Política

Pedro Sánchez no dejará caer a más ministros: "Hasta aquí hemos llegado"

Cansado de que los casos de Delgado y Duque tapen su gestión, contrataca publicando los bienes del Gobierno del PP

logo
Pedro Sánchez no dejará caer a más ministros: "Hasta aquí hemos llegado"

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su gira por Norteamérica. EFE

Resumen:

El presidente del Gobierno ha decidido defender y sostener a sus ministros a no ser que hayan cometido un delito flagrante. "Sólo se dimite por asesinato", ironizan fuentes de su entorno. Así lo explicó ayer la vicepresidenta del Congreso, Carmen Calvo, durante la celebración del Consejo de Ministros. "Es una estrategia de acoso y derribo y no vamos a caer", aseguró. Sánchez ha constatado que el cuestionamiento de los ‘fichajes’ como Huerta (periodista y escritor), la ministra de Justicia, Dolores Delgado (fiscal) y el titular de Ciencia, Pedro Duque (astronauta), hará muy difícil que en el futuro otros independientes accedan a entrar en su Gobierno, especialmente si los deja caer fácilmente. Las sospechas sobre la tesis, las conversaciones de la ministra con el ex comisario Villarejo y la sociedad patrimonial del ministro Duque han hecho pasar desapercibidos logros como la aprobación del decreto ley para exhumar los restos de Franco del Valle de los Caídos o el acuerdo en el Pacto de Toledo para revalorizar las pensiones según el IPC. Esos casos han contribuido también a que la oposición resucite y Podemos presione para entrar en el Gobierno. Para desviar la atención, el BOE publica hoy los bienes y propiedades de 1.62 altos cargos del Gobierno desde 2014.

Pedro Sánchez ha dicho basta y ha decidido no dejar caer a más ministros a no ser que hayan cometido un delito flagrante. «Tiene que tratarse de un asesinato», ironizan fuentes de su entorno, que anuncian que el presidente del Gobierno resistirá las acusaciones que pesan sobre los titulares de Justicia y de Ciencia, así como «los que estén por llegar». «Hasta aquí hemos llegado», ha dicho el presidente, aseguran las fuentes.

En la misma línea se expresó ayer la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, durante la celebración del Consejo de Ministros que presidió por la ausencia de Sánchez, de viaje en Norteamérica. «Es una estrategia de acoso y derribo y no vamos a caer», aseguró Calvo al gabinete, mostrando la determinación del presidente por resistir y sentar un nuevo precedente para los casos venideros en los que se pida la dimisión de un ministro.

El presidente ha constatado que ceder a la presión política y mediática en los casos de su ministro de Cultura, Máxim Huerta, y de Sanidad, Carmen Montón -cuya marcha del Ejecutivo le dolió especialmente al tratarse de una de las pocas leales al secretario general durante la revuelta contra él de los barones socialistas,- sólo ha servido para debilitar a su Gobierno y dejarle a él desprotegido en el caso de su tesis.

También ha comprobado que el cuestionamiento de los ‘fichajes’ como Huerta (periodista y escritor), la ministra de Justicia, Dolores Delgado (fiscal) y el titular de Ciencia, Pedro Duque (astronauta), hará muy difícil que en el futuro otros independientes accedan a entrar en su Gobierno. Especialmente si muestra debilidad a la hora de defenderlos y los deja caer como hizo con Máxim Huerta, al que pidió su dimisión haciéndolo pasar por un escarnio a seis días de la constitución del Gobierno. Por eso en un caso similar, como es el del ministro Duque, ahora ha decidido aguantar.

La presión política y mediática que hizo dimitir a Huerta y a Montón pende ahora sobre las cabezas de Delgado y Duque, mientras sigue acechando en torno a la tesis doctoral del presidente. Su Ejecutivo ha vivido en convulsión durante tres semanas de infarto en las que no ha podido explicar su acción de Gobierno ni su gestión, oculta tras esos casos de falta de ejemplaridad.

Las sospechas sobre el trabajo de doctorado de Sánchez, las conversaciones de la ministra con el ex comisario Villarejo y la sociedad patrimonial del ministro Duque, el fichaje galáctico del Gobierno, han hecho pasar desapercibidos logros como la aprobación del decreto ley para exhumar los restos de Franco del Valle de los Caídos o el acuerdo en el Pacto de Toledo para revalorizar las pensiones según el IPC.

Paralelamente, esos casos han contribuido a que la oposición resucite, especialmente Ciudadanos, que vuelve a concidir con Podemos frente al bipartidismo en reivindicaciones sobre regeneración democrática y al pedir la dimisión de la ministra Delgado por sus conexiones con las «cloacas del Estado». La debilidad del Gobierno permite también a Pablo Iglesias aumentar su presión sobre el Ejecutivo para distanciarse del PSOE de cara a las elecciones, alcanzar más logros para su partido y presionar para entrar en el Ejecutivo. Cansado de esta dinámica, el presidente ha tomado dos decisiones: contratacar y resistir.

En la primera línea, la ofensiva, el Gobierno aprobó ayer el real decreto con el reglamento que permitirá la publicación este sábado en el Boletín Oficial del Estado (BOE) de las declaraciones de bienes patrimoniales de más de 1.000 altos cargos de este Ejecutivo y del anterior del PP. A modo de festín para el escrutinio de los periodistas, Sánchez desvela las propiedades de 38 ministros, 74 secretarios de Estado y 18 cargos asimilados, aparte de subsecretarios, directores generales, presidentes de empresas públicas, miembros de organismos reguladores y Casa Real desde el 1 de julio de 2014.

Moncloa quiere que el morbo y las informaciones sobre las propiedades y bienes de los altos cargos desvíe la atención de los medios de comunicación y relaje la presión sobre el Gobierno, aunque es consciente de que algunos de los ministros actuales, especialmente los independientes, pueden contar con una situación económica muy saludable como consecuencia de sus carreras profesionales. En cualquier caso, el gabinete del presidente ha decidido abrir la veda y romper de esa manera con la dinámica en la que se ha visto envuelto el Gobierno en las últimas tres semanas.

En segundo lugar, Sánchez es un experto en resistencia y resilencia. La conjura de los barones socialistas que lo tumbó como secretario general en el Comité Federal del 1 de octubre de 2016 estuvo a punto de terminar con su carrera política. Pero no lo consiguió. Contra todo pronóstico y con el establishment de este país en su contra, Sánchez recuperó el liderazgo del PSOE. Y también sin apenas posibilidades logró sacar adelante una moción de censura en la que pocos creían en su partido. Sánchez no está dispuesto a dilapidar tanto esfuerzo y convocar elecciones a la primera dificultad. «Tiene mucha fuerza interior, ha pasado por mucho y ahora que ha llegado al Gobierno está absolutamente decidido a mantenerse y a dejar su impronta», advierten en su entorno.