El Ministerio del Interior sigue adquiriendo pistolas de efectos eléctricos incapacitantes, las conocidas táser para dotar a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. La Guardia Civil acaba de dar el visto bueno a la compra de 240 armas de este tipo para sus agentes.

El Instituto Armado ha aprobado un gasto de 619.344 euros, que al sumarle los impuestos asciende a casi 750.000 euros. El proceso está en licitación, por lo que está a la espera de que se presenten las ofertas oportunas. El contrato tiene un plazo de ejecución de cuatro meses desde el día 1 de marzo de 2023, “o a partir del día siguiente a la fecha de formalización del contrato, si esta fuese posterior”.

La Guardia Civil estima oportuno comprar este nuevo paquete de táser porque es un material que resulta “idóneo tanto por sus características técnicas, como por su capacidad intimidatoria, que hacen a este dispositivo un elemento disuasorio muy importante. Se trata de una herramienta idónea para su uso en lugares de grandes aglomeraciones de personas, donde el uso del arma de fuego resultaría mucho más desaconsejable por los posibles daños colaterales”. 

Además este tipo de arma cuentan con una pequeña cámara que  “permite documentar gráficamente las intervenciones en las que se ha utilizado, resultando un apoyo muy efectivo para los agentes en posteriores declaraciones, en sedes judiciales”, se puede leer en la documentación a la que ha tenido acceso El Independiente

Estas pistolas eléctricas lanzan unos dardos con cables que se enganchan al objetivo. Al final de los mismos hay unos electrodos que provocan una descarga que actúa sobre las señales que el cerebro le manda a los músculos. Esto provoca la parálisis del individuo, que cae rendido al suelo.

Se trata del segundo paquete de táser que compra la Guardia Civil. El primero llegó en mayo. Eran 150 unidades que costaron 3.000 euros cada una. Según informó Europa Press, desde finales de junio del año pasado la Benemérita ya presta servicio con estas pistolas eléctricas.

Este tipo de pistolas tienen que pasar una serie de evaluaciones y puestas a punto antes de poder ser utilizadas en la calle. En el caso de las 150 primeras, una vez concluido este trámite las distintas unidades recibieron una formación específica para su uso que se extendió durante los meses de mayo y junio.

Polémica

Las táser son un arma relativamente nueva y su implementación en los cuerpos de seguridad ha creado polémica. En algunos países se ha relacionado su uso con muertes, según ha denunciado Amnistía Internacional. A principios de diciembre de 2021, un juzgado de Badalona abrió una investigación por la muerte de un hombre 24 horas después de ser disparado con un arma de este tipo por los Mossos d’Esquadra.

Las organizaciones policiales de los distintos cuerpos defienden su uso por ser menos letal que una pistola convencional y porque se usa de manera proporcional dependiendo de los casos.

La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) aplaude la licitación del Ministerio del Interior ya que, al igual que otras organizaciones, es una reivindicación que viene de largo. Pero avisan: “El número de pistolas adquiridas no cubrirá las necesidades de los agentes ya que, el 90% de los guardias no dispondrá de ella”, afirma Pedro Carmona, portavoz de la AUGC.

En una información difundida por Interior en los últimos días se apunta que España ha superado este año los 154.500 efectivos de Policía Nacional y Guardia Civil, de los que 81.500 llevarían el uniforme verde. Si se suman las dos compras de táser que ha hecho el Instituto Armado (390 ejemplares) las cuentas son claras: hay una pistola eléctrica por cada 209 agentes. Los números cuadran con los de la asociación.

Las 'táser' de la Policía

El caso de la Policía Nacional y las táser ‘azules’ es muy diferente. Hace tres años que Interior compró un millar de estas pistolas por 2,1 millones de euros, pero por ahora no se han usado.

Según informó El País, la Policía esperaba empezar “en los próximos días” (la información se publicó el 18 de octubre) el curso para formar a 1.526 agentes en el uso de las pistolas. El periodo de formación debería haber concluido el 21 de diciembre para los primeros policías, y se extendería durante más para el resto de jefaturas.

Sindicatos como Jupol, mayoritario en el Cuerpo, han reclamado activamente que se entregue esas mil pistolas a los agentes. Según han denunciado públicamente, las armas están repartidas por las distintas jefaturas pero están “guardadas en un cajón”.