Economía

La política ensombrece el Mobile de 2018

Luces y sombras de un Mobile politizado

Asistentes entrando el Mobile World Congress de Barcelona. EFE

Es el Mobile World Congress de Barcelona la mayor feria de tecnología del mundo? Sí. ¿En la edición de esta año los grandes protagonistas han sido los avances en materia de internet o de comunicaciones? No. El Mobile World Congress de 2018 ha sido un congreso dominado por la política.

Toda la feria ha estado marcada por las actuaciones de los líderes políticos, con el bloque independentista aprovechando un altavoz a nivel mundial para volver a lanzar las reivindicaciones que ya nos sabemos todos de memoria.

Mientras, desde Madrid, el Gobierno y sus aliados políticos se dedicaban a resaltar la pobre labor de representación de las autoridades catalanas y a pedir responsabilidades, algo que se asemeja mucho a predicar en el desierto.

Así, entre unos y otros nos han dejado una feria en la que ha habido poco que echarse a la boca, y en la que la tecnología la ha dominado por completo Samsung con la presentación del móvil llamado a pelear con el iPhone por dominar el mercado de los smartphones.

El poder de Samsung

Desde hace meses se sabía que, por mucho que tenga el sello Made in Corea, Barcelona iba a ser la ciudad de nacimiento del Samsung Galaxy S9 y de su versión superior, el S9+. Las filtraciones, ya confirmadas tras la presentación oficial, no se equivocaron una vez más.

El nuevo móvil creado por el fabricante surcoreano está apoyado en una cámara con una potencia que hasta ahora no habíamos visto en móvil. De hecho, todo empieza y acaba con ella, pues es responsable del asistente virtual Bixby, o de los emojis en realidad aumentada, otras novedades del dispositivo.

Su punto fuerte está en la capacidad de la lente para adaptarse a niveles de luz muy bajos. Como si de una pupila se tratara, la lente reduce o aumenta su tamaño para sacar el máximo partido a la iluminación, logrando imágenes en la calle en plena noche con una alta calidad.

Equipado con Android 8, el famoso Oreo, el Galaxy S9 tiene una pantalla infinita con unos bordes un poco más estrechos, pero con una pantalla más oscura para que la diferencia entre los marcos y ella sea casi imperceptible. La pantalla tiene además un 20% más de grosor, hasta 0,6 milímetros, y está protegida por un Gorilla Glass 5. ¿El mejor móvil del mercado?

La larga sombre coreana

Igual que el gran público conocía las intenciones de Samsung para desvelar su nuevo terminal franquicia, también lo tenían claro el resto de marcas. ¿La estrategia? Pasar de puntillas por Barcelona y buscar otros momentos para concentrar la atención de la industria.

Así lo ha hecho uno de los pesos pesados, Huawei, que ha celebrado un evento muy descafeinado, con un ordenador portátil y una tablet. Muy poco para el músculo que siempre muestra la firma china, que el año pasado desveló el P10. La cita será en marzo en París, donde sí conoceremos el Huawei P20.

Un camino más o menos parecido han seguido Sony o Nokia, donde la innovación ha brillado por su ausencia. Ambos han presentado nuevos móviles que, en el caso de la primera, bien podrían pertenecer al Mobile World Congress de 2014. Un teléfono con marcos, a estas alturas, es un atraso importante y es ir en contra de la tendencia de toda la industria.

Las firmas chinas, más allá de Huawei, no han destacado en exceso. ZTE presentó su nuevo Blade V9, llamado a ser importante dentro de la gama media pero sin demasiadas florituras, mientras que Xiaomi se limitó a seguir con su estrategia de entrada en España y dio altavoz a su nueva tienda física en Barcelona.

Política y más política

El Mobile World Congress ha estado tremendamente politizado. Los desplantes de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y el presidente del Parlament, Roger Torrent, a la visita del Rey Felipe VI para la inauguración de la feria han ocupado más portadas que cualquier otro asunto de la feria.

La posibilidad de que los organizadores del evento, la patronal del móvil GSMA, decidan marcharse de Barcelona es muy real, pero es cierto que todo apunta a que el año que viene la Ciudad Condal volverá a recibir la atención de la industria tecnológica.

Eso no es mérito de las autoridades catalanas, que parecen empeñadas en ahuyentar a los responsables de GSMA. Se debe a que es casi imposible cerrar las negociaciones, encontrar un sitio adecuado y anunciarlo todo con suficiente antelación como para que todo esté listo el próximo mes de febrero.

Dubai, que está en todas las quinielas como la favorita para ser la próxima sede del Mobile World Congress, tendría que esperar por tanto hasta 2020. Ese mismo año celebrará también la Expo Universal, algo a lo que están dedicando recursos humanos y materiales al estilo de los emiratos.

El dinero nunca es un problema en este tipo de países y con ese tipo de mandatarios, pero quizás sea intentar morder mas de lo que puede tragar una ciudad creada en medio de la nada en mitad de un desierto.

Protagonismo de las operadoras

También ha sido el Mobile World Congress de las grandes operadoras de comunicaciones. Vodafone y Telefónica han acaparado muchos focos, con sus avances en el 5G y la inteligencia artificial.

La teleco dirigida por José María Álvarez-Pallete ha dado un paso más en Aura, su gran plataforma de inteligencia artificial, y ha reafirmado su giro en el que abandona la pelea directa con gigantes como Facebook o Google para firmar alianzas con ellos y de esta manera crecer.

Por su parte, los de Vittorio Colao han firmado un pacto con Samsung para impulsar el hogar inteligente a través del internet de las cosas y han anunciado que se van a servir del Big Data para explorar, y explotar, el negocio de los datos.

Ambas compañías también han hecho una férrea defensa de Barcelona, y han resaltado lo positivo que sería que el Mobile World Congress se siguiera celebrando en la Ciudad Condal. Pronto comenzarán, eso sí, su próxima gran batalla: la de los derechos del fútbol.

Viaje a Dubai o no, lo que es cierto es que el Mobile World Congress es una feria muy importante, pero que necesita un pequeño impulso por parte de los gigantes que participan en ella.

Llevamos demasiado tiempo hablando del 5G, del Internet de las Cosas y del coche conectado, desaparecido este año, pero no acaban de materializar esas tecnologías. Esperemos que, cuando lo hagan, sea en Barcelona.

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