La imputación de José Luis Zapatero no por sospechada en las últimas semanas ha caído como un misil en la línea de flotación del Gobierno y del PSOE. La Audiencia Nacional ha esperado que culminara el proceso electoral andaluz para citar al ex presidente del Gobierno el 2 de junio acusado nada menos de tráfico de influencias y blanqueo de capitales. La reacción del Ejecutivo socialista ha sido cerrar filas en torno al que es ahora uno de los principales activos políticos para Pedro Sánchez, hasta el punto de atribuírsele el mérito de haber hecho posible numéricamente su reelección tras los comicios generales del 23-J.
También Vox reacciomó con prontitud a las noticias provenientes de la Audencia Nacional. Y lo hizo, no tanto poniendo el acento en los socialistas como en el PP, al exigir Santiago Abascal que Alberto Núñez Feijóo tome la iniciativa para presentar una moción de censura contra Pedro Sánchez. Y, de nuevo, los populares se han instalado en la negativa, salvo que cambien, y mucho, las cosas. Consideran que, una vez más, Vox equivoca el tiro y la estrategia. El cuartel general de los populares pone el foco en el ex presidente del Gobierno imputado. Una de las fuentes consultadas por El Independiente despacha la propuesta de Abascal con un "nosotros hablamos de Zapatero, no de Vox".
Un auto demoledor
Y es que el auto del juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama en el que se basa la decisión de imputar al que fuera jefe del Ejecutivo entre los años 2004 y 2011 es demoledor. La UDEF ha recopilado, por ejemplo, conversaciones de los Julio Martínez. Uno, el CEO de Plus Ultra y, otro, el dueño de Análisis Relevante y amigo personal del ex presidente, citan explícitamente a Zapatero en una conversación para que éste medie en el rescate de la aerolínea de capital venezolano. "Mañana Zapatero interviene directamente". "Necesitamos ese empujón", dicen los interlocutores.
Por eso un debate en torno a la moción resulta extemporáneo para los populares. Ya no se trata tanto de insistir en el detalle, no menor, de ausencia de mayorías parlamentarias para una moción exitosa salvo que el PNV o Junts cambiara de criterio, como el convencimiento de que el partido ultra sale de nuevo en auxilio de los socialistas al intentar cambiar la conversación pública. De modo que, en lugar de centrarlo en la situación judicial de Zapatero y política de Pedro Sánchez y sus socios, "estamos hablando de moción sí o moción no, por muchos motivos que hubiera para presentarla" y denunciar el grado de deterioro institucional.
Feijóo pide la dimisión de Sánchez y la convocatoria de elecciones
Abascal escribió en X que la imputación de Zapatero "no es un hecho aislado" sino la demostración "de que Sánchez es el número uno de todas las tramas de corrupción". "Por eso, como ya he dicho en varias ocasiones, creo que es necesaria una moción de censura que sirva para retratar ante los españoles toda la extensión de la mafia y la posición de todos los diputados respecto a ella", defendió el líder voxista.
Por su parte, Feijó puso la proa en el inquilino de la Moncloa. "Sánchez llegó al Gobierno por la moción de censura que defendió Ábalos y se mantuvo en el poder por la intermediación de Cerdán y de Zapatero", escribió también en X. Y agregó: "La corrupción es la razón fundacional de este Gobierno. Sin apoyos no puede seguir. Sin decencia, menos aún. Solo le queda una salida digna. No seguir manchando ni un minuto más el buen nombre de la política, de la Justicia y de España", en definitiva, que dimita y convoque elecciones ya.
Siguen las negociaciones PP-Vox en Castilla y Léon
La petición de Vox se produce en plenas negociaciones para investir a Alfonso Fernández Mañueco presidente de Castilla y León y acordar un nuevo ejecutivo de coalición entre ambas fuerzas políticas. También con el telón de fondo de la situación abierta en Andalucía tras perder Juanma Moreno la mayoría absoluta y depender, como poco, de la abstención de los ultras para garantizarse la reelección. Pero ambos procesos, esto es, los gobiernos autonómicos y la hipotética moción de censura, son independientes uno de otro.
Feijóo siempre ha sido reacio a presentar una moción de censura fallida, aunque salvo la de 2018, que llevó a Sánchez a Moncloa, todas lo fueron. En esos casos encumbraron, hundieron o generaron frustración. La de Felipe González en 1980 sirvió para terminar de consolidar su liderazgo frente a un tocado Adolfo Suárez. La de Antonio Hernández Mancha en 1987 contribuyó a hundir un poco más al andaluz, que era, a fin de cuentas, el objetivo de los sectores críticos de la entonces Alianza Popular. El resto, una de Podemos y dos de Vox, puro entretenimiento. De hecho, en marzo de 2023 Vox presentó de candidato a la presidencia del Gobierno a Ramón Tamames.
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