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El 'programa fantasma' con el que Vox podría entrar en el Parlamento Vasco

La formación, a la que el último sondeo de ETB sitúa a puertas de lograr un escaño por Álava, carece de una propuesta detallada para del 12-J

Los dirigentes de Vox posan durante un mitin de la formación en El Arenal de Bilbao.

Los dirigentes de Vox posan durante un mitin de la formación en El Arenal de Bilbao. MIKEL SEGOVIA

No hay letra pequeña. Tampoco grande. Ni siquiera un bloque de reflexiones al que suceda una batería de medidas, objetivos, plazos y aspiraciones específicas para Euskadi. No, en Vox no hay programa electoral para el 12-J. En las elecciones autonómicas vascas la formación de Santiago Abascal concurre sin un plan detallado de actuación para la próxima legislatura en el País Vasco. El máximo detalle que los electores pueden encontrar en las distintas plataformas de la formación es un breve decálogo de medidas en las que en apenas una treintena de líneas esboza, de modo muy somero, su plan para la Comunidad Autónoma Vasca hasta 2024.

En el partido aseguran que su programa electoral “es el mismo para toda España” y que por ello no existe un documento como tal sino un listado de “diez medidas” como todo desarrollo programático vasco. Quizá la dificultad de que Vox alcance un escaño en la Cámara vasca, y que casi ninguna encuesta augura, llevara a los de Abascal a no desarrollar un extenso documento, como hacen el resto de formaciones.

Los últimos mítines de Vox en Euskadi han sido noticia por los graves incidentes y medidas de protección en los que se han tenido que desarrollar. De las intervenciones y planes del partido para el País Vasco poco ha trascendido más allá de convertirse en el contrapeso más crítico hacia el nacionalismo en su conjunto y quienes se han apoyado en él y a los que Vos tilda de “traidores a España”.

Intentar conocer cuál es la verdadera Euskadi que implantaría la formación su pudiera no es sencillo para un votante. Sin programa detallado todo se limita a lo escrito en un decálogo electoral básico. Sin embargo, en algunos de los mítines se han escuchado propuesta que no figuran en él. Así, el candidato a lehendakari, Nicolás Gutiérrez, anunció el pasado fin de semana la pretensión de Vox de cerrar el canal de ETB en euskera, clausurar la Academia de la Lengua vasca (Euskaltzaindia) o anular el Instituto Vasco de la Mujer (Emakunde). Un día después, el pasado domingo, el secretario general del partido, Javier Ortega Smith volvió a cuestionar en Vitoria la utilización que el nacionalismo hace “del vasco” y de la exigencia de perfiles lingüísticos para acceder a la Administración y que su partido propone revisar, en especial en el sistema educativo. Ortega Smith llegó a asegurar que el euskera “tiene palabras inventadas” y que la lengua que hoy se enseña en los colegios es el resultado de unificar los distintos modos de hablarlo “entre aldeas que no se entendían”.  

El ‘precio’, 5.500 votos

Y entre las muchas críticas al Gobierno de Urkullu y al PNV, el modelo televisión pública vasca que han impulsado ha sido uno de los objetivos de sus ataques más duros. Un Ente público que ayer aportó la que es sin duda la predicción electoral más favorable para Vox; la posibilidad de obtener un escaño por Álava el próximo domingo y entrar por primera vez en el Parlamento Vasco.

La última encuesta de EiTB Focus volvía a dar como amplio vencedor al PNV (31-32 escaños frente a los 28 actuales) y apuntalaba la idea de incremento de escaños para el PSE (10-11, frente a los 9 actuales) y EH Bildu 18-19. Ahora cuenta con 18). Tanto Elkarrekin Podemos (de 11 caería a 8) como la coalición PP+Cs (de 9 pasaría a 6), verían reducida su presencia. Lo más llamativo de la decimotercera encuesta de la televisión pública vasca es que sitúa a Vox a puertas de lograr un escaño por Álava. Un asiento que se disputaría con el PNV, al que se asignaba entre 9 y 10 representantes por este territorio histórico. La encuesta detecta un importante incremento de intención de voto en apoyo al partido de Abascal respecto a las autonómicas de 2016. En la tierra de su principal dirigente, el porcentaje de apoyo pasa del 0,5% que absorbía hace cuatro años al 3,4% que le adjudica ahora ETB.

Estos días de precampaña en los mítines de Vox apenas se ven simpatizantes vascos. La mayoría del apenas medio centenar de personas que participan son cargos o seguidores venidos de fuera y que se trasladan de acto en acto. No es fácil acudir, la presencia de manifestaciones en contra de Vox, que en muchos casos han derivado en graves incidentes y siempre han requerido un importante despliegue de protección por parte de la Ertzaintza, han complicado la campaña de la formación.

La candidata por Álava, Amaia Martínez, se ha mostrado en varias ocasiones esperanzada en poder entrar en la Cámara de Vitoria. Para hacerlo, debería revalidar los mejores resultados que Vox ha obtenido hasta ahora. En las elecciones autonómicas de 2016 la obtención de cada escaño en Álava requirió, según los casos, entre 5.300 y 6.500 votos. Los del PNV fueron los más ‘económicos’ y los del PSE los que más sufragios necesitaron. De este modo, y si como parece la participación podría ser similar –según avanzan los sondeos- Vox necesitaría revalidar en unas elecciones autonómicas el apoyo que alcanzó en las dos últimas citas generales, que rebasó el 3% necesario, y osciló entre los 5.600 votos en las convocatorias del 28 de abril y los 6.421 del 10-N.   

La lengua, «motivo de unidad»

Sin poder asistir en muchos casos a los mítines ni poder leer propuestas detalladas en un programa, el modelo que Vox plantea para el País Vasco sólo se vislumbra en el decálogo de 10 medidas. Entre ellas ninguna hace referencia ni al impacto del Covid-19 ni al debate territorial por un nuevo estatus en el País Vasco y que ha centrado buena parte de la campaña electoral. En su primer punto asegura que desea “acabar con cuarenta años de imposición del nacionalismo” en sus políticas educativas, políticas y jurídicas. Además, asegura que si logra representación trabajará para “garantizar la presencia del Estado en el País Vasco”.

Todas estas aspiraciones no se detallan cómo se alcanzarían, ni los recursos que destinarían a ello. En materia económica su propuesta pasa por señalar que defenderá el freno a la deslocalización de la industria de la automoción y a la protección de un empleo digno. A ello suma un compromiso de reducción, en un porcentaje sin desvelar, de todos los tramos del IRPF, además de una bonificación de los impuestos de sucesiones y donaciones.

En el tercer punto se defiende el fomento de la natalidad como medida de protección de la familia “como institución capital” y a la que plantea apoyar con incentivos fiscales y ayudas, que tampoco detalla. A ellos suma una defensa de la flexibilidad laboral como medida de apoyo a la conciliación. Apela a garantizar “la seguridad de las familias” con el cierre de centros de menores no acompañados, y la expulsión de quienes cometan delitos graves y reincidan. Además, Vox propone la defensa de la libertad “real” de escolarización en los modelos lingüísticos en vigor en Euskadi. En su decálogo defiende la instauración de un pin parental” y defender la lengua “como motivo de unidad, no de división”.

Una de las medidas que cita habla de mantener la unidad de la caja de la Seguridad Social, una de las cuestiones que Vox ha esgrimido esta campaña ante la promesa del Gobierno de acordar el traspaso del régimen económico de la Seguridad Social a Euskadi, tal y como recoge el Estatuto de Gernika, antes del final de 2021.   

El decálogo sí incluye un compromiso para garantizar el cumplimiento de la Ley de Reconocimiento y Reparación de las Víctimas del Terrorismo, así como un aumento de las penas por homenaje a terroristas. En este ámbito también se defiende la necesidad de impulsar la investigación de “delitos no resueltos”.