Política

Sánchez ignora la denuncia de corrupción en Podemos y ultima una coalición con "novedades"

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, durante la firma del preacuerdo con Pablo Iglesias. EFE

Terremoto en Podemos y el PSOE mira hacia otro lado. Las denuncias sobre irregularidades financieras, sobresueldos y la existencia de una contabilidad paralela, una ‘caja b’ similar a la del PP que justificó la moción de censura contra Mariano Rajoy, no existen para los socialistas. Ni Pedro Sánchez ni la cúpula del partido se quisieron pronunciarse ayer al respecto durante la conmemoración del Día de la Constitución.

«Vamos a ver qué pasa», fue lo más que respondió el presidente del Gobierno en funciones, que rechazó opinar sobre asuntos internos del partido que reconoció como su socio. Tampoco quisieron opinar miembros de la Ejecutiva socialista ni de la dirección parlamentaria, que redujeron a «asuntos internos de otra organización» la denuncia del ex abogado de Podemos sobre financiación irregular y pucherazos en primarias y consultas internas.

Por su parte, el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, se reafirmó ayer en que el despido disciplinario del abogado José Manuel Calvente se debe a «un caso de acoso sexual muy grave» y le ha retado a acudir a los tribunales si quiere acusar a la formación de algún delito.

«Se trata de un caso de acoso sexual muy grave que ustedes conocen, y todo aquel que acuse a Podemos de algún delito, lo que tiene que hacer es ir a los tribunales y que los tribunales diriman», ha afirmado en declaraciones a los medios de comunicación antes de participar en los actos del Día de la Constitución.

Iglesias se ha defendido así de las acusaciones lanzadas por Calvente y por la también abogada Mónica Carmona contra Podemos, que esta semana han denunciado haber sido despedidos del partido como represalia por investigar irregularidades internas.

Los socialistas no piensan permitir que ese caso pase factura a una investidura que ven al alcance de su mano antes de Navidad. Todos insisten en alabar la marcha y la discreción de las negociaciones sobre el futuro Gobierno que desarrollan Pablo Echenique y María Jesús Montero para que tengan un claro reflejo presupuestario. Al respecto, Sánchez anuncia importantes «novedades» en el nuevo Ejecutivo y elogia la valentía y responsabilidad de Pablo Iglesias a someter a su partido a las contradicciones que supone gobernar, ya que tendrá que hacer importantes renuncias en materia ideológica y programática para compartir el poder.

Sánchez e Iglesias siguen citándose en privado, como lo hicieron este jueves en Moncloa, y avanzando en una alianza que se mostró perfectamente engrasada durante las votaciones de la sesión constitutiva del Congreso. Según explicó el propio presidente en funciones, Pedro Sánchez, ya está cerrada la estructura del que será el primer Ejecutivo de coalición en España y que debería poner fin a la «crisis» de Cataluña mediante las «herramientas» que ofrece la Constitución, en cuyo marco ha situado también el posible acuerdo PSOE-ERC.

Precisamente el tercer pilar de ese futuro Gobierno, Esquerra Republicana de Cataluña, podría sumarse al acuerdo tras la reunión que mantendrán los negociadores socialistas y los independentistas el martes en Barcelona. El PSOE prepara estos días lo que espera que sea la última y definitiva propuesta a los republicanos catalanes con el objetivo de celebrar la investidura del 16 al 19 de diciembre.

En Ferraz confían en que los separatistas no querrán cargar con la responsabilidad de unas terceras elecciones tras haberse convertido en primera fuerza política en Cataluña y haber superado a Ciudadanos. Los socialistas aceleran la maquinaria para que el acuerdo se produzca antes de dos fechas delicadas para Esquerra: la vista que la justicia belga celebrará el 16 de diciembre sobre la entrega a España del ex presidente fugado Carles Puigdemont; el dictamen del Tribunal de Justicia de la Unión Europea el 19 de diciembre sobre el alcance de la inmunidad del presidente de ERC, Oriol Junqueras, como eurodiputado, y finalmente el congreso que el partido independentista celebrará el día 21.

Esas decisiones judiciales podrían complicar el acuerdo, por lo que el PSOE insiste en que se cierre cuanto antes y se ataje el debate constante en los medios de comunicación sobre las consecuencias de ese acuerdo. «Hay mucha gente que no quiere que esto salga», advierten desde la cúpula del partido.

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