España

Sánchez se alineará con Marlaska en un pleno sobre Ceuta que prepara con "información exhaustiva"

MADRID, 31/08/2026.- El secretario general del partido socialista, Pedro Sánchez, a su llegada ala reunión de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE, este lunes, en Madrid. EFE/Eva Ercolanese **SOLO USO EDITORIAL/SOLO DISPONIBLE PARA ILUSTRAR LA NOTICIA QUE ACOMPAÑA (CRÉDITO OBLIGATORIO)***
El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a su llegada a la reunión de la ejecutiva federal del partido, este 31 de agosto de 2026, en Ferraz. | EFE / EVA ERCOLANESE

Pedro Sánchez solo atravesó un primer umbral en esta semana de crisis, otra más, en Ceuta. Una entrevista en la radio, en la SER. Un Hoy por hoy en el que liberó a Marruecos de toda responsabilidad de la entrada masiva de inmigrantes los pasados 30 y 31 de julio y en el que anunció, sin anticipar fechas, que el Rey visitará la ciudad autónoma, también Melilla, porque hay "argumentos y razones" para que ese viaje se produzca. Pero aún le queda al presidente una segunda meta volante. Y esta es bastante más correosa: el pleno del Congreso del próximo jueves, en el que los grupos le recibirán a cara de perro por una gestión que creen deficiente, tardía y, sobre todo, muy poco crítica con Rabat, pese a que en la opinión pública y entre los expertos se ha asentado la convicción de que el reino alauí al menos toleró el cruce de más de 70.000 personas desde Castillejos.

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El líder socialista afronta así la primera sesión parlamentaria de un curso político que necesariamente desembocará en unas elecciones generales en 2027, aún sin fecha —el término natural es julio, pero no descarta un "adelanto técnico"—, con un muro de reproches enfrente. Empezando por la acusación de que el Gobierno no actuó pese a que podía haberse anticipado. Y esa es una tesis que el presidente pretende desmontar. Ya prepara con su equipo una comparecencia en la que, según avanzan fuentes de su círculo más próximo, cuenta con "información exhaustiva" de los reportes escritos y contactos verbales que se sucedieron en las jornadas previas, para demostrar que el Ejecutivo había sido alertado de un "pico" de entradas a nado, parangonable al de otros veranos, pero no de la "magnitud" de la avalancha que finalmente sucedió.

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"Creen haber encontrado la criptonita para hundir al presidente, pero esta desde luego no lo va a ser", aseguran en el equipo de Sánchez. En la Moncloa se sienten muy convencidos de que era imposible otra respuesta distinta a la de aquellas horas críticas, básicamente porque no se disponía de la información suficiente. Y esa es, precisamente, la versión defendida por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, divergente a la de su compañera de Defensa, Margarita Robles, que ha venido esgrimiendo que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), que depende de ella, sí realizó la labor que le era "exigible" y sí compartió y analizó con las Fuerzas de Seguridad información sobre la entrada irregular de inmigrantes.

El presidente, por tanto, se alineará con Marlaska, como de hecho hizo este lunes en Hoy por hoy, aunque sin ahondar en la brecha con Robles, sin desmentirla radicalmente. En la SER, Sánchez contó que del 26 al 29 de julio, en las jornadas previas al asalto del 30 y 31, se produjeron "distintas reuniones entre las autoridades ceutíes y también la Administración General del Estado", encabezada esta por el delegado del Gobierno, Miguel Ángel Pérez Triano, y en ellas se advirtió de la subida de migrantes a nado, pero "no de manera significativa", en línea con otros estíos. "El CNI compartió informes de situación, como también lo hizo la Policía Nacional. Pero sí que le puedo garantizar —afirmó el presidente al periodista y director del programa, Aimar Bretos— que no hubo ninguna información que compartiera la magnitud, la gravedad de la crisis que íbamos a sufrir el día 30 y 31". Y, "pese a ello", lo que hizo el Gobierno en esos días previos fue "reforzar los controles de fronteras", prepara el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), para ampliar el número de plazas de acogida, y "seguir colaborando y cooperando con las autoridades marroquíes".

El jefe del Ejecutivo no quiso cargar las tintas sobre el CNI, compuesto por "extraordinarios profesionales", pero sí dejó claro que nunca alertó de un cruce masivo como el que finalmente se produjo. Y esa ha sido la versión defendida por Marlaska, que ya el pasado martes, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, esgrimió que no había "ningún informe que atisbara que el 30 de julio iba a suceder lo que finalmente aconteció", una marea humana de más de 70.000 migrantes cruzando la frontera, de los cuales el 90% retornó voluntariamente a Marruecos en las primeras horas posteriores.

No hay "contradicciones" en el relato de Marlaska y de Robles, adujo Sánchez en la radio. "Nadie ha negado que haya habido informes de situación por parte del CNI, e insisto, son unos profesionales extraordinarios que se están enfrentando a un trabajo de contrainteligencia e inteligencia que necesariamente tiene que abordar un espacio, el digital, que cuenta con la presencia de actores no estatales", señaló. El Gobierno ha incidido, y ayer lo hizo también el presidente, en que no hay ninguna evidencia de que Rabat instigase la avalancha o la consintiera. En todo momento achacó lo ocurrido a la "desigualdad estructural" a los dos lados de la frontera —es decir, la diferencia abismal de renta (y de oportunidades) entre España y Marruecos— y a la "expansión" de "bulos y desinformación" por parte de redes "asociadas tanto a Rusia como también a Israel y a una internacional ultraderechista que utiliza siempre la migración no solamente para atacar a España, sino también a Europa, y dividirla". Bulos difundidos también por "redes sociales y por mafias y organizaciones criminales", añadió. La raíz es que "se tergiversó" la sentencia del Tribunal Supremo del 8 de julio, que determinó que es ilegal la devolución en caliente de inmigrantes si estos cruzan a nado, aunque lo que también añadía el fallo es que sí es posible ese rechazo en frontera si hay elementos de contención como una barrera neumática, como la que instaló el Ejecutivo el 1 de agosto.

Fuentes de la Moncloa relatan a este diario que Sánchez está preparando de manera concienzuda la comparecencia del jueves en el Congreso. Sus colaboradores están recabando todos los detalles de los informes escritos y contactos verbales que jalonaron esos días. La idea es tener todo sobre la mesa, "información exhaustiva", para pertrecharse frente a los grupos y armar su línea de defensa: sí se avisó desde distintos puntos —también lo hizo el presidente ceutí, Juan Jesús Vivas— de un aumento de las entradas de inmigrantes a nado, pero "nadie" alertó de la dimensión de esa avalancha, y por eso no se adoptaron medidas excepcionales.

Dicho de otra manera, esgrimirá que el Ejecutivo no pudo hacer nada para frenar el salto masivo porque no estaba prevenido, no porque reaccionara bajando los brazos. Desde su entorno más estrecho insisten en los últimos días que es impensable que el Gobierno no hubiera actuado de haber conocido la magnitud de la crisis que se avecinaba. Habría sido, señalan, como dispararse un tiro en el pie. Por eso en la Moncloa se siente aún el malestar con Robles: "El presidente se alineará con Marlaska seguro, porque Margarita no dijo la verdad. Nuestra pretensión, por supuesto, es desmontar la versión de que no actuamos pese a saber. No actuamos porque no sabíamos". En el complejo monclovita apuntan que, en la Cámara, lo esperable es que el presidente sea detallado en sus explicaciones, precisamente para demostrar que nada apuntaba a un cruce de esas características.

Ni siquiera Vivas, esgrimen, puso sobre la pista al Ejecutivo. El presidente de Ceuta conversó en las jornadas previas con el jefe de Gabinete de Sánchez, Diego Rubio, para avisarle de un pequeño repunte de las entradas a nada. "Cosa habitual en esas fechas, y no tenía nada que ver, ni tuvo nada que ver, con lo que después pasó", cuentan en la Moncloa. Rubio trianguló con Interior, "que ya estaba al tanto y monitorizando". "Pero es que eso nada tiene que ver con la riada humana que vivimos. Nadie sabía", subrayan desde el entorno directo del jefe del Ejecutivo.

Tampoco Rabat avisó. De hecho, el Gobierno ha venido sosteniendo, y ayer lo recalcó Sánchez, que Marruecos ha desplegado una cooperación "francamente positiva" con España en el ámbito de la migración. Estuvo "al habla constantemente el 30 y 31 de julio" y este último día sí que las autoridades del reino alauí se afanaron en "hacer frente a la avalancha de personas que estaban intentando entrar de manera irregular" en Ceuta desde Castillejos.

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