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Moncloa y Génova descartan un escenario de adelanto electoral por el 4-M

Sánchez quiere ser el primer presidente socialista "que supera una crisis", en este caso, la pandémica y la económica

Pedro Sánchez, este lunes a la puerta de Moncloa esperando al presidente de la República Dominicana

Pedro Sánchez, este lunes a la puerta de Moncloa esperando al presidente de la República Dominicana Europa Press

Los partidos en litigio este 4-M coinciden en dar a la contienda electoral autonómica carácter de generales, una suerte de primera vuelta de las legislativas que, en muy buena medida, evalúa al Gobierno central. De ahí que sus resultados sean definitorios para lo que queda de legislatura nacional. Sin embargo, en algo coincide el análisis de Moncloa y Génova, llegando a la misma conclusión aunque por vías distintas, esto es, que no habrá adelanto electoral o no, al menos, a corto plazo sea cual sea el escenario post 4-M.

Los populares, de quienes no depende dicha convocatoria, aducen lo que es una obviedad, esto es, que si su candidata Isabel Díaz Ayuso, arrasa electoralmente y mantiene el sillón de la Puerta del Sol Sánchez se lo pensará mucho antes de convocar, incluso aunque Moncloa se aferre al discurso del pacto del PP con la ultraderecha de Vox.

Pero, y esto no es tan obvio, mantienen la misma opinión en el caso de que la izquierda sumara. Sería por la mínima, en situación de «empate técnico» entre el bloque de la derecha y de la izquierda, por lo que «Sánchez no se arriesgaría a convocar elecciones adelantadas», dicen fuentes de la dirección del PP a tenor de los resultados que arrojan los sondeos con intención de voto.

Tezanos publicará entre hoy y mañana un nuevo sondeo flash

A la espera del barómetro flash del CIS sobre las elecciones autonómicas, que se conocerá con toda probabilidad entre hoy y mañana, Sánchez puede necesitar tiempo para digerir el resultado, sobre todo dado el enorme grado de implicación en la campaña. Y no porque su presencia sea muy superior a la que tuvo en las catalanas del 14-F, sino porque ha aceptado convertirse en el contrincante directo de Isabel Díaz Ayuso, que le ha buscado y le ha encontrado hasta el punto de contribuir al desdibujamiento del candidato socialista, Ángel Gabilondo.

En Moncloa aseguran que no va a haber adelanto electoral, tampoco ruptura con los socios de Gobierno y menos ahora que la ausencia de Pablo Iglesias de la vicepresidencia segunda ha quitado presión a la olla en la que se convertía no pocas veces el Consejo de Ministros. Sánchez mantendrá su alianza con Unidas Podemos «y otra cosa es que ellos se quieren ir», matizan fuentes gubernamentales, lo que no parece previsible en ausencia de un escenario electoral próximo.

Además, los modestos resultados de Iglesias, que queda lejos de superar siquiera a Más Madrid -de confirmarse las encuestas con intención de voto- se convierten en una pequeña trampa para los morados. Por un lado pueden verse impelidos a seguir reafirmando su propio perfil para no sucumbir al abrazo del oso que supone ser la parte minoritaria y, por tanto, vulnerable de la coalición, pero tampoco pueden permitirse el lujo de llevarla al extremo de una ruptura que desemboque en elecciones anticipadas.

A todo esto, Sánchez y su equipo albergan un deseo íntimo, esto es, «ser el primer gobierno socialista que supera una crisis». Toda una declaración de principios que no deja en muy buena posición a sus antecesores del PSOE en la presidencia del país, Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero.

Sánchez quiere ser el primer presidente socialista «que supera una crisis»

El primero abandonó Moncloa tras 14 años con unos índices de desempleo del 22,76 y muy, muy lejos, de cumplir las condiciones mínimas para entrar en el proyecto de la moneda común europea; mientras que el segundo puso a España al borde del rescate. En ambos casos, dejaron Moncloa con más paro del que habían encontrado a su llegada. Pero si esta vez «superamos la pandemia y España consolida la senda de la recuperación económica y el empleo, llegamos a 2023 con posibilidades de volver a ganar las elecciones y con holgura», aducen fuentes monclovitas respecto a la posibilidad de agotar la legislatura.

En todo caso, no hay mejores elecciones anticipadas que las que se convocan sin previo aviso y ese es el comodín de Sánchez a emplear en cuanto la demoscopia le sea aún más favorable que la de los sondeos del CIS de José Félix Tezanos. El de este lunes arroja cómo el presidente del Gobierno consolida su primera posición, pero los 11 puntos que le distancian del PP no aparecen reflejados en ningún otro sondeo, que apuntan a un margen mucho más estrecho entre las dos principales fuerzas políticas del país.

Habrá que ver cuál es el resultado de esta primera vuelta de generales. No es solo la presencia de Sánchez o el carácter plebiscitario que le quiere dar la candidata popular, Isabel Díaz Ayuso, lo que dota a esta contienda del carácter de legislativas. La presencia de Pablo Iglesias y de Edmundo Bal refuerza la impresión de que aquí se juega mucho más y de que de los resultados del 4 de mayo reconfiguran tanto el espacio del centro-derecha como de la izquierda.

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