Política

Sánchez tiende la mano a Rivera para gobernar a pesar de que le ha "decepcionado"

No descarta un indulto a los líderes independentistas: "Cuando conozcamos la sentencia yo responderé a esa pregunta"

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Sánchez tiende la mano a Rivera para gobernar a pesar de que le ha "decepcionado"
Pedro Sánchez, durante la entrevista en Telecinco.

Pedro Sánchez, durante una entrevista en Telecinco. EP

Resumen:

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha desvelado este jueves su oferta a sus posibles socios en la próxima legislatura, especialmente a Ciudadanos, que ha vetado un pacto de Gobierno con el PSOE. Se trata de la misma que proponía a Albert Rivera y a Pablo Iglesias en su intento de investidura tras las últimas elecciones generales de 2015 y 2016: un Gobierno en solitario con «independientes de reconocido prestigio» que sean propuestos por esos aliados parlamentarios. En una entrevista en Informativos Telecinco, Sánchez ha mostrado su opinión sobre la negativa de Ciudadanos a pactar con el PSOE tras el 28-A. «Hace tres años pacté con Rivera para regenerar la vida política en este país y ahora establece un cordón sanitario en torno al PSOE. Tengo que reconocer que me ha decepcionado», ha asegurado.

El presidente del Gobierno no ha querido pronunciarse sobre si pretende indultar a los líderes del proceso independentistas en Cataluña que están siendo juzgados en el Tribunal Supremo. Como en ocasiones anteriores, Sánchez ha reiterado que hay que «dejar trabajar a los jueces» y ha alabado el «extraordinario servicio a nuestro país y a su reputación exterior» que está haciendo el tribunal, al desenmascarar las mentiras del secesionismo sobre la falta de garantías de la Justicia española. Acto seguido, no ha descartado aprobar esos indultos: «Cuando conozcamos la sentencia yo responderé a esa pregunta», ha asegurado.

Sánchez ha presentado al PSOE como la única opción de voto útil para frenar un posible pacto de PP, Cs y Vox, cuyo auge ha intentado minimizar. «La ultraderecha en nuestro país siempre ha existido, de novedad no tiene nada», ha afirmado, para mostrar cuál es su efecto realmente «preocupante» a juicio del presidente del Gobierno: que «radicalice» las posiciones del PP y de Ciudadanos y que ponga en cuestión «consensos» políticos y sociales como la lucha contra la violencia de género y contra la homofobia, así como la defensa del sistema público de pensiones.

En este punto, el candidato socialista ha aprovechado para atacar de nuevo al PP retorciendo las palabras de su nuevo gurú económico, Daniel Lacalle, para «mostrar sus dudas» sobre si el partido de Pablo Casado pretende terminar con el sistema público de pensiones y el Pacto de Toledo. «Durante estas últimas semanas el señor Lacalle ha venido cambiando de discurso. La última versión es que hay que mantener el índice de revalorizaciones, el famoso 0,25%. Si continúa esa posición, de aquí a dos décadas el poder adquisitivo se verá mermado», ha explicado.

Por otro lado, el presidente se ha mostrado «sobrecogido y emocionado» por la historia de Ángel Hernández, que ha sido detenido y después puesto en libertad por ayudar a morir a su mujer, enferma terminal. «Incluso un punto indignado: eso tenía que haberse evitado antes», ha asegurado, antes de comprometerse a reconocer el derecho a una muerte digna y de arremeter contra el PP y Cs por haber obstaculizado «hasta en 19 ocasiones» la «tramitación y la votación en un pleno que quería votar» a favor de la despenalización de la eutanasia. Preguntado también sobre un hipotético indulto en este caso, el jefe del Ejecutivo ha insinuado un posible apoyo: «El Gobierno y yo mismo, si tengo ese compromiso, también tendré esa sensibilidad y proximidad política de decisión con el marido».

Pedro Sánchez no ha rehuido la controversia creada por el intento de espionaje que pudo sufrir el líder de Podemos, Pablo Iglesias, al que le ha prometido que los responsables de esa actividad ilícita «pagarán hasta las últimas consecuencias», ignorando la propuesta del líder de Podemos para controlar el Ministerio del Interior en la próxima legislatura. El presidente ha explicado que no puede atender a la petición de apartar de la Policía al inspector José Ángel Fuentes Gago, dado que es un funcionario del Estado y el Gobierno no podrá actuar contra él hasta que exista una sentencia condenatoria en firme.

En todo momento, el jefe del Ejecutivo ha defendido el «buen nombre» de las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado porque ése casos e limita a un grupo «minoritario de policías corruptos». Sánchez asegura compartir la «indignación» de Iglesias por este «turbio y lamentable» caso, así como su «preocupación», aunque ha defendido el funcionamiento de las instituciones asegurando que su Gobierno «ha limpiado» también este «último ejemplo de la corrupción» del Ejecutivo de Mariano Rajoy. El presidente ha asegurado que desde que está en La Moncloa «esa corrupción ha desaparecido del Gobierno y de las instituciones».

Prudencia

Tres semanas son una eternidad en política. El mes que queda hasta las elecciones generales del 28-A puede dar lugar a movimientos tectónicos como los que se produjeron en la campaña andaluza, con especial protagonismo de Vox, y que no emergieron hasta el mismo día de las votaciones. El elevado porcentaje de indecisos y la influencia que vuelven a tener las campañas llevan a la Moncloa a decretar prudencia y a intentar contener el triunfalismo que generan en el PSOE las encuestas que sitúan a Pedro Sánchez como claro vencedor de los comicios.

La directriz en este sentido es no cometer ningún patinazo como el protagonizado esta semana por Miquel Iceta, que en una entrevista en el diario en euskera Berria contempló la posibilidad de que se celebre un referéndum en Cataluña. El primer secretario del PSC aseguró que si el 65% de una sociedad quiere la independencia “la democracia debería facilitarla”. Según Iceta, con un porcentaje de respaldo así se tendrían que encontrar “mecanismos” para materializar esa demanda de la sociedad como un referéndum que debería activarse con un acuerdo previo en el Parlamento “y posteriormente una votación popular”.

El principal escenario que contemplan en la Moncloa, y que señalan algunas encuestas, es un bloqueo político el 28 de abril. El hundimiento de Podemos y el veto de Ciudadanos a pactar con el PSOE impiden una coalición de izquierdas o centro-izquierdas, mientras que los partidos de derecha y centro-derecha siguen sin alcanzar la mayoría absoluta en el Congreso necesaria para investir a un presidente. En ese contexto, la solución sólo puede venir de acuerdos de investidura y abstenciones como la que se produjo en el nombramiento de Mariano Rajoy en octubre de 2017 tras dos elecciones generales.

Los socialistas aspiran a volver a gobernar en solitario gracias a la amenaza de una repetición electoral que al resto de partidos no les convenga. Para conseguirlo, contemplan alianzas entre los cinco grandes partidos y descartan con contundencia un pacto con los independentistas, de los que ahora dicen que no se puede confiar en ellos. “Pedro ya lo ha dicho en varias ocasiones: de hablar de independencia nada. Con los independentistas no se puede hacer nada”, aseguran en su equipo.

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