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Ferraz teme ahora que la estrategia del miedo a Vox lleve al voto útil al PP

Los socialistas admiten que ese mensaje, aunque inevitable, por sí solo "no moviliza al electorado de izquierdas"

Juan Espadas saluda a Juan Manuel Moreno en presencia de Macarena Olona en el segundo debate televisado, este en Canal Sur EFE

Los socialistas ya habían abierto una reflexión en torno a la utilidad de apelar al voto del miedo, de alertar sobre el riesgo de la entrada de Vox a gobiernos autonómicos y locales como elemento movilizador de la izquierda. Las dudas comenzaron tras los decepcionantes resultados electorales en Castilla y León, donde, efectivamente, se acabó materializando un ejecutivo del PP con la extrema derecha. Surgieron voces destacadas en el PSOE que alertaron que de esa estrategia «sólo se aprovecha la formación de Santiago Abascal» y no conseguía sacar a los propios electores de casa para acudir a las urnas.

Pero la consulta andaluza ha generado otro fenómeno con el que no contaban en el cuartel general de los socialistas, esto es, que dichos mensajes «beneficien las opciones de Juanma Moreno por efecto de un voto útil-refugio», reflexionan las fuentes consultadas por El Independiente. Desde el momento en que aparece como el único candidato con opciones reales de gobernar, «se trataría de reforzar su posición para evitar que dependa de Macarena Olona» y ese es un análisis factible en una «parte del electorado de centro-izquierda más desideologizado» que no siente rechazo hacia Moreno.

Estado de opinión favorable a beneficiar a Moreno

En Por Andalucía confirman la existencia de un “estado de opinión” en la región favorable a beneficiar a Moreno, blindarle ante Vox con votos prestados. Pero, en su caso, las fuentes consultadas, dudan de que eso “se materialice finalmente en las urnas. Resulta difícil imaginar a un elector socialista apoyando al PP”. Y eso era también algo inimaginable para Ferraz cada vez que escuchaban a Moreno o a Alberto Núñez Feijóo dirigirse al electorado de izquierdas –«se puede ser socialista y votar a Juan Moreno», dijo el líder del PP– pero ahora temen un trasvase indeseable por mor de la estrategia puesta en marcha por ellos mismos.

Lo cierto es que Moreno está 7 puntos por encima de la marca PP y, a diferencia de lo que pasó con Alfonso Fernández Mañueco, que se fue desinflando conforme avanzaba la campaña electoral, el malagueño no da signos de fatiga y sus opciones se afianzan cada vez más. Hasta San Vicente, sede de los socialistas andaluces, admiten que “Juanma Moreno está mejor que su marca en Andalucía”, de ahí que haya poco menos escondido las siglas populares en la propaganda electoral.

Desde el PSOE-A admiten que los llamamiento al voto del miedo, por sí solos, «no movilizan al electorado de izquierdas». Los electores «votan por expectativas, por generar ilusión», pero a continuación matizan que es inevitable «recordar, por ejemplo, que Vox quiere recortar el modelo de estado autonómico».

Referencias constantes a Vox

Ferraz escruta con aprehensión los sondeos en la creencia de que el grueso del votante desmovilizado es de izquierdas, un elector «dormido, que se está despertando ahora». El problema reside en si está despertando para votar a Juan Espadas o irse al PP, «aunque sea con la nariz tapada con tal de no ver a Olona de vicepresidenta de la Junta». Una candidata, dicen, cada vez más despegada de la realidad, buscando polarizar el debate en una sociedad ajena a las estridencias de la política nacional y madrileña.

Los primeros mítines de Pedro Sánchez y de Juan Espadas estaban trufados de referencias a Vox frente a la ignorancia consciente ejercida por Alberto Núñez Feijóo y Juan Manuel Moreno.

El jefe del Ejecutivo ha ido alertando respeto a que si bien el PP no ha osado tocar los avances sociales implementados por el PSOE en casi cuarenta años de gobiernos ininterrumpidos, «ahora con la ultraderecha en la ecuación», eso puede ser reversible. Y es, ante avisos de este estilo, que un votante progresista puede depositar su papeleta a favor de Moreno para que no dependa, precisamente, de Vox, sobre todo cuando a lo largo de última legislatura no ha habido un retroceso en esos avances o, al menos, así lo percibe el electorado.

Trasvase de voto

Lo cierto es que no son pocos los sondeos, incluido el del CIS, que apuntan a un significativo trasvase de voto socialista al PP, algo impensable en un territorio como Andalucía. El instituto demoscópico de José Félix Tezanos ya advertía cómo los socialistas podían ceder a los populares un 12,6 por ciento de voto, esto es, unas 126.000 papeletas calculadas sobre el millón de andaluces que votaron a Susana Díaz en 2018.

En todo caso, desde las filas populares alertan ahora del peligro de un exceso de confianza en la recta final que les obligue a pactar con Vox.

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