Economía | Empresas

Comcast torpedea la compra de Fox por Disney con una oferta más elevada

El movimiento del proveedor de banda ancha estadounidense recrudece la batalla en el sector de medios por garantizarse contenidos exclusivos para hacer frente a los nuevos operadores online

logo
Comcast torpedea la compra de Fox por Disney con una oferta más elevada
Comcast torpedea la compra de Fox por Disney con una oferta superior.

Logo de los estudios Universal, propiedad de Comcast, en Singapur. Flickr/ Juliana Phang

Resumen:

Comcast ha lanzado una oferta por Fox valorada en 65.000 millones de dólares, superando la propuesta realizada en diciembre por Disney para quedarse con la firma de estudios cinematográficos controlada por Rupert Murdoch.

El movimiento recrudece la batalla que se viene desarrollando en el sector de los medios, con los proveedores de redes tratando de garantizarse contenidos exclusivos que les permitan luchar contra los nuevos operadores de televisión por internet, como Netflix o las grandes tecnológicas Amazon, Facebook o Apple.

Para Comcast, Fox complementaría su oferta de televisión por cable, le permitiría su introducción en la televisión por internet, a través de Hulu, y, sobre todo, le abriría las puertas a un amplio negocio internacional.

Sin embargo, queda por ver hasta qué punto está dispuesta Disney a batallar por una compañía considerada clave para su objetivo de lanzar un servicio de televisión en streaming capaz de plantar cara a Netflix y HBO.

La guerra de los medios sigue registrando cruentas batallas y, nuevamente, son Comcast y Disney los principales contendientes del enfrentamiento. El mayor proveedor de banda ancha de los Estados Unidos lanzó en la noche de este miércoles una oferta para hacerse con el control de Fox, cuyo futuro parecía ineludiblemente ligado a Disney desde que el pasado diciembre se había anunciado el acuerdo entre ambas compañías.

Pero Comcast, que ya había realizado una previa aproximación por Fox no se resigna a ceder esa presa y ha anunciado una nueva oferta, a pagar en efectivo, que valora en 65.000 millones de dólares el negocio de la empresa propiedad de Rupert Murdoch. La propuesta mejora en un 19% la realizada por Disney, que valora Fox en unos 55.000 millones, a pagar en acciones. La pelota queda ahora en el tejado de Disney, que cuenta con cinco días hábiles para modificar su oferta.

El movimiento de Comcast es la última evidencia de la lucha en la que se hallan inmersos los proveedores de redes y de entretenimiento para dotar sus ofertas de contenidos exclusivos de amplio alcance. En un entorno marcado por la irrupción de Netflix y el esfuerzo de compañías como Amazon, Apple o Facebook para hacerse fuertes en ese universo, está obligando a los grandes actores en Estados Unidos -y también a nivel mundial, como muestra el ejemplo de Telefónica- a pelearse por aquellos contenidos que pueden aportarles un plus en esta carrera.

Comprar Fox permitiría a Comcast elevar de forma exponencial su presencia internacional

Para Disney son las producciones televisivas y cinematográficas de los estudios Fox las que pueden marcar la diferencia en su objetivo de lanzar un servicio de televisión online capaz de competir con los grandes dominadores de la industria.

Para Comcast, golpeada por la tendencia creciente en Estados Unidos a cancelar sus suscripciones de televisión por cable para trasladarse a la televisión por Internet, la empresa de Murdoch tiene distintos atractivos. Por un lado, como observan los analistas de Nomura, la participación del 30% en la plataforma de contenidos online Hulu -participada también por Disney-, que le daría acceso directo a cerca de 20 millones de suscriptores. “Es una parte importante de este trato y estaríamos muy interesados en hacer crecer ese negocio en el futuro”, observó Stephen Burke, presidente ejecutivo de NBCUniversal -propiedad de Comcast-, en una conferencia con analistas.

Por otro, le otorgaría la posibilidad de hacerse con el control total de Sky –ya ha presentado una oferta por el 61% de la compañía audiovisual británica que no controla Fox-, que le abriría la puerta de los mercados internacionales, diversificando un negocio actualmente muy concentrado en Estados Unidos. Y le daría el control del negocio de Star, una de las compañías de medios más grandes de la India, con acceso a 700 millones de personas.

Una batalla de amplio alcance

Tan notables atractivos invitan a pensar que Disney no se quedará de brazos cruzados ante el riesgo de perder una pieza básica en la estrategia de su presidente Bob Iger, que de hecho acordó atrasar su jubilación hasta 2021 como parte del trato con Fox. Algunos analistas consideran que a Murdoch le interesa que sea Disney el vencedor -su intención de mantener una participación en la compañía creadora de Micky Mousse es vista como síntoma de su confianza en ésta- y que a Iger le bastaría una leve mejora de su oferta, quizás añadiendo una parte del pago en efectivo- para convencer a la mayor parte de los inversores de Fox.

Pero lo cierto es que si Fox rechazó la anterior propuesta de Comcast fue, principalmente, por el temor a que cualquier unión fuera bloqueada por las autoridades estadounidenses. Sin embargo, ha sido una reciente decisión judicial, que ha echado abajo el veto de los reguladores a la fusión de AT&T y Time Warner, lo que ha alentado a la compañía que dirige Brian L. Roberts a lanzar una nueva oferta, con mayor confianza en su éxito.

Queda por ver hasta qué punto está dispuesto Iger a forzar la maquinaria en esta guerra de precios, pero la fiera competencia en que se halla inmerso con Comcast desde hace años hace augurar que la batalla será dura. No en vano, Comcast intentó en 2004 adquirir Disney, a lo que Iger y el resto de la dirección del grupo con sede en Burbank (California) se opuso de forma denodada.

Desde entonces, son varias las ocasiones en los que los intereses de ambas compañías se han confrontado. Si ya la oferta de Comcast por Sky fue entendida como una provocación a Disney, su movimiento para hacerse con Fox representa una abierta declaración de guerra. Su desenlace es aún incierto. Pero sin duda marcará en buena medida el futuro panorama de los medios audiovisuales a nivel internacional.