España

Los cinco pulsos que Ayuso le puede ganar a Sánchez antes de las elecciones

La presidenta de la Comunidad de Madrid plantea un mandato de altura nacional con una estrategia de oposición frontal a Moncloa que contempla un único objetivo: que en 2023, toda España se tiña de "azul"

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. EUROPA PRESS

Isabel Díaz Ayuso se ha estrenado como presidenta de la Comunidad de Madrid -por segunda vez en dos años- con una ingente batería de medidas bajo el brazo que promete poner en marcha «de inmediato». No goza de mucho más tiempo: el adelanto electoral no pone el contador a cero y la legislatura finalizará en dos años, justo cuando el país volverá a estar también ante unas elecciones generales. Tanto Ayuso como su -nuevo- Gabinete saben que no hay tiempo que perder, y la estrategia vuelve a pasar por plantear un mandato de altura nacional, con Pedro Sánchez como principal enemigo a batir. «Hoy empieza el fin del sanchismo en España», advertía la recién investida presidenta desde la tribuna de la Asamblea de Vallecas, con un discurso que, en parte, bien podría haber pronunciado en el Congreso de los Diputados desde la bancada de la oposición sin que nadie se extrañase.

El liberalismo, los impuestos bajos, la unidad nacional y la natalidad serán los ejes programáticos de la anómala legislatura que acaba de comenzar, tal y como expuso la máxima mandataria madrileña en un discurso de investidura que también edificó como una enmienda a la totalidad a los indultos a los presos del ‘procés’, a la política fiscal estatal, a la subida del precio de la luz o al «blanqueamiento» de Moncloa de los que aún «justifican el tiro en la nuca». Ayuso se lanza contra las políticas de la que ya denomina como la «izquierda caviar», pero pondrá a Pedro Sánchez en la diana de su acción política, con 2023 en el punto de mira. La partida ya ha comenzado. Y el pulso está servido.

La rebaja fiscal, caballo de batalla preelectoral

Acometer una nueva bajada de impuestos en la Comunidad de Madrid es una espina clavada para Isabel Díaz Ayuso. No pudo llevarla a cabo en la anterior legislatura por las guerras internas entre Vox y Ciudadanos, pero ahora el PP, aunque sin mayoría absoluta, vuelve a gobernar Madrid en solitario. La «inminente» rebaja de medio punto en todos los tramos autonómicos del IRPF tiene como objetivo primordial, según trasladan en la Puerta del Sol, la «reactivación» económica de Madrid tras los devastadores efectos de la pandemia. Pero también tiene una clara lectura política: la defensa del modelo fiscal del PP y el contraataque a la política tributaria que pretende desarrollar Moncloa. «Madrid es el muro en el que chocan todas las políticas del Gobierno central», celebraba.

Pero el pulso fiscal que echará Ayuso a Sánchez irá a más, y promete desarrollar una Ley de Defensa de la Autonomía Fiscal para blindar los impuestos bajos de la amenaza armonizadora que plantea Sánchez, y que tiene a Madrid como principal objetivo para evitar, como justificaron en Moncloa, un «agravio comparativo» entre comunidades autónomas. Lo cierto es que el Gobierno central aceleró en la ofensiva cuando ERC exigió a Sánchez acabar con el «paraíso fiscal» de Madrid para apoyar los Presupuestos, y todo apunta a que la petición podría cobrar de nuevo relevancia en el marco de la celebración de la mesa de negociación con el Govern catalán. Moncloa estudia desde hace meses la armonización de los impuestos de patrimonio, sucesiones y donaciones que Madrid tiene bonificados, lo que implicaría un ‘hachazo’ fiscal a la región que preside Díaz Ayuso si Sánchez consigue llevarlo a cabo.

La presidenta de la Comunidad de Madrid no se lo pondrá fácil. El jueves ya avanzó que la Consejería de Economía y Hacienda, que vuelve a recaer sobre Javier Fernández-Lasquetty, está preparando ya la Ley para blindar la autonomía fiscal madrileña y frenar la ofensiva del Gobierno en el marco de «las competencias que emanan de la Constitución». «Mantendremos nuestra decisión irrenunciable de defender los derechos de los madrileños de quienes quieran interferir en las competencias propias de la comunidad, o de quienes la ataquen con el objetivo de impedir que la libertad triunfe», desafiaba Ayuso.

¿Más niños en Madrid?

Dentro del «ambicioso» proyecto estratégico ‘España 2050’ que presentó el propio Pedro Sánchez hace unas semanas, se dedican algunas pocas líneas a políticas para incentivar los deprimidos datos de natalidad en el conjunto del país, que siguen en caída libre: en 2019, antes de la pandemia, se registraron un total de 359.770 nacimientos en España, un 3,5% menos que en el ejercicio anterior. El plan del Gobierno pone el acento en que estos datos son un problema para la construcción de un proyecto sólido de país y propone soluciones como «reducir las dificultades en el acceso a la vivienda»; «favorecer la capacidad de consumo y ahorro en los hogares»; o paliar la «precarización del mercado laboral». Sí hace referencia a la necesidad de poner en marcha medidas para potenciar la educación de 0 a 3 años o ayudas que cubran diversos gastos escolares para incentivar la natalidad.

Pero el ‘cheque bebé’ de Díaz Ayuso promete ser un contrapunto a la inconcreción de las medidas del Ejecutivo de PSOE y Podemos para aumentar el porcentaje de nacimientos, al menos en la Comunidad de Madrid, y para combatir los abortos, «el recurso fácil que pone la izquierda». La ayuda, que consta de 14.500 euros durante 29 meses para madres jóvenes de rentas bajas -inferiores a 30.000 euros anuales-, no ha estado exenta de polémica por la condición de que las potenciales beneficiarias deben demostrar que llevan al menos diez años empadronadas en la región.

El cálculo inicial del Gobierno de Díaz Ayuso es el de poder ayudar a entre 12.000 y 14.000 mujeres al año, y lo que esperan en la Puerta del Sol es que la ayuda sea suficiente revulsivo como para dar la vuelta a la tendencia descendente de nacimientos que se viene registrando en los últimos años y, de paso, colocar a Madrid a la cabeza de la recuperación de la natalidad a nivel nacional. En 2019, 12.141 mujeres madrileñas menores de 30 años decidieron tener un hijo. Si la tendencia se mantiene y las potenciales beneficiarias del ‘cheque bebé’ de Ayuso se deciden a ser madres, la tendencia de natalidad podría recuperarse en la Comunidad de Madrid a niveles anteriores a la crisis financiera de 2008.

La «receta» de la «libertad»: más empleo tras la pandemia

Ayuso pretende hacer del crecimiento del empleo una ‘marca Madrid’ y contraponer los datos económicos de la región a la media nacional como acicate contra las políticas de Moncloa. Ella misma sacó pecho de los datos de empleo de la región frente a los ataques de las fuerzas de izquierda durante la sesión de investidura, con la «receta» de la «libertad» como bandera para mejorar las cifras de paro. Así, la apertura y apuesta por la hostelería seguirá siendo una de las banderas de Ayuso frente a la «asfixia económica» de Sánchez, y el reto pasa por mantener una mejora sostenida de los datos de paro y de desempleo juvenil respecto a la media nacional: Madrid es la región donde más empleo se ha creado desde septiembre del año pasado a consecuencia, reivindican en la Puerta del Sol, de las medidas aperturistas de Ayuso: 166.902 puestos de trabajo efectivos -92.261 nuevas afiliaciones y 68.641 personas que han salido del ERTE- .

La presidenta madrileña usó en la Asamblea de Vallecas otro acicate contra Sánchez que espera mantener en los dos próximos años: el «liderazgo» de Madrid en el crecimiento del PIB, cuatro puntos por encima del registrado en el conjunto de España (+0,4%); la atracción de turismo internacional -en el tercer trimestre de 2020 Madrid recibió el 80,6% del total de la inversión extranjera-; o el progresivo descenso del paro juvenil respecto a la media nacional.

La batalla por los fondos europeos

Otra inminente batalla es la que sin atisbo de duda mantendrán Sol y Moncloa por la inminente llegada de las primeras remesas de los fondos europeos, sobre todo porque en el primer reparto previsto, el Gobierno dará 400 millones más para Cataluña que para Madrid. «Vamos a denunciar este maltrato a Madrid en todas partes. En Bruselas y en nuestro país. No nos vamos a quedar cruzados ante una discriminación inaceptable e injusta», avanzaba Ayuso hace unos meses. En concreto, Andalucía será la región más beneficiada por el mayor número de habitantes, con 1.881 millones de euros; le siguen Cataluña, con 1706 millones; Madrid, con 1.284; y la Comunidad Valenciana, con 1.254 millones de euros. Así, Cataluña prevalece sobre Madrid pese a que, como denunció Ayuso, «ambas tienen casi el mismo peso sobre el Producto Interior Bruto nacional».

Ayuso presentó hace unos meses su proyecto al Gobierno central para la recepción de las ayudas europeas y, de momento, no se ha movido ni un ápice de la cifra que exigió a Pedro Sánchez: 22.471 millones en total para sufragar 214 inversiones dentro de un total de 28 reformas. La mayor parte de ese montante de dinero, según el plan que se presentó, estaría destinado a la movilidad, aunque también se incluyen otros ámbitos como el turismo, la transición ecológica o la sanidad.

Casado, a Moncloa

Es, sin duda, el último pulso que Ayuso pretende ganar a Sánchez de cara a 2023. Como se encargó de dejar claro en los dos días que duró la sesión de investidura, la legislatura que arrancó ayer en la Comunidad de Madrid es el primer paso hacia una nueva era política que culminará con la salida de Sánchez de Moncloa. Si esto sucede, será en parte una victoria de Isabel Díaz Ayuso sobre el secretario general del PSOE, ya que el 4-M se convirtió en el «trampolín» de Pablo Casado para despedir definitivamente a Sánchez, como también han reconocido dirigentes que trabajan en Génova en los últimos meses.

En la dirección del PP, no obstante, se exporta la tesis de que el éxito de Ayuso no es más que «un ejemplo del ‘modelo Casado’ aplicado a la Comunidad de Madrid», como aseveraba el número dos del PP, Teodoro García Egea, minutos antes de la votación de investidura de la presidenta madrileña, y esa será una de sus bazas para conquistar a una mayoría suficiente de electores en las próximas generales. En cualquier caso, la dirigente madrileña sí avanzó que el pulso ya había comenzado y que, igual que ha sucedido en Madrid, en 2023 «todo el mapa se teñirá absolutamente de azul». Pase lo que pase, Ayuso promete estar en primera línea de batalla contra Sánchez al menos dos años más.

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