Política

Sánchez e Iglesias llegan sin intención de ceder a la semana clave para evitar elecciones

El PSOE expondrá los cargos de la Administración del Estado que ofrece a Podemos como última baza para convencerle

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Sánchez e Iglesias llegan sin intención de ceder a la semana clave para evitar elecciones

Pablo Iglesias y Pedro Sánchez en el Congreso de los Diputados. EFE

Resumen:

El jueves, durante su reunión en el Congreso, las negociadoras socialistas se afanaron por convencer a los representantes de Unidas Podemos de que ésta es la última oferta de Pedro Sánchez. Durante casi cinco horas, Adriana Lastra, Carmen Calvo y María Jesús Montero insistieron en que no habrá una nueva propuesta para formar una coalición de gobierno como la presentada por Sánchez en julio, forzado por la reacción de Pablo Iglesias de renunciar a ser nombrado ministro. En Unidas Podemos mantienen esa esperanza de que Sánchez rectifique en el último momento, por eso los socialistas les han dado un tiempo para «asumir la realidad» y «pensar» qué hacer en este nuevo escenario.

«No habrá coalición de gobierno. Podemos tiene que reflexionar», insisten desde entonces en la cúpula socialista, que se guarda un último as en la manga para la negociación: la oferta de cargos concretos en la Administración del Estado que no dependan del Consejo de Ministros. El jueves pasado no se los explicitaron a Unidas Podemos y su concreción será el último golpe de efecto en la hoja de ruta trazada desde la Moncloa.

«No habrá gobierno de coalición y ellos lo saben», insistió anoche en una entrevista en La Sexta la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, que confirmó que PSOE y Podemos no han mantenido ningún contacto desde su fracasado encuentro del jueves, mientras aumentaba la presión sobre Pablo Iglesias al advertir de que otros grupos parlamentarios como el PNV o ERC querían salvar la investidura.»Esperamos que Unidas Podemos no sea la pieza que bloquea», ha advertido.

Desde que fracasó su investidura en julio, Pedro Sánchez ha mostrado su músculo electoral con reuniones con colectivos sociales y mítines en toda regla, mientras que RTVE ha iniciado contrataciones de material y personal necesario para cubrir las elecciones. El PSOE se encamina firme hacia la repetición electoral y sólo una cesión por parte de Iglesias puede frenarlo. De momento, Unidas Podemos no rompe la negociación, que se retomará esta semana, con el objetivo de no ser culpado de la repetición electoral. Los socialistas intentan también doblarle el pulso a Iglesias de forma interna, quebrando la unidad entre Podemos y sus confluencias.

En esta línea, las contadas apariciones públicas de Iglesias tras las vacaciones de verano dificultan el relato socialista. Sus preguntas sobre por qué no es posible retomar la posibilidad de un gobierno de coalición como el negociado en julio abren grietas en el relato de Moncloa sobre la inevitabilidad de las elecciones. Con un tono sosegado que le funcionó muy bien en la campaña del 28 de abril, el líder de Unidas Podemos opta por no romper la baraja hasta el último minuto. Las conversaciones seguirán mientras lo permitan los ajustados plazos hasta el 23 de septiembre, fecha límite para que el Rey disuelva las Cortes y se convoquen elecciones.

El debate de investidura, como tarde, debería empezar el martes 17 de septiembre, para llevar a cabo la primera votación el miércoles 18 y, en el caso de que el líder del PSOE no obtenga la mayoría absoluta de los votos, celebrar la segunda votación 48 horas más tarde: el viernes 20. Antes tendría que celebrarse una ronda de contactos de los líderes políticos con el Rey que debería celebrarse a finales de esta semana, los días 12 y 13.

El miércoles 11, día de la Diada en Cataluña, Sánchez e Iglesias se verán las caras en el pleno del Congreso, donde el presidente en funciones comparecerá para informar sobre los Consejos Europeos celebrados y la situación del Brexit. Por primera vez desde febrero, cuando se convocaron las elecciones del 28-A, el Gobierno se someterá al control del Parlamento.

Pablo Casado (PP) interpelará a Sánchez sobre «cómo valora la situación del país». Albert Rivera (Cs) le preguntará sobre la situación política y Pablo Iglesias le pedirá que haga balance sobre de su labor durante los meses que lleva en funciones, desde el 5 de marzo. El tono entre los líderes de PSOE y Podemos en esa cita puede alterar la marcha de las negociaciones.

Consciente de ello, y para no alejarse del votante de Podemos, Sánchez lleva días asegurando que la repetición electoral no es culpa de la falta de entendimiento entre las fuerzas de la izquierda, sino de la alianza de PP y Cs con los partidos independentistas para tumbar los Presupuestos Generales del Estado el pasado mes de febrero.