedal es una cuestión de principios. Por eso en su entorno recuerdan la salida del que fuera presidente de Murcia y de la ya ex senadora, murciana también, de la que dependía, nada menos, el apoyo de Ciudadanos a los Presupuestos Generales del Estado, sin que todavía se les haya abierto juicio oral. También Rivera condicionó su apoyo a Rajoy en el Congreso a la dimisión de Barberá, imputada por el Supremo por presunto blanqueo y que falleció al tiempo que Moncloa conocía que se le iba a desimputar.

Ciudadanos arguye el contenido del acuerdo de investidura con el PP, donde ambas formaciones se comprometieron a la “separación inmediata de cualquier cargo público que haya sido imputado formalmente por delitos de corrupción política, hasta la resolución completa del proceso judicial”. Por su parte, los populares han querido hacer una interpretación libérrima del concepto de “imputación formal”  y hasta de corrupción, defendiendo, por ejemplo, que el caso de Barreiro era más un problema de gestión que de corruptelas.

Pero es que en el punto tercero del pacto madrileño puede leerse que esa separación se producirá también en caso de que el cargo público “haya falsificado o engañado en relación a su currículum o su cualificación profesional o académica”, que es el supuesto que le quieren aplciar a Cifuentes.

“Ni está investigada, ni está imputada, ¿por qué se tiene que ir?”, dicen en su entorno

Es por tanto Cospedal la principal y más poderosa valedora de la presidenta autonómica, en la cuerda floja y amenazada de moción de censura si no se retira antes, según el ultimátum que ha dado Albert Rivera a los populares. De ahí que no se haya tomado todavía una decisión respeto a si la prioridad es mantener a toda costa el gobierno de la Comunidad de Madrid y ceder ante éste o dejar que Ciudadanos corra con “el desgaste” de un pacto con los socialistas y Podemos.

Por lo pronto, en el entorno de Cifuentes han querido dejar claro que ésta sólo se irá “si se lo pide Rajoy”, de viaje en Argentina. Vuelve este jueves por la mañana. No es habitual de Rajoy precipitar acontecimientos y en la Comunidad se preguntan que “si dejan caer a a Cifuentes, ¿a quién no va a dejar caer el PP?”. “Ni está investigada ni está imputada ni hay ningún documento solvente que diga que ha cometido una ilegalidad, ¿por qué se tiene que ir?”, agregan en su entorno en una teoría que comparte Cospedal.

Sin embargo, para muchos en el PP, que Podemos gobierne el Ayuntamiento de Madrid y el PSOE la Comunidad es una situación indeseable que, a un año de las elecciones locales y autonómicas, puede servir a la izquierda para mejorar sus opciones electorales. Lo cierto es que estamos en un partida de ajedrez, por la cual los populares intentan convencerse a sí mismos de que no pasa nada si pierden el gobierno de la Comunidad y, Ciudadanos, que no les pasará factura apoyar una moción de censura contra Cifuentes que exige los votos de PSOE y Podemos.