Política

Podemos liquida la consulta obligatoria sobre los acuerdos electorales con IU y Equo

El partido de Iglesias regala la candidatura por Málaga a IU y la de Álava a Equo; ambos partidos han preguntado a sus bases

El coordinador de IU Alberto Garzón y secretario general de Podemos Pablo Iglesias. EFE

Podemos no consultará a sus bases los acuerdos alcanzados para las elecciones generales del 28A con fuerzas como IU o Equo. La formación de Pablo Iglesias ha llegado en las últimas semanas a pactos con otros partidos, por los que cede puestos en sus listas en detrimento de los candidatos elegidos por la militancia morada en primarias. Podemos, que ha cedido las candidaturas de Málaga o Álava a otros partidos, se refugia ahora en la consulta genérica de hace un año para saltarse una consulta obligatoria según sus estatutos, que exigen abrir las urnas sobre asuntos «de relevancia política u organizativa”, como es el caso.

«No es necesario votar», ha esgrimido el secretario de Organización, Pablo Echenique, en la rueda de prensa donde ha presentado el acuerdo con Equo. «Nuestras bases ya se pronunciaron de forma contundente en marzo del año pasado y con ese mandato hemos trabajado los acuerdos, y ahora toca hacer campaña y no es necesario volver a votar», ha defendido el dirigente. Mientras Izquierda Unida hizo un referéndum la semana pasada sobre el acuerdo concreto y Equo abrirá las urnas esta semana, Podemos se salta este procedimiento y suma ya nueve meses sin preguntar a sus bases sobre la estratégica.

La consulta impuesta por Iglesias hace un año preguntaba a sus bases ir «en coalición con las fuerzas políticas aliadas del espacio del cambio y con la palabra PODEMOS formando parte del nombre de la candidatura». La expresión de «las fuerzas políticas aliadas» ha sido empleada por la ejecutiva del partido para alcanzar acuerdos con algunos partidos y al mismo tiempo rechazar unilateralmente alianzas con otras plataformas que podrían entrar dentro del «espacio del cambio». Es el caso de Más Madrid, de Iñigo Errejón, con quien Iglesias en persona rechazó cualquier acuerdo sin someterlo a consulta como reclamaban sus bases.

Los acuerdos sellados en las últimas semanas han implicado ceder puestos en las listas a otras fuerzas, y en algunos casos las cabezas de lista al Congreso de los Diputados en algunas provincias. En Málaga, por ejemplo, los primeros puestos de salida han sido cedidos a dirigentes de Izquierda Unida, lo que se saldó con la dimisión del secretario general de Podemos Málaga. Ahora, Podemos ha acordado con Equo darle el número 1 por Álava, un puesto para el que el dirigente de Podemos Javier Ezkerekotza había sido elegido en primarias. Además, Podemos dará otros puestos en listas a ambas formaciones, aunque no ha hecho público cuáles serán.

De consultar el chalet a no hacerlo sobre alianzas o PGE

Podemos atraviesa una profunda crisis y el pánico a la posible contestación interna se ha apoderado de la organización, que lleva más de nueve meses sin preguntar sobre decisiones estratégicas de la organización. Este periodo coincide, además, con una etapa en que Podemos ha alcanzado su máxima capacidad de influencia hasta ahora, tomando decisiones extremadamente relevantes como el pacto de Presupuestos Generales del Estado. Un movimiento que no se sometió a refrendo entre las bases.

La última consulta a las bases la impuso Iglesias tras la compra del chalet junto a Irene Montero y en ella un tercio de los votantes pidieron directamente su dimisión. De forma casi paralalela, Iglesias dio el ‘sí’ a la moción de censura de Pedro Sánchez y sólo después abrió una consulta protocolaria que duró apenas 30 horas y que concluyó el 1 de junio de 2018, el primer día de debate de la iniciativa parlamentaria, cuando Iglesias ya había manifestado su postura.

El rechazo de los inscritos a sus líderes el pasado mayo fue un punto de inflexión en la organización, reticente a enfrentarse a nuevas consultas en un momento especialmente delicado. Podemos se saltó de manera flagrante la consulta obligatoria sobre el pacto presupuestario alcanzado en octubre. Pablo Iglesias estampó su firma en La Moncloa sin intención de someter los acuerdos a sus inscritos, evitando así una consulta obligatoria según sus estatutos [consultar aquí], que establecen la obligatoriedad de consultar asuntos “de relevancia política u organizativa”. Los estatutos establecen también la obligación de abrir una votación para “aprobar o rechazar cualquier pacto o alianza preelectoral o postelectoral, de gobierno o de investidura

Unos meses más tarde evitó preguntar sobre la estrategia en la Comunidad de Madrid con Iñigo Errejón, después de que éste lanzara Más Madrid. Iglesias impuso el ‘no’ a posibles pactos, y el entonces líder autonómico de Podemos, Ramón Espinar, dimitió ante las presiones y por su discrepancia sobre este punto. El núcleo duro impuso una gestora en la organización madrileña para controlar todos los movimientos y rechazó preguntar a sus bases sobre estas alianzas.

La militancia mostró su descontento con esta política, según recogió este medio. “No se comprende que se nos llame para validar la falta de coherencia personal de nuestro secretario general respecto a la compra de su chalé, un tema completamente personal al que nos vimos arrastrados toda la organización, y sin embargo no se nos consulte que nos parece el proyecto de Errejón”, criticaban entonces.

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