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Bildu refuerza a Podemos en Madrid y le debilita en Euskadi: rescata 68.000 votos desde 2016

La formación de Iglesias, a la que Otegi anuncia que respaldará para aprobar los Presupuestos, ha perdido en cuatro años 153.000 votos. La 'podemización' del discurso de EH Bildu ha logrado que casi la mitad de los votos regresen a la izquierda abertzale

La portavoz de EH Bildu, Mertxe Aizpurua, conversa con el vicepresidente y líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias. EFE

En Madrid unen sus fuerzas mientras en el País Vasco se las disputan. El apoyo presupuestario de EH Bildu conocido ahora puede ser el salvavidas para Sánchez, pero también una vía de agua en la frágil embarcación por la que navega Podemos en Euskadi. La formación morada llegó a ganar las elecciones en 2016. Incluso por delante del PNV. En aquellas generales obtuvo 335.000 votos. Su líder, Pablo Iglesias fue el dirigente político mejor valorado en Euskadi, según las encuestas. Esas cifras suponían más del doble de los votos que hace cuatro años obtuvo EH Bildu en los comicios generales: 153.339. Pero en el País Vasco los de Arnaldo Otegi hace años que trabajan para recuperar el apoyo que les arrebató Elkarrekin Podemos.

Y poco a poco lo están logrando. La secuencia de los últimos cuatro años lo demuestra. Desde las generales de 2016, las primeras elecciones en las que Podemos concurrió en el País Vasco, la formación ha perdido 153.000 votos, en comparación con las generales de hace un año. En ese periodo, los datos revelan que EH Bildu ha realizado el recorrido inverso, ascendente, al engordar sus votos en 68.000 más. La mayor parte corresponden a votantes que respaldaron al partido de Iglesias, que irrumpía con un nuevo discurso, que no situaba las cuestiones identitarias en el centro de su mensaje y que abogaba por la defensa de los derechos sociales y el final de una sociedad de ‘castas’.

La pugna por ese suelo electoral en Euskadi continúa activa. Contrasta, sin embargo, con la situación en el resto del país. Quizá la explicación se encuentra en que en Madrid y en el resto de España, Bildu no disputa el voto a nadie. En el Congreso de los Diputados la sintonía entre Pablo Iglesias y los de Arnaldo Otegi es evidente, no la ocultan. Los reproches que desde la izquierda abertzale en ocasiones merece la formación morada en Euskadi no afloran en Madrid. La última muestra fue el agradecimiento que Iglesias publicó en redes sociales el pasado miércoles cuando el coordinador general de EH Bildu ni siquiera había concluido la entrevista en la que anunció su más que probable apoyo a las cuentas del Gobierno.

Esta vez en Elkarrekin Podemos, la marca de la formación en Euskadi, no han alzado la voz. Quien ha cuestionado el respaldo y apoyo explícito que Iglesias está brindando a Otegi y EH Bildu es la secretaria general del PSE, Idoia Mendia. Poco después de conocer la reacción del líder morado al apoyo de Bildu al Presupuesto, la líder de los socialistas vascos no ocultó su sorpresa por ver cómo Iglesias estaba «engordando la estrategia de EH Bildu».

Crisis internas

Una EH Bildu más fortalecida, con mayor influencia en Madrid, no beneficia a Podemos en Euskadi. Los de Iglesias están en caída imparable en las últimas convocatorias electorales. Lo hacen además en un momento en el que intentan consolidar el último relevo en su dirección. En junio Pilar Garrido asumió la secretaría general de la formación en el País Vasco. Su elección supone que Podemos Euskadi suma ya cuatro secretarios generales en apenas cinco años de vida. Garrido relevó a Lander Martínez, éste a Nagua Alba y ella al primer dirigente de la formación en el País Vasco, Roberto Uriarte.

El relevo se produjo en pleno periodo preelectoral de las autonómicas del 12-J. Garrido se pone al frente del partido con el peor resultado jamás obtenido por Podemos en el País Vasco: 72.000 votos y seis escaños en el Parlamento Vasco, cinco menos que en 2016. Por el contrario, EH Bildu continuó con su proceso de recuperación de voto incrementando su apoyo social en casi 25.000 votos y tres asientos más, 21.

Las diferencias entre Podemos Euskadi y la dirección nacional han sido una constante. Lo fueron en la salida de su primer líder, Roberto Uriarte en los comienzos de la formación. Continuaron con la salida de Martínez. Ahora Garrido cuenta con el respaldo de Iglesias y evita cuestionar los pasos del hoy vicepresidente segundo del Gobierno. Su portavoz en el Parlamento vasco, Miren Gorrotxategi, considera que el apoyo de Bildu no supone un problema y que era algo «que esperábamos». También evitó cuestionar el agradecimiento de Iglesias a Otegi: «Una de sus funciones es que otros partidos se vayan acercando». Ni siquiera cabe por ahora alertar del riesgo que puede suponer estar «engordando», como señala Mendia, a EH Bildu. Menos aún rechazar las palabras del portavoz de la coalición en el Parlamento Vasco, Arkaitz Rodríguez, en las que aseguró que ellos acudían a Madrid a «tumbar el régimen»: «Son palabras altisonantes, pero es una cuestión de estilos», aseguró en declaraciones a Radio Euskadi. 

Incluso desde el PNV han puesto en evidencia la sintonía y disputa por el voto que se libra entre EH Bildu y Podemos. Lo han hecho desde hace tiempo. El presidente del PNV, Andoni Ortuzar, reprochó hace cuatro años a Otegi -en plena campaña electoral de 2016- que la izquierda abertzale comenzaba a dar síntomas de ser «cada vez menos abertzale y más de izquierdas»: «Se ha ‘podemizado’ en las formas y ‘peneuvizado’ en los discursos», aseguró durante un mitin en Bergara.

Abrirse a la «izquierda no independentista»

El tiempo parece haberle dado la razón. La apuesta por incrementar el peso de discursos que han caracterizado a Podemos ha ido en aumento desde entonces y la apuesta por ser determinantes en Madrid, como históricamente lo ha sido el PNV, es una realidad: «Señora ministra, no hay una sola agenda vasca; hay dos», le recordó a María Jesús Montero el jueves pasado Oskar Matute en el debate sobre la negociación presupuestaria.

La irrupción de Podemos en el tablero electoral supuso para la izquierda abertzale una pérdida muy significativa de voto. Lo reconoció el propio Arnaldo Otegi, quien sólo un año después de abandonar la cárcel aseguraba que el objetivo de la renovada coalición que ahora lidera sería volver a atraer voto «no necesariamente independentista». «Tenemos que abrir la puerta a la izquierda no independentista», aseguraba en una entrevista, «desde la izquierda antifranquista a la izquierda comunista».

Desde entonces ha ido ganado terreno a Podemos. Las generales de 2016, las que ganó Podemos en Euskadi, son las que peores resultados en votos ha dado a la izquierda abertzale desde 1982. En estos cuatro años la recuperación de EH Bildu ha ido paralela al hundimiento de Elkarrekin Podemos. Una de las claves es la modificación de su mensaje. Los discursos hasta ahora más relegados de la izquierda abertzale han tomado protagonismo y los que históricamente ha enarbolado se han ido modulando. El perfil en clave soberanista se ha rebajado, las apelaciones a la lucha por la independencia se han dosificado y el peso del mensaje más social, de apoyo al movimiento feminista y el medio ambiente han adquirido más presencia. La disputa en ese campo ha centrado el pulso por el apoyo social de las nuevas generaciones que han librado ambas formaciones.

Además de una la mayor competencia electoral, la debilidad de Podemos Euskadi se debe en gran medida a las discrepancias internas entre ‘familias’ de la formación. El llamado ‘sector Errejonista’, que llegó a ser mayoritario en el País Vasco, ha desparecido. Hoy el control lo tienen los afines a Iglesias. Ello no ha impedido, sin embargo, que algunas discrepancias se sigan produciendo. Una de las más recientes fue la referida a la negativa inicial de Pablo Echenique a respaldar la conformación de una comisión de investigación sobre los GAL para aclarar el papel del expresidente del Gobierno, Felipe González. En aquella ocasión, el portavoz de la formación en la Cámara Baja señaló que «todo el mundo sabe lo que pasó» y, por tanto, no hacía falta apoyar una comisión de ese tipo. El malestar de Elkarrekin Podemos hizo finalmente cambiar de posición a la dirección del partido, que terminó votando a favor de la citada comisión.

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