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Represión chavista contra las marchas opositoras

La ONU condena el "uso de fuerza letal" contra los manifestantes pacíficos en las protestas

Manifestantes de la oposición ayudan a un herido en las marchas en Caracas.

Manifestantes de la oposición ayudan a un herido en las marchas en Caracas. EFE

Habla de paz pero recurre a la fuerza contra las palabras, que ve como piedras, de quienes demandan libertad y democracia en las calles. Las ballenas, esas tanquetas blancas con las que el régimen de Maduro reprime a la oposición, volvieron a los alrededores de la base aérea de la Carlota. En el distribuidor Altamira las fuerzas de la Guardia Nacional Bolivariana actuaron con violencia contra los manifestantes y contra los medios de comunicación allí concentrados.

Jurubith Rausseo, de 27 años, murió en el quirófano la noche del miércoles en Chacao, Caracas, víctima de la represión chavista. Rausseo era madre de dos niños. Recibió un disparo de arma de fuego en el cráneo.

Este jueves también hemos conocido que Yosner Graterol, de 16 años, herido de bala en brazo y hemotórax izquierdo, perdió finalmente la vida en el hospital central de Marcay. Y también Yoifre Hernández, de 14 años, que cayó en Altamira. El martes fue Samuel Méndez, de 24 años, herido en La Victoria, estado de Aragua. Cuatro asesinados en 48 horas de protestas.

Cuatro muertos y más de 150 heridos es el trágico balance. El Observatorio Venezolano de Conflictividad Social eleva a 55 el número de manifestantes muertos en 2019.

El presidente encargado, Juan Guaidó, se ha comprometido a hacer que esta muerte «le pese a quienes decidieron disparar contra un Pueblo que decidió ser libre». Y añadió: «Esto tiene que parar y los asesinos tendrán que hacerse cargo de sus crímenes. Pondré mi vida en que así sea».

En Caracas, había al menos una veintena de heridos de gravedad, solo en el centro de salud de Chacao. Fuera de la capital, en Barquisimeto, en el estado de Lara, y en Carabobo la situación también fue de gran tensión. En total, Guaidó ha dado cuenta de 25 heridos y 32 detenidos en el Día del Trabajo.

Sin embargo, fuentes sanitarias y gremiales señalaban a Efe que habría más de 50 heridos y la diputada Manuela Bolívar apuntaba a que  serían al menos 78. «Estamos ante un régimen fuera de control», ha remarcado en su red social.

En San Cristóbal, monseñor Mario Moronta, ha denunciado cómo un grupo de efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana irrumpió en una moto en el templo Nuestra Señora de Fátima, en el barrio Sucre, cuando terminaba la misa. Lanzaron bombas lacrimógenas en el templo.

En el Distribuidor Altamira, en Caracas, donde el último día de abril arrancó la última fase de la Operación Libertad. Donde contemplamos asombrados cómo una de esas ballenas arrollaba a los que querían mantener su pulso contra el régimen.

En el Día del Trabajo ha sido escenario de nuevo de la represión del régimen chavista. La mayor parte de los heridos en la capital venezolana provienen de esta zona.

Allí fue desde donde el presidente encargado, Juan Guaidó, y su mentor político, Leopoldo López, llamaron al pueblo y a las Fuerzas Armadas a unirse contra el régimen de Maduro. «Libertad, libertad», «Bravo Venezuela», gritaban los que pretendían marchar en favor de Guaidó y por el fin de la usurpación. Las detonaciones se escuchaban tan alto como los gritos de los manifestantes.

El fotógrafo JhonFQ resultó herido con perdigonazos a quemarropa en el Distribuidor Altamira, en la autopista Francisco Fajardo, como reportaban las redes sociales venezolanas. Una decena de periodistas han sido agredidos este Día del Trabajo en Venezuela, según el Sindicato Nacional de Trabajadores de Prensa (SNTP).

El alcalde de Chacao, Gustavo Duque, donde se encuentra el centro de salud donde acudieron muchos de los heridos en este enclave,  ha informado de que al menos 23 personas han resultado heridas, 13 de ellos por perdigones y uno por bala.

En otras zonas de Caracas, como en La Florida, justo a la iglesia de La Chiquinquirá, y en El Paraíso también hubo enfrentamientos entre los efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana y la población. En La Florida quemaron una moto a los policías.

Piensa en tu madre. Piensa en tu familia. Piensa en lo que sufren», interpelaba una manifestante a un efectivo de la GNB

Algunos manifestantes intentaban convencer a los uniformados para que se unieran a ellos. «Piensa en tu madre, en tu familia. Piensa en lo que sufren», decía una joven. Muchos mostraban a los medios venezolanos su desesperación entre los síntomas de ahogo por los gases lacrimógenos: «Solo quiero protestar. Tengo derecho a hacerlo», comentaba a VPI TV una mujer de mediana edad a gritos.

La Comisión de Derechos Humanos de la ONU ha expresado su «extrema preocupación por el uso de fuerza letal» contra manifestantes en Venezuela. Hace un llamamiento a la «máxima contención» a todas las partes. El martes un joven de apenas 20 años murió en las marchas y un centenar de personas resultaron heridas.

A su vez, el representante de EEUU en el consejo permanente de la Organización de Estados Americanos, Alexis Ludwin, ha expresado su condena a estos ataques contra manifestantes pacíficos.

La movilización en Caracas y otras ciudades de Venezuela ha sido significativa, sobre todo teniendo en cuenta la confusión y la incertidumbre reinante después de la trepidante jornada del martes.

Mientras el régimen insistía que controlaba la situación y que iba a proceder contra los instigadores «del golpe», el presidente encargado, Juan Guaidó, convocaba a las calles para este 1 de mayo en un mensaje en vídeo desde una localización no precisada. A su vez, López, el preso político liberado para impulsar la Operación Libertad, se alojaba con huésped en la residencia del embajador español en Caracas, Jesús Silva.

El temor a que el régimen reprima cada vez con mayor fuerza es creciente, aunque es cierto que se ha visto a las fuerzas del orden menos que en otras ocasiones y más titubeantes. Iban y venían a los lugares de concentración antes de actuar. Guaidó pudo intervenir en uno de los lugares anunciados, en El Marqués, pero no realizó la gira completa por toda la capital que tenía programada.

En su cuenta de Twitter, Guaidó ha señalado cómo «el régimen cobarde trata de demostrar con represión focalizada un control que ya no tiene». El presidente encargado ha asegurado que Maduro y los suyos «se ven débiles ayer y hoy lo están más, porque Venezuela va con todo en las calles».  Ha reiterado su llamamiento a la Fuerza Armada Nacional para que ayude a restablecer la democracia.

A primera hora del jueves 2 de mayo, el líder chavista, Nicolás Maduro, de verde oliva, ha congregado a efectivos militares y ha clamado: «Las Fuerzas Armadas son más leales que nunca».

Del número de detenidos ha dado cuenta el Foro Penal Venezolano, la ONG que realiza la encomiable labor de buscar a quienes arresta el régimen. Primero desaparece su rastro y este grupo de abogados y voluntarios se encarga de ubicarlos en las cárceles de Maduro. Son 205 arrestos entre el 30 de abril y el 1 de mayo, 15 de ellos adolescentes.

Habrá más y, sobre todo, como dijo Guaidó, es probable una caza de brujas en las Fuerzas Armadas. En un bloque aparentemente monolítico se han visto grietas.

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