España

Casado trata de frenar otra guerra entre sus barones en plena campaña catalana

En el PP lamentan que la tensión entre Ayuso y Feijóo a cuenta de las restricciones del Covid ha dado "munición" a la izquierda y a Vox en plena carrera electoral

Fotografía de archivo. Acto institucional por el Día de la Constitución. EUROPA PRESS

Las críticas más o menos veladas entre presidentes autonómicos y las tensiones derivadas de estos enfrentamientos no es una situación que a la dirección nacional del Partido Popular le pille de nuevas. El líder de la oposición ha capeado temporales internos mucho más serios que el que ahora protagonizan -de nuevo- la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso; y el líder de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo. Pero ahora «no era el momento», lamentan fuentes cercanas a la dirección, que censuran que en este caso el dirigente gallego haya dado «munición» no tanto a la izquierda sino sobre todo a Vox en plena campaña de las elecciones catalanas, abriendo la caja de los truenos contra la líder madrileña por la flexibilización de las restricciones frente al coronavirus en plena tercera ola.

La diferente y, a menudo, contradictoria gestión de la pandemia en los territorios gobernados por el PP ha llegado a poner en aprietos a Pablo Casado, que preguntado por el asunto en una entrevista para Cadena Ser aseveró que Ayuso y Feijóo «están haciendo las cosas exactamente igual» en la gestión de la pandemia. Fuentes solventes de la dirección popular matizan las palabras del presidente y admiten que las estrategias de ambos «son muy diferentes», pero la posición que mantendrá Casado al respecto será la «inteligente» para que el chaparrón mediático no desvíe el foco de la carrera electoral en Cataluña: defender la autonomía y la «responsabilidad» de cada líder y «no posicionarse» sobre qué estrategia es mejor o peor. Génova «no se mete» porque «están ya muy escarmentados de estos dimes y diretes entre presidentes», añade un miembro del partido próximo a Pablo Casado.

En una entrevista para La Voz de Galicia publicada el pasado domingo, Feijóo aseveró lo siguiente: «Madrid ha optado por una decisión por la que yo no me sentiría responsable si la tuviese que aplicar en Galicia y, por tanto, he optado por otra». Y es que, mientras él insiste en decretar confinamientos domiciliarios en las zonas con mayor incidencia y plantea adelantar el toque de queda a las 18:00 horas de la tarde, Ayuso anunciaba una relajación de las medidas para «compensar» al sector de la hostelería, aumentando de cuatro a seis el número de comensales permitidos en las terrazas. Lejos de endurecer la restricción nocturna de movilidad, la líder regional se comprometía a retrasar de nuevo el toque de queda -actualmente fijado a las 22:00 horas de la noche- en cuanto la incidencia lo permita.

Lo cierto es que, más allá de Feijóo, la estrategia de Díaz Ayuso choca con la hoja de ruta que siguen el resto de presidentes autonómicos del PP, pero también del PSOE, que insisten en solicitar al Gobierno más herramientas jurídicas para endurecer las restricciones a la movilidad y plantear, incluso, el confinamiento domiciliario, una posibilidad totalmente descartada por la líder regional.

«Manteniendo mayor libertad que el resto de territorios, Madrid está mejor que otras comunidades autónomas. La Comunidad Valenciana, por ejemplo, confinó muchísimo en Navidad y están peores que nosotros», comenta a este diario un dirigente cercano a la líder madrileña. «No hay una evidencia empírica que demuestre que los que la han atacado lo hagan mejor. Hay presidentes que tienen un criterio y presidentes que tienen otro. A Ayuso, de momento, hay que felicitarla. El tiempo le dará la razón», insiste, en relación a las tensiones dentro del propio partido.

Frente a la flexibilización que exhibe y desea Madrid, el presidente de Andalucía, Juanma Moreno, insiste en poder confinar para frenar la «explosión de contagios», y solicita por activa y por pasiva al Ejecutivo que permita adelantar el toque de queda a las 20:00 horas «e, incluso, a las 19:00». En Andalucía, bares y restaurantes están cerrados desde las 18:00 horas.

«El contagio debe frenarse en seco (…) Estamos en un momento crítico», aseveraba hace unos días el presidente de Murcia, Fernando López Miras, que hacía un llamamiento a la «unidad» para frenar la pandemia en la región, que ha llegado a alcanzar esta última semana el mayor número de camas UCI ocupadas por pacientes Covid de la pandemia. En Murcia, los encuentros sociales están limitados a dos personas y la actividad no esencial debe cerrar a las 20:00 horas.

En Castilla y León se descarta pronunciar un ataque como el del presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, que lamentó las medidas de la comunidad vecina y denunció la «fuga sanitaria» de madrileños hacia su región, que puede «sufrir el efecto» de lo que suceda en Madrid. Fuentes del ejecutivo castellanoleonés culpan directamente al Gobierno central por la ausencia de una «estrategia nacional», aunque sí echan en falta una unificación de criterios al menos entre comunidades vecinas.

«No parece que tenga mucho sentido adoptar unas medidas tan diferentes de las de al lado», comentan, sin obviar que es Ayuso la nota discordante, ya que Castilla y León, como el resto de autonomías, apura las herramientas del estado de alarma para limitar al máximo la movilidad ante la virulencia de la tercera ola. Allí la hostelería está cerrada a las 18.00 horas de la tarde, el interior de bares y restaurantes está clausurado y el toque de queda sigue establecido a las 20.00 horas pese a no contar con la autorización del Ministerio de Sanidad.

Tanto Castilla y León (1.293,95 casos) como Murcia (1.016) superan a la Comunidad de Madrid (954,72) en incidencia acumulada a 14 días, según la última actualización del Ministerio de Sanidad. Por su parte, Galicia y Andalucía son las comunidades lideradas el PP con menor incidencia, con 770,18 y 930,67 casos por cada 100.000 habitantes, respectivamente.

Vox censura la «ineficiencia» de Ayuso y Feijóo

El PP, de manera unánime, ha negado división entre sus filas y ha vinculado el contraste de las decisiones en unos y otros territorios a la ausencia de una estrategia nacional por parte de Sánchez, que ha decidido «no dar la cara» y dejar en manos de las comunidades autónomas la gestión de la pandemia en su totalidad. De puertas para adentro, se lamenta que este choque entre barones haya dado alas especialmente a Vox en plena campaña del 14-F.

Los populares habían cargado las armas contra el partido de Santiago Abascal por el apoyo de éstos al decreto sobre la gestión de los fondos europeos, cuya abstención salvó a Sánchez de una derrota histórica en sede parlamentaria. Pero esa estrategia del ‘todos a una’ se ha visto interrumpida por un roce interno en el que Vox no se ha mantenido al margen. Este mismo martes, el portavoz de Vox en el Congreso, Iván Espinosa de los Monteros, ponía como ejemplo de la «ineficiencia» de Ayuso y Feijóo para cargar contra los «reinos de taifas» del estado autonómico.

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