Gobierno y PSOE ya tenían preparado el cuerpo para asumir una condena del Tribunal Supremo al exministro José Luis Ábalos y a su exasesor Koldo García. No pensaban, eso sí, que sería tan alta. Y lo que no pensaban es que el comisionista Víctor de Aldama recibiría una pena de solo cuatro años y medio, pero cuya ejecución queda suspendida, por lo que no entrará en prisión, siempre que no cometa otro delito, presente un informe semestral de actividades y haga un año de trabajos en beneficio de la comunidad. En el Ejecutivo no acaban de entender ese trato de los magistrados al empresario corruptor, al igual que lamentan y condenan "sin matices" los comportamientos del extitular de Transportes que le han valido 24 años de cárcel.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, clausuraba este lunes en el Teatro Real, acompañado de buena parte de sus ministros, la jornada España verde y digital. El impacto del Plan de Recuperación. Pero ni en su discurso, ni antes ni después, hizo referencia al contenido de la sentencia del Tribunal Supremo sobre el caso mascarillas, que había sido comunicada apenas tres cuartos de hora antes: 24 años de prisión para Ábalos (cumplirá como máximo 16 y medio), 19 para Koldo y cuatro años y medio para Aldama. Sí hubo en ese tiempo pronunciamientos de dirigentes socialistas, como el titular de Transportes, Óscar Puente.
"¿Lo veis, niños? Si cometéis delitos pero luego os portáis bien y 'colaboráis', el perdón se abrirá paso y con que nos presentéis un informito de nada ni entráis en prisión. Es una sentencia tremendamente aleccionadora", escribió en X. El ministro seguía tirando de ironías en los mensajes posteriores en la misma red social, para dejar patente su disconformidad con la escasa condena a Aldama y la decisión del Supremo de suspenderle su ejecución. "Y si en el informe incluís la asistencia a manifestaciones sanadoras, como contra la corrupción o en defensa de la nación, eso ayudará mucho". Puente se mofaba así de la condena, y la relacionaba con el hecho de que Aldama ha sido en estos dos últimos años un azote público contra el Ejecutivo de Sánchez, aliándose en sus objetivos con la derecha. En el Gabinete consideran "desproporcionada" la condena a Ábalos e irrisoria la de Aldama.
Después, Puente reposteó un mensaje del dirigente de IU y profesor universatario Carlos Sánchez Mato, que juzgó "obsceno que un multidelincuente inmerso en varias causas de corrupción, que no ha devuelto ni un euro de lo robado en el fraude de los hidrocarburos y que ha acusado falsamente a otros, vea suspendida la ridícula pena a la que ha sido condenado". "Esto sí que es efecto llamada", culminaba ese tuit del también exconcejal de IU en Madrid.
El ministro comparó luego las condenas de quienes fueron juzgadas por el asesinato en 2014 de Isabel Carrasco, entonces presidenta de la Diputación de León —entre 22 años para la autora material, 20 para su cooperadora necesaria y 14 para la policía cómplice—. "Que cada cual saque sus propias conclusiones". Además, para Puente, al comisionista "le ha salido a cuenta" delinquir, porque no tendrá que devolver la comisión de 3,7 millones de euros de las mascarillas. "Qué exitazo. Todo un ejemplo para la juventud de este país. Entre este y el novio [de Isabel Díaz Ayuso, que ingresó 4,4 millones del gigante sanitario Quirón en los tres primeros años como pareja de la presidenta madrileña]...".
En la misma tesis se situó la portavoz del PSOE, Montse Mínguez: "Quien la hace, que la pague por supuesto, pero: 24 años para Ábalos. 19 años para Koldo. 4 años para el cabecilla, Aldama, que evita la cárcel porque así lo pidió el PP. ¿Sale a cuenta ser corruptor en España? Porque, sinceramente, cuesta entenderlo".
Cerca de las dos y media, la Moncloa lanzó su comunicado oficial, en el que no cita al comisionista. Empieza recordando que el Gobierno "cree en la transparencia, el mérito y la integridad como principios vertebradores del servicio público". Y, a lo largo de estos años, el Ejecutivo ha construido "equipos, actuado e impulsado numerosas leyes y regulaciones en virtud de ello". "Por eso lamentamos y condenamos sin matices unos comportamientos que claramente han atentado contra esos principios. Y nos comprometemos a seguir trabajando para construir una España ejemplar en la que la corrupción no sea aplaudida ni tolerada". Nada más.
Ferraz lanzó a su vez, y posteriormente, su propio comunicado, pero en él básicamente ataca al PP, cuyo líder, Alberto Núñez Feijóo, había comparecido desde la sede de su partido para pedir nuevamente la convocatoria de elecciones. "La Justicia ha hablado y sus resoluciones deben respetarse y cumplirse. La posición del PSOE ha sido clara desde el primer momento: tolerancia cero con la corrupción, colaboración total con la Justicia y máxima contundencia ante cualquier comportamiento irregular. El PSOE actuó desde el primer minuto".
Los socialistas contrastan su actitud con la del PP, porque la corrupción define "no solo a quienes la cometen", sino a quienes responden frente a ella y quienes, en cambio, "miran hacia otro lado". "Y esa es la diferencia fundamental entre el PSOE y el PP. Nosotros actuamos. Ellos siguen en una sede en la que había caja b, sobresueldos en dinero negro y una trama de corrupción que acabó con condenas judiciales históricas. El hipócrita de Feijóo ha venido a dar lecciones hoy no sabemos muy bien desde qué atalaya moral".
Y, como en otras ocasiones, contraatacó a Feijóo por su pasado. Cree el PSOE que, "antes de lanzar su propia moralina barata", el líder del PP debería explicar "por qué es incapaz de exigir una sola explicación" a Ayuso. Los socialistas están convencidos de que "no se atreve a confrontar con ella", que "es rehén de su propia cobardía". "Lo intentó Pablo Casado cuando preguntó por los negocios del entorno de la presidenta madrileña y acabó fuera del partido. Desde entonces, en el PP todos han aprendido la lección: a Ayuso no se la cuestiona".
Ferraz también señala a Feijóo por guardar "silencio" ante el caso del novio de la baronesa madrileña, ya que "pasó en pocos años de ser un trabajador normal a protagonizar operaciones millonarias, adquirir inmuebles de lujo en los que vive la presidenta y multiplicar su facturación gracias a negocios vinculados al principal adjudicatario sanitario de la Comunidad de Madrid". "Y todo ello mientras el Gobierno de Ayuso duplicaba pagos a Quirón. La pregunta ya no es por qué Feijóo no habla de Ayuso. La pregunta es cuánto sabe y cuánto está dispuesto a callar". También el PSOE saca a Feijóo la operación Kitchen, "una operación organizada desde el propio Estado para espiar, destruir pruebas y tapar la corrupción del PP".
"Hablamos de utilizar recursos públicos para intentar ocultar su otra gran trama de corrupción: la Gürtel". Pero, de nuevo, el comunicado oficial evita citar a Ábalos. PSOE y Gobierno creen que sobra, porque actuaron en su momento contra él. En febrero de 2024, cuando se detuvo a Koldo, muchos meses antes de su imputación formal por el Supremo. El partido defiende, por tanto, que ya soltó lastre. Que actuó cuando tocaba.
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