Algunos afirman que es rehén de sus palabras. Otros lo tildan directamente de “bocazas”. Pero el caso es que Pablo Iglesias se está arrepintiendo de su alocución grabada en Facebook el pasado 17 de enero cuando, irritado por el butrón causado por Íñigo Errejón al abandonar Podemos y disputar las autonómicas con la lista de Más Madrid, proclamó que apoyaría la lista de Manuela Carmena pero no la de su ex número dos y ex amigo. “El nuevo proyecto de Manuela se parece muy poco al de Ahora Madrid de hace cuatro años”, dijo; pero “si ese proyecto y las exigencias de Manuela de decidir su lista del primer al último nombre son la condición para que los corruptos y los reaccionarios no vuelvan a gobernar Madrid, estaremos dispuestos a hacernos a un lado y a no presentarnos a las elecciones municipales”. Y matizó a continuación: “Pero Íñigo no es Manuela”.

Las cosas han ido cambiando desde este discurso, pronunciado hace casi cuatro meses con un Iglesias de baja y ultrajado por la traición. Hasta este momento, el líder solo apoyaba públicamente a la rival de Errejón en las autonómicas por Unidas Podemos, Isabel Serra, manteniendo la formación morada una calculada ambigüedad con la candidatura municipalista de Madrid En Pie (IU, Anticapitalistas y otros): jugando al despiste, pensaban en la dirección, muchos votantes de Carmena apostarían por Serra en la comunidad. Porque Carmena es líder en las encuestas y aglutina un prototipo de votante muy plural.

Iglesias se arrepiente de su alocución grabada en Facebook el 17 de enero

Pero la aparición de las caras de Carmena y Errejón en las papeletas de Más Madrid trastoca bastante todo. Y aboca a un apoyo del secretario general a la lista al ayuntamiento que lidera Carlos Sánchez Mato (Izquierda Unida), cuyas intenciones de concurrir en una lista rival a la de la jueza fueron adelantadas en su día por El Independiente. Oficialmente, la respuesta va por otro lado. “Nos mantenemos en lo que dijimos hace unos meses, con la carta que mandó Pablo a la militancia”, asegura una portavoza de Podemos. “En estos momentos estamos centrados en la campaña a las elecciones autonómicas”, afirma otra autorizada.

Pero las fuentes consultadas indican lo contrario: Podemos, que ya había garantizado algún tipo de respaldo a Madrid En Pie sin concretar si éste iba a ser explícito o implícito, no puede nadar ya en la ambigüedad de las últimas semanas porque la vinculación facial de Carmena y Errejón estrecha los lazos entre ambas candidaturas. Hasta hacerlas inseparables.

Antes de anunciarse ayer martes la papeleta con la doble cara (fórmula utilizada por primera vez por Podemos en las elecciones europeas de 2014 por indicación, precisamente, de Errejón), el respaldo se daba por hecho. “Acabará haciendo algún gesto”, garantizaban en la lista de Sánchez Mato horas antes de trascender la unidad de rostros en Más Madrid. Ahora todo es distinto: la relación Manueña-Íñigo obliga al partido a mojarse, porque la alcaldesa ya lo ha hecho con su enemigo irreconciliable. En las generales del 28-A, Errejón publicó una foto en Twitter enseñando la papeleta de Unidas Podemos. Iglesias le ignora completamente.

Podemos había garantizado algún tipo de respaldo: ya se da por seguro

¿Apoyará Podemos a Madrid En Pie Municipalista? “En los tiempos que corren es dificil asegurar nada en política”, ironiza una portavoza morada. Nadie niega nada. Y a nadie se le escapa que el propio Iglesias protagonizó las conversaciones que terminaron en un pacto in extremis con IU y Anticapitalistas para conformar la candidatura de Unidos Podemos a la Comunidad de Madrid. El acuerdo se produjo al filo de la medianoche del pasado 12 de abril, cuando apenas quedaban unos minutos para cerrarse las listas. De no haber conciliado, la izquierda habría presentado cuatro candidaturas para la Región incluyendo la del PSOE de Ángel Gabilondo, que parte como principal favorito para gobernar.

Un elemento clave en la decisión de Iglesias ha sido su resistencia intramuros. En las recientes elecciones generales, y aunque Unidas Podemos se ha precipitado de 71 a 42 diputados, internamente el secretario general ha salido fortalecido porque las expectativas -basadas en encuestas- preveían un batacazo sideral. En vez descomponerse, la formación aspira a ser bisagra del poder, una intención confirmada en las conversaciones de anoche con Pedro Sánchez. Reina la convicción en Podemos de que las elecciones generales se salvaron gracias a los dos debates televisados en RTVE y Atresmedia, en los que probablemente Iglesias superó a los cuatro.

Iglesias se siente fuerte internamente tras evitar la descomposición el 28-A

En la candidatura errejoniana, fajada estos días en conseguir voluntarios para colocar banderas de Más Madrid para superar el trance de no poder participar en debates electorales, se mira a Iglesias. Y no precisamente de reojo. “Nuestro éxito puede depender mucho de lo que haga Pablo”, revela un miembro de las listas de Más Madrid a la Comunidad. La batalla de Madrid también es la batalla de la izquierda y se prevé cruenta. La número dos de Errejón es Clara Serra, hermana de la cabeza de lista de Unidas Podemos. Rivales directas.

Si cualquiera de las listas no alcanza el 5%, facilitará mucho las cosas para un gobierno de centro derecha. En la candidatura de Madrid en Pue al ayuntamiento empiezan a ser más optimistas: Sánchez Mato, el único concejal de Ahora Madrid destituido por Carmena, estuvo bien en el debate a seis del lunes organizado por El País y la Ser según los consultados a derecha e izquierda del espectro político. “Si logramos colocar a Carlos en el mapa esta semana, y no vamos mal de momento, y contáramos con ayuda extra de Iglesias en mítines…”, sueñan en Madrid en Pie. ¿Un tripartito de izquierdas para Madrid?