Ángel Gabilondo no se molesta por el hecho de que Cristina Cifuentes no haya respondido al mensaje que le escribió tras su dimisión. «Tendrá muchísimos por responder, lo entiendo. No es importante que me responda a mí», la justifica. Portavoz del grupo socialista en la Asamblea de Madrid, catedrático de Filosofía y candidato a la investidura para sustituir a la presidenta caída, los tres años de oposición «sin ruido» que lleva a sus espaldas no le han movido ni un centímetro de su objetivo fundamental: cambiar los modos de hacer política.

Pregunta.- Pablo Iglesias ha reprochado la «destrucción como ser humano» de Cristina Cifuentes y asegura que en política no vale todo. ¿Está de acuerdo?

Respuesta.- Hay que ser cuidadosos personalmente en política y en todos los ámbitos de la vida. A mí tampoco me gusta que haya desconsideraciones personales. Del asunto Cifuentes lo que más me ha importado es la valoración política y la necesidad de establecer una forma de hacer política distinta para Madrid. Incluso antes del máster, con máster o sin máster, con vídeos o sin vídeos, he pensado que la situación política en Madrid no era sostenible. Pero las personas están por encima de todo y respeto a las personas. Me parece que esto ha llegado más allá de lo razonable. Lo que tenemos que hacer es objetar políticamente y señalar argumentos políticos para buscar alternativas. Nunca me ha gustado ni me parece procedente la descalificación personal.

P.- Le pregunto por Iglesias porque parece que Podemos se está convirtiendo en aliado natural del PSOE en Madrid, mientras que Ciudadanos está cada día más lejos.

R.- Bueno, no sé, porque creo que cada uno también sigue sus propios caminos, sus propios pasos. Hay que discernir bien que cada uno está haciendo sus procesos internos y los momentos de esos procesos. Lo que ahora hay es una coincidencia en una prioridad: es importante un cambio en la Comunidad porque hay una urgencia social y hay que abrir un espacio para poder trabajar también este año y no dejar que pase mortecinamente hasta que lleguen las elecciones. Lo que hay es una coincidencia de objetivo y de prioridad política, pero desde luego esto no una unión indiferenciada. Podemos tiene su propio proyecto y nosotros el nuestro.

P.- Podemos ya presentó una moción de censura el año pasado y el PSOE no la apoyó porque consideraba que no era operativa ni pragmática.  Sin embargo, ahora la ha presentado el PSOE y Podemos la respalda.

R.- Nos parece que ahora es operativa y pragmática. Estamos en el último año, es la última ocasión para poderla hacer y se han producido también una serie de hechos desde entonces hasta ahora. Se ha confirmado la inviabilidad del proyecto que representaba el PP y yo estoy muy satisfecho de que coincidamos en objetivos y prioridades en este momento. Y de ahí desde luego no se deduce ningún cambio de cromos. Coincidimos en que en este momento hay una prioridad y una urgencia de la sociedad que cree que la situación es insostenible. Tras la dimisión de la presidenta decae la moción y nosotros, en coherencia, presentamos un candidato a la investidura.

Estoy muy satisfecho de coincidir ahora en objetivos con Podemos»

P.- Hace un año, el PSOE defendía que sin el apoyo de Ciudadanos, la moción de censura no servía. Y ahora se produce la misma situación.

R.- Espero que Ciudadanos se lo esté pensando un poco más. Nosotros no descartamos ese apoyo, no tenemos la absoluta seguridad de que vaya a ser así. Nosotros no estamos jugando a hacer una investidura, estamos trabajando por ella. Yo creo que Ciudadanos debe pensarlo muy seriamente si quiere tener credibilidad. El mejor Ciudadanos, el que se presenta como la regeneración, la nueva política, ahora tiene la ocasión de demostrar que es eso de verdad. Si no lo hace, sólo será el recambio, el equipo de mantenimiento del PP. Ahora Ciudadanos tiene una oportunidad de estar a la altura de sus palabras y de poner un camino de cambio, no de continuidad.

P.- Las encuestas dan a Ciudadanos como primera fuerza en intención de voto en la Comunidad de Madrid. Si ganan las elecciones, ¿apoyarían la investidura de su candidato?

R.- Por lo que señalan los expertos, las encuestas son muy importantes para ver la pulsión, el movimiento y la intención de voto; también para la valoración de los líderes o como eso pueda llamarse, y son menos contundentes a la hora de establecer la estimación de voto a un año de las elecciones. En la tendencia del voto parece que hay claramente un apoyo favorable en la dirección a Ciudadanos. En valoración de los líderes, me da pudor decirlo, agradezco mucho tener más del doble que el siguiente. Me explican que esto es muy  importante, igual me lo dicen para animarme. Y la estimación de voto parece que es es menos decisiva. Dicho todo esto, creo que Ciudadanos está en movimiento de alza que tiene que consolidar con un liderazgo fuerte y sostenerlo durante un año. Sobre todo si apoya al PP ahora, veo más difícil que sostenga esa situación.

P.- ¿Y si resulta el más votado?

R.- Nosotros no vamos a ir a las elecciones con ninguna coalición con nadie ni con ningún acuerdo preestablecido con nadie. Nosotros vamos a ir con las siglas del  PSOE, con un programa y con un candidato para buscar la confianza de la ciudadanía. Si después de las elecciones, como resultado de las urnas,  hay que buscar alianzas para configurar un Gobierno lo haremos, y hablaremos con todos, no estamos cerrados a nadie, de ninguna manera, tendremos que atender a lo que los ciudadanos nos señalan. Nosotros no vamos eligiendo compañeros. Y otra cosa es que ellos también eligen. Podemos apoya nuestra candidatura de transformación y cambio y Ciudadanos de momento y por ahora parece que no.

P.- Para llegar a alianzas también importa mucho lo que se haya dicho antes. Y los líderes de su partido están lanzando acusaciones muy gruesas hacia Ciudadanos. Esas declaraciones pueden dificultar luego el entendimiento.

R.- No he escuchado yo declaraciones gruesas.

P.- Adriana Lastra comparó a Ciudadanos con la Falange y Pedro Sánchez ha dicho que es un partido «aznarizado».

Yo no he dicho nada grueso sobre Ciudadanos. Tiene miles de votantes de buena fe, personas de bien»

R.- No sé lo que se ha dicho a nivel nacional, yo no he dicho nada grueso sobre Ciudadanos ni sobre sus candidatos. Eso desde luego. No sólo está el partido Ciudadanos, también están los votantes de Ciudadanos, que son miles y miles de personas de buena fe, buena gente, de bien, como también hay muchos por supuesto en el propio partido, que están viendo con inquietud que Ciudadanos acabe siendo un mero recambio o repuesto del PP. Porque Madrid no necesita una reposición, necesita una alternativa.

P.- Sí que hay ya un precandidato confirmado en Podemos, que es Íñigo Errejón. ¿Se ve usted gobernando con Errejón?

R.- Estamos en la misma situación que en la pregunta anterior. Yo no tengo más que buenas palabras para él personalmente. Es verdad que lo personal es muy importante en política, pero no lo es todo. Esto no es una alianza de amistad, de cuadrillas o de quién nos parezca interesante, aunque sea importante, pero ahí no se agota la realidad social y política. Lo interesante es ver si tenemos objetivos, prioridades, convicciones, estrategias, principios y escala de valores compartidos. Y ahí es donde no hemos hablado lo suficiente para poder establecer eso. Yo no tengo más que buena referencias de lo que oigo y le oigo, pero él también tiene que hacer cosas en las que yo no tengo que entrar: aglutinar esa voz en su propio partido, toda vez que ahora sólo es un candidato. Yo también sólo soy un candidato a una investidura, ni siquiera a las elecciones. Vamos a hacer todos nuestros procesos. Pero desde luego lo que le oigo decir y lo que le veo hacer me parece una persona sensata y valiosa.

P.- El PP está buscando un «candidato limpio» a la investidura. ¿Esa definición le causa inquietud?

R.- Sí, porque todos nosotros somos personas normales, sin especiales beatitudes y por tanto tampoco quiero yo presentarme como si fuera una panacea o un ser distinto de la mayoría de las personas: trabajadoras, honestas, gente de bien que hace las cosas lo mejor que puede. Lo que queremos es que no haya personas llevando los asuntos públicos que produzcan una impresión distinta a la sociedad. Pero es cierto que no basta con ser una persona limpia, si no, en Madrid tendríamos millones de personas aptas para ser andidata a presidente. Hace falta alguna cosa más: solvencia, competencia, eficiencia, ser una persona capaz de aglutinar equipos, proponer proyectos, generar confianza, ser coherente. Cuando yo  digo esto hasta me da miedo ser candidato, pero no basta la limpieza. Eso es un requisito. Además de eso estás dentro de un partido, de una línea de acción. Y además, el candidato tiene que ser diputado. Llevamos tres años y hemos visto qué políticas apoyan o defienden cada uno. Además de un candidato limpio, que hay muchos en todos los grupos, yo le pido otras cosas. Si va a consolidar un modo de entender la relación con el poder y con los otros que a mí no me satisface, pues ser limpio no basta.

P.- La moción de censura ha servido para relanzarle a usted como candidato.

R.- Voy a citar a la propia señora Cifuentes, que advirtió de que dimitía por la amenaza de que PSOE y Podemos con el apoyo de Ciudadanos gobernaran en Madrid. La moción de censura ha influido en su marcha. No era lo que buscábamos nosotros, que queríamos plantear una alternativa. Pero ella lo ha visto como una amenaza alarmante y eso le ha hecho tomar la decisión de dimitir, según dijo. El nivel de alarma sobre la posibilidad de que llegara al Gobierno un cierto extremismo de izquierdas o radicalismos se quiere exhibir como un espantajo y está muy lejos de la realidad.

P.- Su partido ha usado claramente la moción para relanzar su figura en contraposición a la cascada de problemas judiciales por corrupción que ha sufrido el PP en la Comunidad.

«Algunos ven poco vistosa mi forma de hacer oposición, pero yo he venido a construir»

R.- Me cuesta un poco valorar lo que puedo aportar yo. Lo que puedo decir es que llevo tres años en la oposición haciendo un modo de política que no es de confrontación ni de descalificación, poco ruidoso, para algunos poco vistoso por tanto, porque yo tengo otro modo de hacer política que tiene sus pegas, no voy a decir que sea mejor que el de los demás, y que responde a mi idea de que hemos venido aquí a construir, a buscar alianzas, a señalar también los aspectos que no van bien. Y ese modo de hacer es el que ahora se esgrime. Algunos dirán que es un modo de hacer blando, un poco desaparecido, porque esto depende de cómo se valore, pero sí puedo decir que responde a mi modo de concebir la política para construir soluciones y alternativas para los problemas de los ciudadanos de Madrid, que es de lo que se habla poquísimo, de los problemas de los ciudadanos de Madrid. De la sanidad, la educación o la pobreza se habla poquísimo y casi a modo de recreo antes de hablar de lo que parece que es lo importante, que es lo otro: las estrategias, los movimientos, los mecanismos o las personas.

P.- Antes de que Cifuentes compareciera en el pleno para dar explicaciones sobre su máster, el PSOE de la Asamblea tuvo reticencias sobre la moción de censura mientras que en Ferraz ya tenían la decisión tomada.

R.- Mi estilo, que comparto con el grupo, que más unidos no hemos podido estar, era partidario de no tomar ninguna decisión hasta escuchar a la presidenta en sede parlamentaria. Nosotros somos un grupo parlamentario y empleamos mecanismos parlamentarios. Y el previo era la comparecencia de la presidencia. Eso fue lo que yo dije: que hasta entonces no había que adoptar ninguna medida y ninguna decisión. Incluso algunos me reprochaban que en mi intervención no hablara de la moción de censura. No lo hice porque después de mi intervención todavía quedaba otra de la presidenta y otra del PP y yo creo que debía escuchar su versión de los hechos. Hasta que no escuchamos sus explicaciones no tomamos una decisión en la reunión del grupo. No hubo indecisión ni titubeos, sino otra cosa: la convicción de que las cosas hay que hacerlas bien. Y le puedo asegurar que so se hizo muy coordinadamente y que el partido tanto en Madrid como el federal lo apoyó totalmente.

No me he sentido presión de Ferraz para la moción de censura ni dejaría que me la hicieran»

P.- Más que a titubeos o dudas, me refería a imposición por parte de Ferraz.

R.- Yo no sentí ninguna presión, ni se me hizo ni yo tampoco dejaría que se me hiciera. Quiero que esto se vea así, porque a veces tenemos cierta idea de las personas como que somos recadistas de mensajes que se nos llegan. Pero ni nos llegan esos mensajes ni ninguno estamos dispuestos a ser correas de transmisión. Hablamos de las cosas, compartimos posiciones, defendemos ideas, vemos qué salidas hay… Debo decir -y agradezco- que me he sentido muy autónomo y muy apoyado para tomar decisiones, no sentí ninguna presión sobre la moción de censura.

P.- Afirma el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, que el PP no está tan mal electoralmente como muestran las encuestas, que se le está subestimando. ¿Usted tiene esa misma percepción en Madrid?

R.- No me gusta que la democracia se identifique con la demoscopia, pero atiendo a las encuestas y parece que Ciudadanos sube mucho, a costa del PP, pero también es cierto que el PP es un partido con estructura, con implantación, con experiencia y con mucho tiempo en el Gobierno de Madrid. Yo desde luego no subestimo a ninguno. Tampoco me parece sensato dar por finiquitado el tiempo del PP. Creo que lo que está agotado son las políticas del PP, pero como partido tiene una estructura y una implantación que hará valer en sus próximos encuentros electorales. En ese sentido sí comparto esa valoración.

P.- ¿Qué ha aprendido usted en estos tres años de oposición, después de haber sido ministro?

R.- He aprendido que a mí me gusta la gestión de los asuntos públicos, trabajar con objetivos y poderlos lograr. Estar en la oposición exige una generosidad y un compromiso muy grande porque tiene menos visibilidad, es menos gratificante diariamente, pero es también muy importante. Se aprende, conozco mucho más la Comunidad de Madrid, los procedimientos parlamentarios, la psicología de las relaciones tan determinantes en la adopción de decisiones. Y lo que no han conseguido estos años es que cambie mi percepción de que la mayoría de las personas son gente magnífica que trabaja y lucha mucho para lograr que las cosas vayan mejor. Hay algunos que me dicen que después de mi paso por la oposición me habré dado cuenta de que eso no es así, pues no, la mayoría son extraordinarias personas y son las que deben estar en los puestos de responsabilidad. Luego se aprende la política como un oficio, que se aprende en su ejercicio. Supongo que tengo un poco más de oficio pero las convicciones son las mismas fortalecidas. Y me reconozco en el que venía aquí, porque no lo hice ingenuamente, sabía lo que me esperaba.

P.- Y desde esa experiencia, ¿cree que al PP de Madrid le vendría bien pasar a la oposición después de dos décadas en el poder?

R.- El PP necesita una regeneración, necesita reorientar sus prioridades, incluso una mayor proximidad a los efectivos problemas de una sociedad que en Madrid alcanza un 30% pobreza siendo una comunidad rica. El PP necesita un baño de realidad que probablemente sólo se tiene si no se está en el poder. Creo que el PP necesita pasar por la oposición para recobrar su escala de valores y su propuesta. Encuentro muy difícil que lo pueda hacer desde un poder anclado desde hace tiempo.