A la sesión en la Diputación Permanente del Congreso le quedaba ya muy poco. La intervención de cierre del titular de Transportes, Óscar Puente, después del segundo turno de los grupos que concluía el portavoz socialista, Patxi López. Fue entonces, instantes antes de tomar la palabra, cuando el ministro mandó un largo mensaje de WhatsApp al presidente del Gobierno. Y en él le anunciaba su decisión de irse, de abandonar ya el Ejecutivo. Sin "opción" a que Pedro Sánchez pudiera retenerlo, a que pudiera convencerlo para que desistiera.
Puente sorprendió a todos, también a su propio grupo y al Gobierno, cuando hizo pública su dimisión como ministro y su renuncia a las listas de las generales del 29 de noviembre como cabeza de cartel por Valladolid. Lo hacía por "dignidad" y por "empatía" con las víctimas de siniestro ferroviario de Urda del pasado 28 de octubre, en el que fallecieron 69 personas, también porque entiende que un titular de Transportes "no puede continuar en su cargo con dos accidentes de esta gravedad", el de Toledo y el de Adamuz (Córdoba) "en menos de un año, por muy distintos que sean y tenga o no responsabilidad directa en ello". Y porque entiende que por encima de él mismo están el proyecto socialista y su país.
El ministro acabó su intervención con la voz en ocasiones temblorosa. Presa de la emoción. Luego llegaron los abrazos de los suyos y de portavoces de otros grupos. Y, a la salida, se limitó a contar a los periodistas que había informado al presidente "pocos minutos antes". Y era así. Lo hizo justo antes de arrancar su turno de cierre, con un intercambio de mensajes con el presidente adelantado por La Sexta este miércoles. Puente le decía que era consciente de que su reacción sería de estupor, porque cuando estuviera leyendo su WhatsApp él estaría anunciando su dimisión como ministro y su renuncia a las listas del 29-N. Pero le pidió que no lo considerase como una traición hacia él, sino como un acto de generosidad.
En la señal realizada ofrecida por el Congreso, se ve de hecho que, al acabar su intervención Patxi López, Puente, antes de comenzar su última intervención, termina de teclear en la pantalla de su móvil y lo aparta. Y es ya después de su discurso cuando pudo leer la respuesta del presidente. Este, según indicaron fuentes próximas al ya exministro a La Sexta, le rogaba que no lo hiciera. Ya era tarde. La dimisión era un hecho. Irreversible. Solemnizada ante la Cámara baja.
Fuentes de la Moncloa y de Ferraz confirmaron que sí que existió ese cruce de mensajes entre Puente y Sánchez al final de la Diputación Permanente. Y ratificaron que, aunque no en su literalidad, el sentido del WhatsApp del ya exministro era ese, anunciar al presidente su dimisión. "Y no le dio ninguna opción para que pudiera frenarlo", señalaban desde el círculo del líder socialista. Lo que no quisieron confirmar estas fuentes es en qué línea respondió el jefe del Ejecutivo, si intentó in extremis parar la renuncia de su ministro, un peso pesado de su Gabinete. No revelarán el contenido de mensajes privados, indican, y en todo caso es irrelevante qué respondió con exactitud Sánchez, puesto que Puente dejaba muy claro que no había marcha atrás.
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