Política

Pedro Sánchez se da de bruces con el avance de la derecha y enfría el adelanto electoral

Moncloa no ha sabido intuir el malestar social que se ha producido en los territorios tras el proceso independentista catalán

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Pedro Sánchez se da de bruces con el avance de la derecha y enfría el adelanto electoral

Resumen:

Siete escaños menos que la estimación más pobre que admitían en la Moncloa. 33 frente a los 40 escaños que vaticinaban en el cuartel general de Pedro Sánchez la misma noche del domingo. El fallo estrepitoso de las encuestas del CIS y de todos los trackings diarios que hacía el PSOE andaluz ha impedido al gabinete del presidente intuir la fuerza de una nueva realidad que ha acabado arrollando a la teóricamente imbatible Susana Díaz.

Pedro Sánchez se ha dado de bruces, sin previo aviso, con un avance de la derecha que probablemente tenga mucha relación con el procés independentista catalán. No en vano, las andaluzas han sido las segundas elecciones celebradas después de la consulta ilegal del 1 de octubre. Las primeras, las catalanas de hace un año se saldaron con la victoria de Inés Arrimadas y Ciudadanos. Las segundas, las andaluzas, muestran una consolidación del voto de la derecha, con una fuerte irrupción de Vox, el partido más combativo contra el independentismo, en una comunidad tradicionalmente de izquierdas.

Los partidos llamados a gobernar ahora en Andalucía fueron los que más banderas de España exhibieron en sus mítines frente a la verde y blanca esgrimida por Susana Díaz y Teresa Rodríguez como leit motiv electoral. La unidad de España ha movilizado más el voto que la llamada a un nacionalismo andaluz que se diluyó junto al Partido Andalucista.

En Moncloa toman nota de un cambio social que ha pasado imperceptible para sociólogos y medios de comunicación. Vox es real, tendrá grupo propio en el Parlamento andaluz y presentará una potente candidatura a las europeas de mayo y en todos los lugares que pueda en las autonómicas y municipales. No parece el mejor escenario para adelantar las elecciones generales a marzo, como habían contemplado en la Moncloa. Incluso puede anticipar su salto a la política nacional y llegar al Senado gracias a un senador por designación autonómica

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha asegurado este lunes que los resultados de las elecciones andaluzas refuerzan su compromiso de defender la democracia frente al miedo. Así lo ha afirmado en su cuenta de twitter, tras el revés sufrido por el PSOE.

“Mi gobierno seguirá impulsando un proyecto regenerador y europeísta para España”, afirma el jefe del Ejecutivo antes de dejar claro que estos resultados “refuerzan” su compromiso de “defender la Constitución y la Democracia frente al miedo”.

La pérdida del feudo autonómico andaluz y el repentino balón de oxígeno que recibe un Pablo Casado que se jugaba la credibilidad de su incipiente liderazgo envalentonan a un PP desmoralizado tras la moción de censura a Mariano Rajoy. De hecho, el propio presidente del PP ha protagonizado buena parte de la campaña con una caravana paralela a la del candidato, Juanma Moreno.

También saca un importante rédito Albert Rivera, que se ha implicado como Casado en la campaña. Han conseguido doblar sus apoyos y dejar a Adelante Andalucía, favorita en las últimas encuestas, en cuarto lugar, un pequeño sorpasso en Andalucía que también dará motivos para reflexionar a Pablo Iglesias sobre la conveniencia de adelantar elecciones.

Por la noche, el líder de Podemos se lanzaba al atril con un discurso del miedo contra el auge de Vox, llamando a la “alerta antifascista” y a la movilización social entre los grupos que conforman el núcleo social del Podemos original. Lo mismo hacía Susana Díaz, llamando a los “partidos constitucionalistas” a demostrar que lo son y establecer una especie de cordón sanitario para impedir que Vox pueda condicionar al nuevo presidente de la Junta de Andalucía.

Ni PP ni Ciudadanos, por su parte, hicieron referencias directas al partido de Santiago Abascal, más allá de acusar a Susana Díaz se haber sido su principal propagandista durante la campaña, como hizo Inés Arrimadas tras la publicación de los sondeos de las ocho de la tarde, antes de conocerse los datos del escrutinio oficial. Todos coincidieron, únicamente, en que Susana Díaz no gobernará.