Política

Iglesias quiere al soberanista Pisarello en el gobierno de coalición con el PSOE

Los negociadores socialistas se oponen, pero también rechazan a Irene Montero de vicepresidenta

El teniente alcalde de Barcelona, Gerardo Pisarello, ha llamado a votar 'Sí' en el referéndum del 1 de octubre.

El ex teniente alcalde de Barcelona, Gerardo Pisarello, EUROPA PRESS

La negociación de un Gobierno de coalición entre PSOE y Podemos no deja de pasar por serias dificultades en pleno debate de investidura. Y una de ellas, aunque no la única, es la intención del líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, de incorporar a ese Ejecutivo nada menos que a Gerardo Pisarello, actual secretario primero de la Mesa del Congreso, dirigente de En Comú-Podem y férreo defensor de un referéndum de autodeterminación de Cataluña, según ha podido saber El Independiente.

Quizá de todos los perfiles, este es uno de los que más ampollas puede suscitar en los socialistas. Controvertido y polémico, hasta la propia Ada Colau, que le tuvo de vicealcalde en Barcelona, prefirió incluirle en la lista de las elecciones generales y enviarlo para Madrid. Representa el sector más soberanista de los «comunes» justo en la cuestión que más parecía preocupar a Sánchez para abrir la puerta a Podemos, aunque luego no hiciera referencia al desafío catalán en su discurso de investidura.

Uno de los argumentos de Sánchez para resistirse a la coalición lo constituía la respuesta al independentismo, que calificó como el «mayor desafío» para nuestro país al tiempo que recordó que Podemos «defiende el derecho de autodeterminación, la existencia de presos políticos» en nuestro país además de recurrir la aplicación del 155.

Creó junto a la monja independentista Forcades Procés Constituent

Pues todo eso representa Pisarello, próximo en su momento a la monja independentista Forcades, junto a la que puso en marcha Procés Constituent. Es el mismo que promovió votar «sí» en el referéndum ilegal del 1-O para «rebelarse contra el autoritarismo centralista» y quitó la bandera de España que el popular Alberto Fernández puso en el balcón del ayuntamiento de la Ciudad Condal; también el que dio instrucciones a los operarios municipales para quitar el busto del Rey Emérito; el que ha acudido con lazos amarillos a las Diadas nacionalistas y uno de los que votó en la Mesa del Congreso en contra de la suspensión de los diputados procesados en el Supremo por la presunta comisión de graves delitos contra la Constitución.

En definitiva, todo un trágala al que se resisten los socialistas, de ahí las dificultades de una negociación en la que Podemos parece querer cobrarse por otros medios la cabeza de Iglesias, su renuncia a la vicepresidencia con la exigencia de que no haya más vetos. Los negociadores Carmen Calvo, por el PSOE, y Pablo Echenique, por Podemos, volvieron a intentarlo ayer, parece que sin resultados, a pesar de lo apremiante del calendario.

Este martes tendrá lugar la primera votación, que exige mayoría absoluta. Los socialistas descartan que la investidura salga hoy y lo fían a un acuerdo antes del jueves, donde vale con tener más votos a favor que en contra, aunque el propio Sánchez mostró sus dudas al dirigirse este lunes al Grupo Parlamentario de Unidas Podemos.

Una negociación de futuro incierto

«Nosotros queremos gobernar con ustedes», pero «si finalmente no llegamos aun acuerdo de coalición puede ser de investidura o acuerdos puntuales». Entre un gobierno de coalición «como ustedes lo están planteando o votan en contra», hay muchas opciones que se pueden abrir estos días, agregó el presidente del Gobierno en funciones, al tiempo que exigía «responsabilidad y generosidad» incluso «si no llegamos a un acuerdo».

Pero iglesias se quejó de cómo se les iban cerrando las puertas cada vez que sugerían controlar algunas de las áreas del gobierno, bien fuera empleo o políticas sociales. Porque si bien Pisarello se ha convertido en el primer gran escollo, también muestran un entusiasmo perfectamente descriptible con Irene Montero, la «número dos» de Podemos que se promueve para una vicepresidencia.

«No la quieren de vicepresidenta»

«No la quieren de vicepresidenta», confirman fuentes de toda solvencia. Desde Podemos acusan a Sánchez de «querer forzar la ruptura», lo que explica la petición de abstención que cursó a Pablo Casado y a Albert Rivera, que permitiría su investidura hasta con el voto en contra del resto de los grupos de la Cámara en segunda votación.

Ayer corrió el rumor de que la última oferta que los socialistas pusieron sobre la mesa era el de una vicepresidencia simbólica que no daba derecho a traspasar la puerta del Consejo de Ministros, cuestión que no ha podido ser confirmada por este medio. Ese podría ser uno de los motivos por los que Iglesias dijo ayer desde la tribuna de oradores del Congreso que «no nos vamos a dejar pisotear por nadie».

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