Susana Díaz no se quiere sentar a hablar con el secretario general de su partido, Pedro Sánchez, y menos sobre el estado de las autonomías. La presidenta andaluza ha excluido al líder federal del PSOE de una serie de debates organizado por una emisora andaluza con motivo del 40 aniversario del 4-D, fecha en la que el pueblo andaluz salió a las calles en masa para reclamar su autonomía como comunidad histórica.

La emisora había ofrecido a los cinco dirigentes regionales de los grandes partidos que invitaran a referentes nacionales de sus formaciones para desarrollar un debate de plena actualidad, dado el desafío independentista de Cataluña y la propuesta de reforma del modelo territorial impulsada por el PSOE.

“El objetivo es poner el foco en Andalucía y lanzar una mirada distinta en pleno debate territorial y del modelo de financiación”, explica la emisora, que celebrará los encuentros cada quince días con el patrocinio de la Fundación Cajasol, presidida por Antonio Pulido, ex banquero y amigo personal de la presidenta.

Antonio Maíllo y Alberto Garzón estrenan el formato

El jueves de la semana próxima estrenarán este formato los dirigentes de IU Antonio Maíllo y Alberto Garzón. Les seguirán Juan Marín y Albert Rivera (Ciudadanos), Teresa Rodríguez y Pablo Iglesias (Podemos) y Juanma Moreno con un dirigente nacional del PP aún sin especificar, y que probablemente sea Soraya Sáenz de Santamaría, vicepresidenta del Gobierno.

Cerrará la ronda de debates en noviembre la presidenta y secretaria general del PSOE-A, Susana Díaz, que no quiere debatir con Pedro Sánchez. Su elegido para acompañarle es Rafael Escuredo, padre de la autonomía andaluza, cuyas condiciones negoció como diputado desde 1977 hasta junio de 1979, cuando fue elegido presidente de la Junta de Andalucía.

Díaz considera que Sánchez es inconsistente y carece de visión de estado

Lejos de cerrar su enfrentamiento con Pedro Sánchez, como hacen el resto de barones socialistas tras su derrota en las primarias, Susana Díaz mantiene las espadas en alto. Envuelta en la bandera de la defensa de Andalucía desde que perdió el proceso interno, Díaz sigue pensando que Sánchez es inconsistente y no tiene una auténtica visión de estado de España.

Retirada en sus cuarteles de invierno, la presidenta andaluza considera que Sánchez volverá a perder las elecciones generales mientras que ella mantendrá el gobierno autonómico gracias al apoyo de Ciudadanos, por lo que su partido volverá a recurrir a su figura cuando se constate un nuevo fracaso electoral del líder socialista.

Mientras tanto ha decidido que ningún andaluz de su confianza participe en las decisiones de esta Ejecutiva federal para no corresponsabilizarse del cambio de rumbo emprendido por el partido, con apuestas como la plurinacionalidad de España y el giro a la izquierda.

Mujer visceral, Díaz tampoco puede disimular el enfado que le causan las actuaciones de Pedro Sánchez. El pasado día 5, cuando el líder socialista habló de “al menos” tres naciones dentro del Estado español -Cataluña, Euskadi y Galicia-, la presidenta andaluza montó en cólera en el Palacio de Sán Telmo.“Yo no sé si este debate es el más importante en estos momentos, pero lo que tengo absolutamente claro es que Andalucía no es menos que Cataluña, ni que Euskadi ni que Galicia”, contestó.