Política

No votar a Tania Sánchez: la directriz contra la mujer "más odiada en Podemos"

Tania Sánchez e Íñigo Errejón en la presentación de la lista que encabezaban en las primarias de Podemos en Madrid. EFE

«Es el momento de la democracia interna. En las listas van a ser las inscritas y los inscritos quienes identifiquen lo que significa nueva política y lo que está lastrado por una biografía institucional demasiado densa (es lo que, creo, pasa con  Tania Sánchez)».

Con estas palabras, el cofundador de Podemos Juan Carlos Monedero ponía en el disparadero a Tania Sánchez, probablemente la «mujer más odiada en Podemos», según aseguran desde distintas sensibilidades del partido. Su elección como número 2 de la lista de Íñigo Errejón en las primarias para formar la candidatura en la Comunidad de Madrid ha soliviantado a varios sectores de Podemos. Tania Sánchez, la dirigente de IU que aseguró que no se iría a Podemos «y punto», la ex novia de Pablo Iglesias que lo ‘traicionó’ con una candidatura alternativa en Madrid junto a Rita Maestre, la errejonista, cuenta con un perfil rechazado por corrientes como la oficialista y la anticapitalista.

Esas aristas hicieron que Errejón la situara como número 2 en su lista para intentar favorecerla en las votaciones. El sistema que se utilizará en estas primarias, el DesBorda, pondera no sólo la votación de una de las personas que va en la lista, sino en el orden en el que se ‘pincha’ su nombre vía internet, que también es preferencial. En Vistalegre 2, cuando se eligió así a los miembros del Consejo Ciudadano, el primero de la lista que era votado obtenía 80 puntos, el segundo 79, el tercero 78 y así sucesivamente. Al aparecer la segunda en la candidatura, justo debajo de Errejón, su nombre es más fácil de pinchar que el de los últimos puestos.

Con esa situación privilegiada, Sánchez podría superar el rechazo de su figura en algunos sectores de la militancia, los más oficialistas. Y ahí es donde entra en juego la advertencia de Monedero, que en clave interna se lee como toda una indicación. «La última palabra, como no podía ser de otra manera, la tienen las bases, que son las que van a decidir el orden de la lista de Podemos en la Comunidad de Madrid. Podemos está inventando nuevas formas de hacer política heredadas del 15M. Ya no son las cúpulas quienes deciden en una reunión secreta quién se presenta y quién no», asegura en un artículo del diario Público el día 22 de abril en el que también arremete contra Carolina Bescansa.

La directriz, que se reproduce a nivel interno, consiste en no votar a Tania Sánchez para hacerla descender en puestos o desaparecer de la candidatura. «Desclicar a Tania», se explica en terminología podemita. Si los inscritos cumplen esa sugerencia, la diputada podría pasar de presentarse como ‘vicepresidenta’, mano derecha o número 2 de Errejón a ocupar un puesto de los más bajos en la lista que finalmente se presente a las elecciones.

Tras la depuración del censo y los cambios en el Reglamento de Podemos impulsados por Pablo Echenique, la participación en las consultas internas, que antes eran abiertas a la ciudadanía que se inscribiera por internet, ahora queda reservada a la militancia de carné. De esta manera la votación se reduce a las bases más activas y oficialistas del partido, restringiendo el «fenómeno fan» que antes se producía entre simpatizantes de Podemos que votaban por los rostros más conocidos o con los que empatizaban más.

La última consulta así lo demuestra. En marzo de este año el partido preguntó si debía concurrir a las próximas elecciones con la marca Podemos. El 90,75% de los inscritos respaldó la propuesta del secretario general en una votación con sólo un 16% de participación. De los 473.678 inscritos con los que cuenta el partido participaron 76.511.

https://youtu.be/4rX8t4poHbU

En la Comunidad de Madrid se calculan unos diez mil inscritos activos en los procesos internos. En las últimas primarias para elegir al secretario general en la capital, celebradas en diciembre, Podemos registró una participación de 8.199 militantes, un 16% de un censo de 51.000 personas. En el anterior proceso autonómico, cuando se enfrentaron Ramón Espinar y Rita Maestre, la participación fue de 27.223 personas, un 35% del censo entonces en la Comunidad.

La situación como número 2 de Sánchez tampoco se ha entendido entre buena parte de los diputados de Podemos en la Asamblea de Madrid que forman parte de la lista pero en los puestos inferiores. El grupo parlamentario cuenta con 27 escaños y las últimas encuestas le otorgan unos 23 en la próxima legislatura, por lo que algunos de los que han desempeñado la labor estos cuatro años se quedarán fuera.

La lista consensuada con la cúpula del partido incluye a Clara Serra, Eduardo Fernández Rubiño, Mónica García, Alberto Oliver, Raquel Huerta, Beatriz Galiana, Eduardo Gutiérrez o Jazmin Beirak por parte del errejonismo, o  María Espinosa y Elena Sevila por parte del pablismo, mientras que Ramón Espinar ha priorizado a los miembros de su dirección a la hora de asignar puestos en la lista, como Dina Bousselham, Carolina Alonso o Sergio García Torres. La divulgación de los planes de Bescansa para desbancar a Iglesias arruinó la posición de fuerza de Errejón en las negociaciones dando mayor cuota en la lista al sector oficialista.

De IU al ‘errejonismo’

Tania Sánchez llegó a Podemos procedente de IU y cayó en desgracia hace un año y medio, después de que plantara cara junto a Rita Maestre a Ramón Espinar en las primarias madrileñas de Podemos. Ese episodio anticiparía la cruda batalla de Vistalegre II y fue decisivo para ganarse la enemistad de la dirección de Pablo Iglesias. Por entonces los bandos no estaban aún definidos, pero la alianza de Sánchez con la errejonista Rita Maestre no sentó bien al círculo del secretario general de Podemos. Como el resto del sector perdedor, sufrió la purga en el Congreso de los Diputados y fue enviada al ‘gallinero’ del Hemiciclo. Es una de las pocas diputadas de Unidos Podemos que aún no ha intervenido en la tribuna del Congreso.

La ex diputada de IU en la Asamblea de Madrid tuvo más protagonismo en Podemos cuando aún no militaba en el partido que cuando se integró definitivamente. En diciembre de 2014, aún en IU, fue elegida en primarias como la candidata a la Comunidad de Madrid, pero el partido no llegó a ratificar a la dirigente, que pertenecía a la corriente crítica a la línea federal. En febrero de 2015, tres meses antes de las elecciones autonómicas, abandonó IU y creó Convocatoria por Madrid, una plataforma instrumental para confluir con el partido de Iglesias.

Aunque no estaba en Podemos, su nombre sonó para ser su candidata regional. El propio Iglesias apoyaba esta tesis y Luis Alegre -por entonces secretario general de Podemos en la Comunidad- fue su principal valedor. Sin embargo, las investigaciones judiciales por su gestión en el Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid alejaron esa posibilidad y, finalmente, la candidatura fue para un perfil independiente, José Manuel López. La dirigente rechazó ir en las listas al no encabezar la candidatura y dos meses después de la cita electoral Iglesias la integró en las listas de Podemos al Congreso del 20-D.

Su llegada al Parlamento fue vista con recelo por un sector del partido, pero su experiencia política sirvió al grupo parlamentario. Su despacho era uno de los más concurridos y Tania Sánchez -que había gobernado en Rivas y había sido diputada en el parlamento regional- tuvo que dar cursillos exprés al resto de diputados sobre el funcionamiento de las comisiones y del procedimiento parlamentario. El trato personal siempre fue bueno, pese al recelo generado en el sector que hoy copa el oficialismo: Irene Montero, Rafael Mayoral y Juanma del Olmo eran viejos conocidos de Tania Sánchez, con quien habían coincidido en Juventudes Comunistas.

Los dirigentes de Podemos habían pertenecido a familias políticas distintas dentro de esta organización, y la llegada de la ex dirigente de IU no fue precisamente bien recibida. Este grupo, que hoy constituye el núcleo duro de Pablo Iglesias, siempre observó con recelo a Tania Sánchez. Y, a partir de septiembre de 2016, el sector oficialista la condenó al ostracismo político en el partido y en el Congreso.

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