Política

La dirección de Cs se conformaría el 10-N con los 32 escaños que obtuvo en 2016

La formación liberal confía en la remontada final gracias al "impulso" de los últimos días de campaña para, al menos, salvar el suelo registrado en las generales del 26-J

Albert Rivera, tras el debate en televisión. CIUDADANOS

Las elecciones de este domingo, con el problema del bloqueo, la fragmentación del mapa político y el hartazgo de los votantes, constituye una prueba de fuego para todos los partidos encima del tablero. Pero muy especialmente serán decisivas para Ciudadanos, a los que ha perseguido la losa del hundimiento electoral en los últimos meses y cuyos resultados serán determinantes para resolver uno de los principales interrogantes tras el 10-N: la continuidad de Albert Rivera tras 13 años al frente de la formación naranja y la posible delegación del bastón de mando en Inés Arrimadas.

«No me mueve ni el apego a un sillón ni un cargo, sino este país. Nunca he tenido ese apego», respondía Rivera a las primeras preguntas sobre su sucesión. «Estamos preparados para irnos si la gente quiere», admitía el candidato por Toledo, Juan Carlos Girauta, en una entrevista para esRadio este martes. El núcleo duro del partido encara los últimos días de campaña con prudencia, conscientes del pronóstico nada halagüeño que les deparan todos los sondeos privados pero confiados en la capacidad de remontada de los resultados en los últimos días de campaña. ¿El objetivo? Evitar que la caída sea lo suficientemente pronunciada como para abrir un boquete en el rumbo y en el liderazgo del partido.

En este punto, aunque las fuentes consultadas prefieren no hablar en cifras absolutas de escaños y sí de porcentajes, el límite establecido a nivel interno para dirimir un fracaso el 10-N se encontraría en los 32 asientos, que no es una cifra casual. Se trata del resultado con el que el partido tocó suelo desde su salto a la política nacional en las generales de 2016, cuando cayó ocho escaños respecto a la cifra que cosechó en 2015 (40), aunque lejos del triunfo del 28 de abril (57).

De lograr la treintena de diputados el 10 de noviembre la caída, aunque importante, no implicaría un «desastre» sino una oportunidad para «volver a empezar» y «dar continuidad a todas nuestras medidas de corte social, moderado y centrista», señalan fuentes del partido que, con todo, confían en «pulverizar» esa cifra. Es esta, precisamente, la horquilla con la que el CIS dejó respirar en la última macroencuesta electoral a los naranjas, a los que brindaba un resultado de entre 27 y 35 escaños y un apoyo del 10,6%, un resultado con el que, a tenor de las previsiones de Tezanos, Ciudadanos seguiría siendo pieza clave para el desbloqueo político.

Caer al límite del suelo de 2016 no implicaría un «desastre» en Ciudadanos, que seguiría siendo pieza clave para el desbloqueo político

Sin embargo, otros cuadros del partido procedentes de las bases se niegan a considerar la treintena de escaños como un resultado suficiente para mantener blindado el liderazgo de Rivera, y en grupos de Whatsapp y Telegram sigue viva la idea de recabar firmas para exigir la convocatoria de una Asamblea que elija una nueva dirección.

Con todo, el retorno al centro es el discurso que vuelve a primar en las filas naranjas y todo apunta a que ese será el tono en que se moverá el partido para recuperar a sus potenciales votantes, ahora sumidos en una fuerte desmovilización. Este viraje se confirmó cuando la dirección, pese a mantener al PP como socio preferente, decidió volver a sus orígenes posicionándose como receta frente al bipartidismo y levantando el veto contra Pedro Sánchez.

Capacidad de remontada en el ‘spring’ final

Pero frente a la «tendencia negativa» que han venido registrando en Ciudadanos en los últimos meses respecto a la celebración de elecciones, derivado de una «apatía y una fuerte desmovilización del votante de centro» y hastiado por el pesimismo que trasladan todos los sondeos privados sobre tejado naranja, otras fuentes internas aseguran que la tónica que se ha ido extendiendo en las últimas semanas es «positiva» y se está registrando otra vez «movimiento entre nuestros electores», según registros propios.

«Remontaremos», señalan desde la dirección, que confían en el impulso de los días finales de la campaña para terminar de «movilizar a todos nuestros votantes». Los resultados, aseguran, «dependerán de la participación que se registre finalmente el domingo», en un contexto en que la pugna por el tercer puesto y los apretados resultados que pronostican las encuestas entre Vox -que se desmarca últimamente-, Podemos y Ciudadanos puede hacer que cada papeleta cuente para dirimir el color del tercer puesto del ránking.

En Ciudadanos confían en una remontada los últimos días de campaña, cuyo broche final pondrán en Barcelona

Conscientes del riesgo, en las filas naranjas lo juegan todo a la carta del spring final para, al menos, mejorar el suelo de la treintena de asientos en el Congreso de los Diputados. «Los extremos, y más después del debate, ya están muy bien definidos», señalan desde el partido, que sitúan la cita televisiva como nuevo punto clave para inflar la bolsa de voto. «Fue una toma de contacto con casi 8 millones de espectadores, donde Rivera lanzó un mensaje claro y conciso a sus votantes», defienden.

Y en los últimos días de una campaña que pone el broche final el próximo viernes, todos los esfuerzos irán dirigidos a ganarle «aunque sea un sólo punto» al resto de formaciones, conscientes de que esa ventaja «podría traducirse en este caso a entre 16 o 17 escaños más que la siguiente fuerza política».

Estrategias como «apelar al voto útil», convencer de que ese punto más -que a Cs puede salvar del descalabro- para PP o PSOE «no cambiaría nada» o incidir en las soluciones del conflicto catalán, bajo la amenaza de radicales independentistas de boicotear el normal desarrollo de la jornada electoral, serán claves para tratar de frenar la sangría.

Con el debate a cinco superado -y con Rivera no con muy buena nota por parte de los espectadores en la cita televisiva del lunes- Arrimadas encarará el último enfrentamiento con las candidatas del resto de partidos este jueves, conscientes de que un buen discurso puede marcar la diferencia entre la resistencia o el siniestro. Y el viernes, los naranjas cierran su campaña más crucial en Barcelona, con todo lo que ello simboliza: desde que dieron el salto a la política nacional, Ciudadanos había cerrado sus actos electorales en Madrid.

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