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La penúltima purga de Iglesias: expulsó a siete críticos en las horas previas al 26M

Algunos miembros de la dirección se alzaron después de las expulsiones sin ser escuchados

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La penúltima purga de Iglesias: expulsó a siete críticos en las horas previas al 26M

El líder de Podemos durante su rueda de prensa para analizar los resultados electorales del 26-M.

Resumen:

Pablo Echenique fue el último, pero no el único. La penúltima limpia de Pablo Iglesias en Podemos se produjo en la noche del 23 de mayo, cuando expulsó sin previo aviso a siete miembros del Consejo Ciudadano Estatal (CCE), el órgano de dirección de Podemos convocado este sábado por Iglesias para salir al paso de las críticas internas tras la debacle electoral. La destitución del ya ex secretario de Organización, adelantada por El Independiente, vino precedida por la salida de Iñigo Errejón y de seis dirigentes más que integraban las listas de Más Madrid y que formaban parte del CCE de Podemos.

Las salidas se produjeron en la noche del 23 de mayo, unas horas antes de que se abrieran las urnas del 26M, cuando siete miembros de la dirección fueron eliminados del grupo de Telegram correspondiente a este órgano. Tras esto, algunos miembros de la dirección protestaron en el mismo canal y pidieron explicaciones sin obtener respuesta.

Los candidatos fueron apartados por la vía de los hechos sin que pesara sobre ellos ningún expediente ni resolución. Una fórmula carente de cualquier garantía que ya viene siendo un habitual en el Podemos. En Cantabria, La Rioja o Navarra la formación destituyó irregularmente a los candidatos críticos. En aquellos casos la formación empleó métodos similares pero los tribunales dieron la razón a los expulsados.

La expulsión de un chat de este tipo implica la destitución de facto de parte de su dirección, debido a la enorme proyección que tienen estos grupos de mensajería en el seno del partido morado. Es habitual en los órganos de dirección de Podemos celebrar “reuniones telemáticas”. En ellas, Iglesias da directrices y encuentra el asentimiento de su núcleo cercano.

El lanzamiento en enero de Más Madrid se saldó con la mayor crisis interna de la historia de Podemos. La cúpula del partido dedicó duras críticas a Errejón, que meses antes había sido privado de toda responsabilidad institucional.Pero el candidato madrileño seguía perteneciendo formalmente a la dirección de Podemos tras ser elegido por las bases en Vistalegre 2. En las listas de Más Madrid le acompañaban otros seis dirigentes, también miembros de la dirección: Rita Maestre, Clara Serra, Loreto Arenillas, Jorge Moruno Eduardo Gutiérrez y Eduardo Fernández Rubiño. Por entonces, Podemos Madrid renunció a abrirles un expediente sancionador , pero meses después, y pese a no haber ningún procedimiento interno abierto, fueron apartados de la dirección.

La semana pasada, el propio Errejón explicaba su situación en una entrevista a eldiario.es, donde reconocía no saber el estado de su situación. “Dos días antes de las elecciones se me echó del grupo de Telegram de la dirección del Consejo Ciudadano y del Consejo de Coordinación sin explicación. Que yo sepa no ha habido ninguna resolución formal, ni de garantías, ni de nada. Supongo que si no estoy en los grupos de Telegram, no estoy en los espacios de dirección para los que se me eligió. A mí nadie me ha comunicado nada. Supongo que es una decisión que se ha tomado”, señalaba el ex diputado.

Maestre, la única de las expulsadas que concurría a la lista municipal de Manuela Carmena, sí tenía abierto un expediente dentro de Podemos. El proceso interno se inició el pasado año después de que Maestre, junto a seis concejales más, se salieran de las primarias impuestas por Pablo Iglesias para la ciudad de Madrid, con las que el líder de Podemos quería obligar a la alcaldesa a configurar su lista. En aquella ocasión, Espinar se avino a las directrices de la cúpula de Podemos y abrió procedimientos entonces. Ya por entonces, el líder madrileño mostraba en su círculo más próximo su malestar con las decisiones tomadas desde la cúpula de Podemos en Madrid. Unos meses después, en la crisis desatada por Errejón, Espinar terminó dimitiendo por presiones y a los miembros díscolos no se les llegó a abrir ningún expediente sancionador.