Política

Marlaska aún resiste aunque su posición en el Gobierno se debilita

Enemistado con Robles, Escrivá, Darias y Campo muchos ministros socialistas le consideran "poco político" para salir de la crisis que ha provocado en Interior

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Marlaska aún resiste aunque su posición en el Gobierno se debilita

Fernando Grande-Marlaska, en el Senado. EP

Resumen:

La consigna sigue siendo la de cierre de filas en torno a Fernando Grande-Marlaska. Y a ello se empleó la portavoz gubernamental, María Jesús Montero, este martes en la rueda de prensa que sigue a la reunión del Consejo de Ministros. Pero lo cierto es que la posición del ministro del Interior se debilita en el Gobierno cada día que pasa, tanto por las nuevas revelaciones que le cercan en torno al cese de Pérez de los Cobos como por el hecho de que, lejos de crear unanimidades y complicidades, está muy enfrentado a otros compañeros de Gabinete.

Él continuará mientras quien nombra y cesa ministros así lo decida, esto es, Pedro Sánchez, y según Moncloa «nadie le tumba un ministro» por muchas presiones que reciba tanto internas como mediáticas o políticas. Pero lo cierto es que Marlaska está ayuno de apoyos en el Consejo. Su enfrentamiento con la titular de Defensa, Margarita Robles, viene de la época en que ambos eran jueces y con su coincidencia en el Ejecutivo no ha hecho más que acrecentarse.

Marlaska «apenas se habla» con la titular de Defensa

Ejemplo de ello fue la frialdad con la que Robles despachó las preguntas sobre su compañero de Gobierno en una reciente entrevista a El País en la que dejaba claro que el nombramiento de la directora general de la Guardia Civil, María Gámez, había sido «una decisión del ministro Marlaska» a pesar de que tradicionalmente se consensuaba entre los titulares de Defensa e Interior. De hecho, Robles ni se molestó en acudir a la toma de posesión de Gámez. Asimismo, se negó a hacer valoraciones sobre «las decisiones que haya tomado en el ámbito de sus competencias el ministro del Interior» y salió en defensa de la Guardia Civil.

Además de Robles -con la que «prácticamente no se habla», según fuentes solventes- no es mucho mejor su relación con el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, en su caso a cuenta de las tensiones por la inmigración en Ceuta, Melilla y Canarias así como por la paralización en las tramitaciones de asilo y acogida, por tratarse de asuntos en los que tienen competencias colindantes y por los que se han enfrentado en distintas ocasiones.

Enfrentamientos con Escrivá y Darias a cuenta de la inmigracióm

En mitad de la polémica por el cese del coronel Diego Pérez de los Cobos ha pasado desapercibida la decisión de María Gámez de quitar las competencias de inmigración al jefe de la Guardia Civil en Canarias, Juan Miguel Arribas Revuelto, pasando a asumir esa tarea desde Andalucía el responsable de la jefatura Fiscal y de Fronteras, el general de División Juan Luis Pérez Martín.

La onda expansiva de estos enfrentamientos ha llegado hasta la ministra de Política Territorial y Función Pública, Carolina Darias, de quien dependen los Delegados del Gobierno, responsables, entre otras cosas, del orden público en cada uno de los territorios. De ahí que el delegado en Madrid, José Manuel Franco, haya sido imputado por la celebración de la multitudinaria manifestación del 8-M, origen del actual escándalo que atenaza a Marlaska. Éste tiene con la ministra canaria unas relaciones francamente mejorables por no decir malas dado que se ha visto inmersa no pocas veces en la refriega de Interior con Defensa y Migraciones.

La lista de estas desafecciones internas la engrosa el ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, con quien el ex juez también ha colisionado , claro que con su antecesora, María Dolores Delgado, tampoco se llevó nada bien y ella dejó testimonio de su escasa simpatía por Marlaska en aquel escandaloso almuerzo con el ex comisario Villarejo que tampoco le costó el puesto en su momento.

Además, la condición de independiente de Marlaska le pasa factura y es garantía de animosidad en cuanto las cosas se tuercen. Para muchos socialistas el titular de Interior no deja de ser una especie de cuerpo extraño. El ministro de Transportes y secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, ha dejado caer en conversaciones privadas que el vasco «no tiene cintura política» y que para un cargo como el que ocupa «es mejor un político que un juez», según ha podido saber El Independiente.

Unidas Podemos y ERC han defendido más a Marlaska que el PSOE

De hecho, en este conflicto ha sido más entusiasta el apoyo de Unidas Podemos y hasta de ERC, que el del PSOE. A fin de cuentas, Diego López de los Cobos ha sido una especie de bestia negra para un sector de la izquierda y para el conjunto del independentismo, y a este espectro político lo mismo le da los motivos por los que Marlaska le cesó.

«Grande Marlaska ha hecho lo que tiene que hacer un ministro: decir la verdad. Confío en la palabra del ministro del Interior y no tengo motivos para dudar de él», dijo el portavoz de Unidas Podemos, Pablo Echenique, en La Mañana de TVE cuando se conoció el cese del que era responsable de la Comandancia de Madrid. Por su parte, Gabriel Rufián, en el Congreso, dijo del coronel de la Guardia Civil que «no miente ahora más cuando habla del 8 de marzo, ya mentía cuando hablaba de informes que llevaron a 9 demócratas catalanes a la cárcel y a otros tantos al exilio», en alusión a los cabecillas del procés, condenados por el Tribunal Supremo, y que su cese había «llegado tarde».

Marlasca volverá a tener una jornada parlamentaria dura este miércoles en el Congreso puesto que tendrá que responder a preguntas tan directas como la del portavoz de Ciudadanos, Edmundo Bal, sobre si va a dimitir; también de EH-Bildu sobre informes policiales «sustentados en manipulaciones y falsedades»; y de Vox respecto a qué orden concreta «incumplió el coronel Pérez de los Cobos según lo manifestado por el Vicepresidente Segundo el pasado Pleno en esta Cámara». En todo caso, este martes en el Senado ha asegurado que no piensa dimitir.

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