España

Gobierno y PP prolongan la agonía del CGPJ: Casado "no dará su brazo a torcer"

Los 'populares' tachan de "engaño" la nueva proposición de ley de PSOE y Unidas Podemos para limitar las capacidades del Consejo General del Poder Judicial mientras éste permanezca en funciones

El presidente del PP, Pablo Casado.

El presidente del PP, Pablo Casado. EFE

Un «engaño» y un «ataque más» a la Justicia. La nueva proposición de ley presentada por PSOE y Unidas Podemos este miércoles para limitar las capacidades del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y que no pueda realizar nombramientos mientras esté en funciones cayó en las filas del PP por sorpresa. Aunque la estupefacción pronto se convertiría enfado por lo que fuentes de la dirección califican como una maniobra «ruin» cuya intención no es facilitar un acuerdo, sino «vender en Bruselas que la culpa del bloqueo es sólo del PP» después de que Europa ya haya dado un toque al Gobierno español por su intento inicial de reducir la mayoría necesaria para renovar el CGPJ sin contar con el principal partido de la oposición. Aunque esta propuesta no está muerta, sólo congelada.

Más bien apuntan a que se trata de un «globo sonda» -así se expresó el propio líder del PP, Pablo Casado– y a un «engaño», puesto que el Gobierno aún no ha aceptado ni una sola de las tres condiciones sine qua non que los populares mantienen encima de la mesa: la primera pasa por retirar definitivamente la reforma exprés que anunció el Ejecutivo hace meses para rebajar la mayoría para la renovación judicial; la segunda, un compromiso de que haya sitio para Podemos en la negociación ni pueda proponer candidatos; y la tercera, impulsar una reforma para despolitizar el órgano una vez haya acuerdo.

Advierten en Génova que la nueva propuesta, que el Gobierno pretende tener aprobada este mismo mes de diciembre, y la «presión» que está ejerciendo al respecto no hace sino que el bloqueo institucional sea aún «peor», y advierten en este punto que Casado «no dará su brazo a torcer» en este nuevo intento del Ejecutivo por desbloquear el CGPJ.

«Parece que en Moncloa sólo ocupa ver qué señuelo se saca hoy para ver si pican los de la oposición», criticaba el líder del PP este miércoles, en un acto junto al presidente andaluz, Juanma Moreno, aunque no quiso incidir demasiado en la cuestión al ver el anuncio de la proposición de ley por parte de socialistas y morados como una cortina de humo para tapar los «terribles» datos del paro.

El PP ha ido retrasando semana a semana los plazos que manejaba Moncloa para la consecución del acuerdo. Primero, ante el ‘ultimátum’ del ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, que planteaba como fecha límite este 6 de diciembre, día de la Constitución, Génova descartaba la mayor y admitía, según pudo saber El Independiente, que no habría una resolución para entonces. Ahora, a sabiendas de que el Gobierno se ha dado este mes de plazo para lograr la renovación, en el partido se descarta poder llegar a un acuerdo hasta dentro de unos meses, incluso hasta después de las elecciones catalanas.

En Génova, desde luego, ni siquiera ven una fecha clara en el horizonte. Incluso acusaron a Juan Carlos Campo de mentir cuando éste aseveró que, en privado, ya se había alcanzado un acuerdo para la renovación, sólo que el PP no quería hacerlo público. Y la nueva proposición de ley, lejos de verla como una buena intención, la conciben más como una justificación para reactivar la reforma que modifique el sistema de elección del órgano de gobierno de los jueces y rebajar la actual mayoría de 3/5 de las Cámaras necesarios para sacar adelante la votación.

Los populares lamentan además que los socialistas no dejen de mirar cómo Iglesias «marca la agenda» mientras éste no hace sino «poner palos en las ruedas» en la negociación. De hecho, la intencionalidad de enfriar la renovación del CGPJ hasta que pasen las elecciones catalanas podría no ser casual, y comprobar así si Sánchez cede a la presión de Iglesias para que los presos del procés estén en la calle «lo antes posible», incluso antes del 14-F. En todo caso, califican esta intención de nuevos «obstáculos», como ya lo fue el pacto con Bildu para los Presupuestos. Aunque no se levantaron de la mesa por este motivo.

«La posición del PP es de una frivolidad importante», lamentan, por su parte, fuentes de Moncloa, que acusan al partido de Pablo Casado de desoír a las «urnas», al tiempo que lanzan una advertencia: la paciencia del Gobierno «no es infinita».

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