En apenas dos semanas, el papa León XIV pisará España. Será el 6 de junio de 2026, 15 años después de la última visita apostólica de un pontífice a nuestro país. Y, para el Ejecutivo, no se trata de un viaje de Estado más. No solo por su duración, de seis días —hasta el viernes 12—, sino por la sintonía personal y política con Robert Francis Prevost. El discurso social del máximo representante de la Iglesia, su defensa de la inmigración, su crecimiento como referente del antitrumpismo conectan con la narrativa de Pedro Sánchez. Así que el presidente prevé demostrarlo con palabras y gestos, consciente del tirón del Papa en un país eminentemente católico. El Gobierno promete volcarse al máximo con él a su paso por España. Le recibirá y le arropará, de una manera u otra, en los actos que tiene programados en su apretaga agenda de estos seis días. El propio líder socialista acudirá a la Nunciatura el lunes 8, le acompañará a su histórico parlamento en el Congreso de ese mismo día y estará a su lado en la misa y la bendición e inauguración de la torre de Jesucristo de la Sagrada Familia de Barcelona. Esta será, de hecho, la primera celebración litúrgica a la que acude Sánchez en sus ocho años en la Moncloa. La visita, para el Ejecutivo, operará como una especie de bálsamo, de refugio, tras la conmoción sufrida por la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero, que ha colonizado, y continuará haciéndolo, toda la actualidad política.
En realidad, los fastos por la visita del Pontífice a España arrancan antes. Porque el próximo miércoles, 27 de mayo, Sánchez se encontrará con él por primera vez desde que fue elegido hace un año el próximo miércoles en Ciudad del Vaticano. León XIV le recibirá en audiencia privada a primera hora de la mañana. Luego seguirá un despacho con el secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin y poco antes de mediodía comparecerá ante los medios —y serán las primeras preguntas que deba contestar tras la imputación del expresidente Zapatero—.
Será la tercera vez que el presidente viaje a la Santa Sede. En octubre de 2020 y en octubre de 2024 se entrevistó con Francisco. Pero ahora el contexto, como subrayan en la Moncloa, es otro. No solo por el relevo en la silla de Pedro, sino porque los temas que estaban pendientes ya se han cerrado con la Iglesia, por lo que el marco es "muy positivo".
En el Gobierno destacan que, sobre todo desde 2021, las relaciones con el Vaticano se han intensificado, y ello ha permitido sellar cinco grandes asuntos desde que Sánchez accedió al poder: la exhumación del dictador Francisco Franco del Valle de los Caídos; el pacto para la resignificación de Cuelgamuros, el reconocimiento de cerca de mil bienes inmatriculados cuya titularidad no correspondía a la Iglesia; el acuerdo de 2023 para la supresión de dos exenciones fiscales de que disfrutaba la Iglesia frente a otras entidades —el impuesto sobre construcciones, instalaciones y obras (ICIO) y el de contribuciones especiales—, y finalmente, el consenso para reparar a las víctimas de abusos sexuales, rubricado este mismo año. En principio, el presidente no llevará asuntos pendientes de cerrar para su audiencia con León XIV.
Su encuentro sí coincidirá "felizmente" con la publicación, dos días antes, de la primera encíclica del nuevo Pontífice, de la que ya se ha adelantado que girará en torno a la inteligencia artificial, un tema que también inquieta al Gobierno y en el que mantiene una aproximación semejante. En la conversación probablemente aflorarán cuestiones de política exterior en la que ambos también convergen, como la preocupación por Gaza o el conflicto abierto en Oriente Medio. Pesará asimismo la "dimensión iberoamericana" de un Papa que ha extendido su magisterio por el cono sur y, especialmente, en Perú, país que le concedió la nacionalidad por naturalización. Esa vertiente se pone aún más en primer plano, agregan en la Moncloa, porque Madrid acogerá a finales de este 2026 la Cumbre Iberoamericana.
Esa conversación que comenzó ya el año pasado con la elección de León XIV y que sigue este miércoles en Roma tendrá "un continuum" en Madrid, cuando Sánchez se encuentre con él en la Nunciatura Apostólica a las 9.30 horas. Será el recibimiento formal en España de un jefe de Estado que emprende una visita apostólica. Una hora más tarde, a las 10.30, Prevost se convertirá en el primer Papa que pronuncie un discurso ante las Cortes Generales en el Congreso. Un acto solemne en el que estará presente Sánchez.
El presidente, junto a los Reyes y el president de la Generalitat, Salvador Illa, también acompañará al Pontífice en la siguiente etapa de su viaje. En Barcelona. El miércoles 10 de junio, a las 19.30, León XIV oficiará una misa para unas 8.000 personas en la Sagrada Familia, repartidas entre el interior y el exterior del templo ideado por el genial Antoni Gaudí. Tras la eucaristía, bendecirá e inaugurará oficialmente la torre de Jesucristo, el punto más alto de la capital catalana, de 172,5 metros de altura. Sánchez se ha fijado como regla personal durante su mandato no acudir a actos litúrgicos —sí lo han hecho miembros de su Gobierno en funerales como los oficiados por las víctimas de la dana de Valencia o las del accidente de Adamuz en Huelva—, para preservar la aconfesionalidad del Estado, así que esta será la primera vez que asistirá a una misa en su condición de jefe del Ejecutivo.
La agenda del Papa se extiende durante seis días. Del sábado 6 al lunes 8 en Madrid, el martes 9 y el miércoles 10 en Barcelona, el jueves 11 en Las Palmas de Gran Canaria y el viernes 12 en Santa Cruz de Tenerife. En todas las etapas estará acompañado por miembros del Ejecutivo. "Nuestra voluntad es tener en todo momento una presencia del Gobierno a la altura", defienden.
La escala en las islas es la que ya había previsto Francisco antes de su fallecimiento y que León XIV ha respetado para lanzar desde allí un mensaje de defensa de los inmigrantes. Un discurso que, resaltan fuentes de la Moncloa, conecta con lo que también reivindica Sánchez. El viaje, de hecho, coincide con el proceso de regularización extraordinaria de inmigrantes que la Iglesia sí respalda, al igual que los agentes sociales, frente a la oposición de PP y Vox. "No nos corresponde decir qué esperamos de las palabras del Papa, pero sí es conocido que para él la cuestión migratoria es muy importante", subrayan desde el Gobierno.
En el Ejecutivo recuerdan que el Pontífice mantendrá en Canarias varios encuentros con entidades de acogida de migrantes —en el puerto de Arguineguín, en el centro Las Raíces de Santa Cruz, en la plaza del Cristo de La Laguna—, y eso dice mucho de su interés por el fenómeno. "Este verano además entra en vigor el Pacto Europeo de Migración y Asilo, y este Gobierno apuesta por una Europa abierta y de acogida y que haga de la inmigración su santo y seña. De ahí se desprende una convergencia de pareceres. Pero no esperamos que valide o deje de validar una política del Gobierno", sostienen, cautas, fuentes de la Moncloa. Del Vaticano el Gabinete de coalición remarca igualmente el valor de su soft power: "La Iglesia tiene 122 nunciaturas en todo el mundo y participa en muchísimos conflictos como mediador e interlocutor, así que no puede ser más interesante y oportuno este viaje y nos encontramos en el mejor momento para acogerlo".
Para el Gobierno, con esta visita apostólica, España pretende mostrar "orgullo y alegría de país". El éxito de este viaje es fruto, destacan, del "esfuerzo colectivo" de varias administraciones (Ejecutivo central, comunidades autónomas, ayuntamientos, entidades privadas) y representa un "proyecto de país". El "componente esencial" son las "buenas relaciones del Gobierno con la Santa Sede", como lo prueban esos cinco acuerdos alcanzados, que sitúan esos lazos bilaterales "en un momento óptimo favorable".
Desde que se anunció públicamente el viaje de León XIV, el Gobierno desplegó mecanismos de coordinación a distintos niveles y un complejo dispositivo de protocolo y de seguridad —13.200 policías y guardias civiles en toda España—. Junto con esta "movilización de resortes y recursos por parte del Estado, también otras instituciones culturales van a prestar servicios especiales, como apertura de museos o de centros culturales que estarán accesibles fuera de su horario habitual". En definitiva, el Ejecutivo "está volcado" con la visita apostólica, para que "refleje el buen momento de relaciones Iglesia-Estado", y también porque es consciente de la relevancia que tiene para una parte muy importante de la población la figura del Pontífice. "El Gobierno está volcado en que el viaje sea un éxito y todo salga bien".
En la Moncloa no niegan que también existen "diferencias públicas y notorias" con la Iglesia —caso de la eutanasia o el aborto—. "Pero la clave es poner encima de la mesa lo que nos une y los acuerdos muy útiles alcanzados. Por ejemplo, en este primer mes de puesta en funcionamiento, hemos recibido más de 400 solicitudes de reparación de víctimas de absusos. Los acuerdos, por tanto, tienen un recorrido real. Y el momento de la relación es excelente". El Ejecutivo recuerda que los lazos son históricos: la Embajada de España ante la Santa Sede se estableció en Roma en 1622, por lo que se trata de la misión diplomática más antigua del mundo. "El mayor test de estrés de una relación bilateral es una visita y que salga bien, y lo que hay es un trabajo que culmina en este viaje", destaca.
Antes de la audiencia con el Papa del próximo miércoles, Sánchez mantendrá agenda en Roma. El presidente ha programado un acto en el marco de la Semana de la Nutrición impulsada por la FAO —la organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación—. Estará acompañado de los tres jefes de las agencias de Naciones Unidas con sede en la capital italiana, la FAO, el FIDA (Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola) y el PMA (Programa Mundial de Alimentos). La intervención de Sánchez en ese foro versará sobre los problemas de seguridad alimentaria en el marco de la crisis en Oriente Medio, pero desde el Gobierno indican que ratificará el compromiso de su Gabinete con el sistema alimentario mundial, como lo prueban las ayudas de 30 millones de euros en 2025 para Palestina, Libia, Líbano, Mali, Haití o Venezuela o los 20 millones aportados al Programa Mundial de Alimentos para Líbano, Sahel o Palestina.
La agenda de Sánchez en Roma llega después de que el Gobierno postulara al ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, como candidato para dirigir la FAO, un proceso que culminará en el verano de 2027. El problema con que tropieza España es el malestar de Italia. El Gobierno de Giorgia Meloni había anunciado ya que propondría para ese mismo puesto a Maurizio Martina, vicedirector de la FAO, exsecretario del Partido Demócrata y ministro de Agricultura entre 2014 y 2018, y adelantó que pediría el apoyo de los países europeos a su candidatura, informa EFE. El Ejecutivo italiano entiende asimismo que no tiene lógica que España quiera optar al cargo, cuando ya está al frente de una agencia alimentaria: el presidente del FIDA es el economista Álvaro Lario, que previsiblemente será reelegido para un segundo mandato en febrero.
Esa es la razón por la que Roma ha expresado a la presidencia de turno de la UE, que Chipre desempeña en este semestre, su queja por la postulación de Planas. Desde el Ejecutivo español señalan que el hecho de que haya varios candidatos para un puesto forma parte de la "competencia sana" entre países de la UE.
La agenda del presidente en Roma para el 26 de mayo no está cien por cien cerrada. De hecho, los gobiernos español e italiano están manteniendo contactos para ver si es posible encajar una reunión entre sus dos líderes, Sánchez y Meloni. No es seguro que se pueda sellar, pero sí que hay "voluntad por ambas partes", según indican desde la Moncloa, donde precisan que, no obstante, ambos ya se encuentran "en muchísimas ocasiones" en cumbres europeas o en citas internacionales, de tal manera que cuaje o no esa entrevista el diálogo entre los dos países se sigue produciendo. No está por ahora en agenda una entrevista de Sánchez con la líder del Partido Demócrata italiano, Elly Schlein.
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