El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i); y el vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias (d). EUROPA PRESS

España

La coalición pierde terreno a un año de la investidura, mientras la derecha gana fuerza

Cuando Pedro Sánchez fue investido presidente del Gobierno el pasado 7 de enero gracias a la abstención de ERC y Bildu, el principal desafío que se le dibujaba en el horizonte era el de conseguir superar el difícil encaje de bolillos del primer Gobierno de coalición de la historia democrática de España desde la Transición tras meses renegando de sus socios morados, así como salvar votaciones cruciales para sostener su legislatura con una exigua mayoría -la investidura se saldó con 167 votos a favor y 165 en contra-.

Pero la pandemia del coronavirus dio la vuelta a la agenda política del país. En cuestión de días, todos los discursos se centraron en la crisis sanitaria -y en sus derivadas económicas y sociales-, cuya gestión ha terminado desgastando a la coalición gubernamental tan sólo un año después de que el nuevo Ejecutivo echase a andar. A la luz de los últimos sondeos públicos y privados, la tendencia a la baja de los partidos nacionales del bloque de la izquierda se ha convertido en una constante, mientras la derecha, aunque lentamente, no deja de ganar terreno.

Esta es una de las principales conclusiones que se extraen de los últimos sondeos electorales publicados en las últimas semanas, incluido el barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). En concreto, la fuerza que suman PSOE y Podemos se ha visto mermada pese a que durante meses el liderazgo de Sánchez, y siempre según los cálculos de la ‘cocina’ de José Félix Tezanos, no se ha visto afectado por la preocupante evolución de la pandemia.

Tomando como base únicamente el barómetro del CIS, encontramos que socialistas y morados suman el 43,1% del voto de acuerdo con la media de todos los sondeos publicados por el instituto público desde enero de 2020 -once en total, ya que el mes de agosto no se publicaron datos- hasta este mismo mes de diciembre. Según este cálculo, el PSOE obtendría el 31% de los votos, mientras Podemos se quedaría con el 12,10%. Por su parte, la derecha sumaría, en bloque, un 41,32% -19,6% el PP; 12,85% Vox y 8,86% Ciudadanos- en el acumulado de 2020.

Para hacernos una idea del frenazo de la izquierda y de la subida que ha experimentado la derecha en las últimas semanas, el último sondeo del CIS da la vuelta al acumulado de todo el año. Por primera vez desde abril de 2018, el bloque de la derecha (PP+Vox+Ciudadanos) suma más que el de la izquierda (PSOE+Podemos) en un barómetro del instituto de José Félix Tezanos. En concreto, según la encuesta del mes de diciembre, Sánchez e Iglesias acumulan el 40,3% del voto, más de tres puntos por debajo de la suma de Casado, Arrimadas y Abascal (43,7%).

Esta tendencia se aprecia mucho mejor en el conjunto de sondeos privados. Si tomamos como referencia los últimos once sondeos privados que se han publicado durante todo el mes de diciembre -Celeste Tel para Onda Cero (2); Invymark para La Sexta, Electomania (3), GAD3 para Cope; SW Demoscopia para Infolibre; Hamalgama para OkDiario; Simple Lógica y Sigma Dos para Antena 3…- sin el CIS, la ventaja de la derecha es mucho más acusada.

Azules, verdes y naranjas sumarían el 45,3% de los votos por el 39,03% que lograrían rojos y morados. De este modo, la derecha subiría algo más de dos puntos respecto al acumulado de las elecciones generales del 10 de noviembre de 2019 -43,06%-, mientras que la izquierda caería casi tres puntos -entonces, PSOE y Podemos sumaban el 41,22% de los votos-.

Si hacemos la comparativa de manera individualizada, y de nuevo en base a la media de los últimos once sondeos privados publicados durante el mes de diciembre, el PSOE bajaría hasta el 27,56% de los votos, algo más de medio punto por debajo de lo obtenido en las urnas el 10-N (28,25%). Tampoco a Podemos le iría mejor: pierde fuelle y baja del 12,97% que obtuvieron los morados en las generales al 11,47%, con la consecuente pérdida de escaños que, no obstante, podrían aún compensar si se celebrasen hoy generales con el apoyo de fuerzas nacionalistas, véase ERC y Bildu -más allá del PNV, que pierde fuerza frente a los abertzales de Otegi– y formaciones minoritarias.

Sin embargo, si se mantiene el ascenso del bloque de la derecha, los apoyos externos del Gobierno podrían no ser suficientes para revalidar esa mayoría en caso de celebrarse elecciones antes de agotar mandato. En concreto, el PP ha logrado crecer casi dos puntos según la media de todas las encuestas del mes de diciembre -22,72% frente al 20,99% del 10-N-. Una encuesta en particular, la de GAD3 para Cope, provocó enorme júbilo entre las filas populares, ya que situó al proyecto de Casado en el 25,6% de los votos, lo que se tradujo en 110 escaños, 21 por encima de los 89 que actualmente tiene la formación en el Congreso.

En Vox, sin embargo, no hay una tendencia ascendente clara, pues hay sondeos que le sitúan por debajo de su marca de las pasadas generales y otros sobradamente por encima, cosa que no ocurre con el PP a quienes, salvo en el CIS, todas las encuestas sitúan en mejor posición que en las elecciones de noviembre de 2019. De media, la formación de Abascal se quedaría en el 15,71%, cinco décimas por encima del 10-N (15,21%).

El que resiste contra viento y marea a pesar del decidido giro al centro de Pablo Casado tras su ruptura con Santiago Abascal es Ciudadanos. Inés Arrimadas heredó un partido prácticamente a la deriva tras perder prácticamente todo su músculo político -perdieron 47 diputados en las últimas generales- pero, aunque no crece, la política jerezana parece haber conseguido taponar la hemorragia. La media de las once encuestas privadas publicadas en el mes de diciembre otorgan a las siglas naranjas el 6,87% de los votos, una décima más que hace un año -6,86%-, por lo que resistiría en el Congreso con sus 10 escaños.

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