Política

Sánchez e Iglesias fuerzan a Escrivá a aplazar al viernes la aprobación del ingreso mínimo

El Gobierno intenta dar una imagen de unidad y relanzamiento con su medida estrella tras la crisis de la semana pasada por el acuerdo con Bildu

Sánchez e Iglesias, en la sesión de control parlamentaria EFE

En Unidas Podemos no veían el momento en que el Consejo de Ministros aprobara el Ingreso Mínimo Vital. Al titular de Inclusión, Seguridad Social y Pensiones, José Luis Escrivá, le obligaron a meter el acelerador para tenerlo terminado este mayo y, efectivamente, en respuesta a esa presión su intención era apurar hasta el último martes de mes para su aprobación. Sin embargo, en un nuevo giro argumental, se ha estimado que no pasa nada por esperar otros tres días y dedicarle un consejo monográfico para «darle proyección», admiten fuentes gubernamentales para la que será una de las medidas estrella de la legislatura.

Según ha podido saber El Independiente, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias han pactado, al margen de otras diferencias de calado y a iniciativa del inquilino de la Moncloa, llevarlo a una reunión extraordinaria del Gobierno el próximo viernes, a pesar de que Escrivá ya lo tiene ultimado para este martes. Hasta ahora, los consejos de ministros extraordinarios de los viernes aprobaban las prórrogas del estado de alarma una vez habían sido convalidadas por el Congreso de los Diputados. Por eso, esta semana no tocaba más que la reunión ordinaria de los martes.

Iglesias y Escrivá comparecerán en rueda de prensa tras el Consejo

Con la decisión de dar más trascendencia a una medida de la que pueden acabar beneficiándose 850.000 personas, el Ejecutivo intenta, de paso, dar una imagen de relanzamiento sin fisuras internas. Se trata de superar la crisis de la semana pasada por el pacto con Bildu a cambio de su abstención en la votación de la quinta extensión del estado de alarma. La literalidad de un acuerdo, que fue corregido al filo de la medianoche por Ferraz, provocó el enésimo enfrentamiento entre el vicepresidente segundo y la vicepresidenta tercera, Nadia Calviño, que lo circunscribió a los términos estrictos del pacto de coalición, sin derogaciones «íntegras».

No obstante, hasta este sábado el sector morado del Gobierno estaba convencido que el Ingreso Mínimo vital, ya conocido por las siglas IMV, iba este martes al Consejo. Así lo dijeron vía Twitter. «Este Gobierno de coalición no va a permitir que la crisis vuelva a golpear a los más débiles. Por eso, este martes aprobaremos en Consejo de Ministros el Ingreso Mínimo Vital. Una medida histórica ideada para no repetir los errores de la crisis de 2008 y no dejar a nadie atrás», afirmaban.

Tras la reunión extraordinaria del viernes ya está cerrado que comparezcan en rueda de prensa Iglesias y Escrivá, en la medida en que el vicepresidente segundo también ha trabajado en la propuesta y su departamento lleva las políticas sociales.

Además, Podemos impuso el compromiso del Ingreso Mínimo en el «Acuerdo de coalición progresista» que en su punto 2.4,2 rezaba así: «Desarrollaremos el Ingreso Mínimo Vital como prestación de Seguridad Social. Comenzaremos en un primer momento por el aumento decidido de la prestación por hijo/a a cargo para familias vulnerables, y posteriormente mediante un mecanismo general de garantía de renta para familias sin ingresos o con ingresos bajos».

El Gobierno intenta cerrar los frentes internos con una operación propagandística

Lo cierto es que este enunciado tan general no comprometía ni plazos, ni modelo ni cuantía. De hecho, no formaba parte de los planes inmediatos socialistas pero la crisis del Covid-19 lo aceleró todo por la presión de los morados, hasta el punto de que Iglesias negoció por su cuenta una renta básica «puente» de la que tuvo que desistir a cambio, eso sí, de que Escrivá agilizara su trabajo.

El Gobierno intenta cerrar así los distintos frentes que se le abrieron la semana pasada. Este lunes por la mañana, fue la comisión ejecutiva federal del PSOE la que, en un breve comunicado, salía en defensa del Grupo Parlamentario Socialista, esto es, de su vicesecretaria general y portavoz en el Congreso, Adriana Lastra, a la que muchos en el Ejecutivo culparon, junto a Pablo Echenique, de Unidas Podemos, de la última bronca interna por un acuerdo que no a pocos se les ha hecho «bola».

Eso no ha evitado que el diputado vasco Odón Elorza, a quien se le otorga un papel capital en la negociación que puso fin a ETA, se mostrara crítico respecto a la oportunidad del pacto por Bildu por haberse alcanzado en plena precampaña de las elecciones vascas del 12 de julio y cuando arrecian los ataques contra la vivienda de la líder del PSE, Idoia Mendía, sin que EH-Bildu los haya condenado. Y así se manifestó Elorza durante la ejecutiva, aunque a Lastra le salió un aliado, Patxi López, presidente de la comisión de reconstrucción social y económica, que habló en su defensa.

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