Abelardo de la Espriella será el próximo presidente de Colombia. Asumirá el cargo el próximo 7 de agosto, después de ganar este domingo la elección presidencial más ajustada en la historia colombiana. Tan solo lo separan de su oponente, el candidato oficialista Iván Cepeda, 250.000 votos. Un reflejo de la polarización imperante en el país. A partir de ahora, el ultraderechista tendrá que demostrar si es capaz de gobernar para esas dos mitades.
Las encuestas han acertado en esta ocasión, cuando la participación ha sido la más alta de los últimos treinta años. Los colombianos llegaban a las urnas divididos, después de un proceso marcado por la ausencia de debates entre candidatos y las amenazas de De la Espriella, que ha prometido "destripar a la izquierda". Conocido como "el tigre" por sus seguidores, el abogado millonario es un outsider dentro de la política colombiana, sin ningún tipo de experiencia previa al frente de la gestión pública.
"Es un verdadero salto al vacío", asegura a El Independiente el periodista Juan Carlos Botero , que define al nuevo presidente como un candidato "de tendencias fascistas". Columnista consagrado, antes de las elecciones escribió un artículo para El Espectador titulado "Por qué voto en blanco otra vez". Bajo su punto de vista, la derecha ha llegado a estas elecciones motivada por la rabia contra el mandato de Petro, que califica de "desastre". Pero no cree que De la Espriella sea la solución: "La derecha suele cometer el error de votar al outsider creyendo que no tiene los vicios del político y, como hemos visto, siempre pasa que ese outsider es aún peor que los políticos".
Gana el voto anti Petro
Con casi 13 millones de votos a sus espaldas, De la Espriella ha desbancado a los candidatos de la derecha tradicional durante la campaña. Sin embargo, no puede decirse que sea ajeno a la política. Su padre fue diputado por el Partido Liberal y es amigo del expresidente Álvaro Uribe. Viene de una familia adinerada, aunque sería su desempeño como abogado el que le llevaría a amasar una gran fortuna, cuya procedencia ha sido cuestionada por algunos sectores de la sociedad colombiana.
Su llegada al frente de la presidencia puede tener más que ver con el descontento por la gestión de Gustavo Petro que con el apoyo a sus propuestas. La profesora de Ciencia Política en la Universidad Javeriana de Bogotá, Patricia Muñoz Yi, considera que estas elecciones han tenido "un componente de aceptación o rechazo a las políticas públicas del actual presidente". Así, los colombianos han elegido un giro hacia la derecha como muestra de desaprobación a la administración actual, que no ha conseguido dar respuesta a algunas de las principales preocupaciones en el país, como son la corrupción o la inseguridad.
Pese a su habitual tono agresivo contra los rivales político, De la Espriella ha aparecido en su primer discurso como presidente electo con un mensaje conciliador. "Voy a gobernar para todos los colombianos, para los que votaron por mi y los que votaron por otro candidato", ha manifestado el que será el sucesor de Petro. Queda por saber si cumple esta promesa.
Los amigos incómodos de De la Espriella
Tras conocerse los resultados, los líderes de la derecha populista de todo el mundo han salido en tromba a felicitar al nuevo presidente. Su victoria confirma el giro trumpista que ha dado América Latina. De la Espriella se une así a Javier Milei en Argentina, a Nayib Bukele en El Salvador o a José Antonio Kast en Chile. También a la recientemente confirmada nueva presidenta de Perú, Keiko Fujimori, hija del expresidente condenado por crímenes de lesa humanidad.
La receta de De la Espriella es la misma que la de sus compañeros en el continente: mano dura contra el crimen organizado. Ha prometido macrocárceles al estilo salvadoreño y ha anunciado su intención de poner fin al proceso de "paz total", convencido de que no se negocia con los grupos armados. Posición que choca con su pasado, cuando fue abogado defensor de narcotraficantes y paramilitares. Uno de sus clientes más famoso es Álex Saab, el exministro de Industria venezolano detenido en EEUU acusado de ser el testaferro de Maduro, implicado también en el caso Plus Ultra.
Aun así, su proyecto ha convencido a un país que ha visto crecer la violencia en los últimos años. "Este es un país en conflicto armado, con muchísimos grupos armados ilegales", señala la exviceministra de Exteriores Pilar Gaitán. La violencia ha proliferado estos años en las fronteras y se ha pasado de 13.000 combatientes en 2016 a 27.000 en la actualidad, detalla la ahora analista internacional. Un aumento de la peligrosidad que quedó de manifiesto con el asesinato al año pasado del precandidato a la presidencia Miguel Uribe Turbay.
De la Espriella ha sabido explotar el recuerdo de este magnicidio, apareciendo en sus comparecencias públicas tras un cristal antibalas. Así se ha presentado este domingo ante la ciudadanía en Colombia tras saberse ganador de las elecciones.
El oficialismo espera al resultado oficial
Aunque los resultados preliminares dan la victoria a De la Espriella, queda por conocerse todavía el conteo definitivo. Gustavo Petro se ha aferrado a esto para no reconocer por el momento la victoria del ultraderechista. Aun así, ha abierto la puerta a hacerlo de confirmarse el resultado. El candidato Cepeda ya ha impugnado 33.000 mesas electorales, así como el voto en EEUU.
Petro ya siguió esta estrategia en la primera vuelta de las elecciones, en las que el conteo final acabó confirmado la victoria obtenida por De la Espriella en los resultados preliminares. El presidente actual ha dejado claro que dejará el poder el 7 de agosto, y ha pedido que su sucesor no eche para atrás las reformas llevadas a cabo durante su etapa al frente de Colombia, un deseo que parece improbable.
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