Política

Puigdemont y Torra fracasan en su intento de unir el 17-A al procès y boicotear al Rey

La presión de las víctimas neutraliza los intentos de politizar el primer aniversario de los atentados de Barcelona y Cambrils

El Rey saluda a los familiares de las víctimas tras el acto de homenaje en la plaza de Cataluña. EFE

Desde muy temprano intentaron marcar la agenda. A las cinco de la mañana desplegaban una gran pancarta contra el Rey en la plaza de Cataluña que los Mossos se negaron a retirar. Poco después, a las 8,30 horas, el ex president fugado Carles Puigdemont y su sucesor, Quim Torra, procuraban caldear la jornada tratando de vincular al Estado a través del CNI con el imán de Ripoll impulsor de los atentados de Barcelona y Cambrils que ayer celebraban su primer aniversario.

En una entrevista en Catalunya Ràdio a dos bandas, Puigdemont señaló que «es muy triste» que los partidos constitucionalistas hayan impedido con sus votos que en el Congreso se constituya una comisión de investigación sobre la vinculación del imán de Ripoll con los servicios secretos policiales y con el CNI, y que permita averiguar «por qué esa información vital se ocultó a la policía catalana».

Según Puigdemont, los Mossos «tendrían que haber tenido esa información, y no por razones políticas o ideológicas, sino por eficacia policial y por el derecho a la seguridad, porque si la policía no tiene las herramientas adecuadas no se puede prestar servicio». Esas acusaciones pretendían contrarrestar las informaciones periodísticas sobre la ocultación de datos por parte de los mandos autonómicos a la Policía Nacional y la Guardia Civil durante los atentados, como ha revelado el sumario judicial de la causa.

El intento de politización de la jornada continuó con una declaración institucional de Torra de marcado carácter propagandista del procès, relatando el dolor de “nuestro país”, Cataluña, y el dolor “de los demás países de procedencia”. El presidente de la Generalitat pretendía transmitir una imagen de estado propio catalán con un “reconocimiento especial a los sanitarios, servicios de emergencias, a los Mossos d’Esquadra y a los responsables que dirigieron el difícil dispositivo, Josep Lluís Trapero y Joaquin Forn, hoy injustamente encarcelados”.

Tras pedir perdón a las víctimas, que el jueves reclamaron respeto a su dolor, los independentistas intentaron de todas las formas posibles vincular el homenaje a su causa secesionista. Desde presentar al Rey a la mujer del ex conseller encarcelado Joaquim Forn hasta alentar a los «amigos y compañeros» de los Comités de Defensa de la República en sus acciones de protesta, que incluyeron gritos de rechazo al Rey durante su concentración en las Ramblas a la colocación de carteles contra el Gobierno justo donde minutos antes habían depositado flores los familiares de los fallecidos.

Todos estos esfuerzos por vincular la jornada con la bandera secesionista quedaron neutralizados por la presión de las victimas y el empeño del Gobierno y el Ayuntamiento por evitar la politización del aniversario. La presencia del Rey en los actos se desarrolló con una normalidad muy alejada de los pitidos y abucheos que sufrió en la manifestación de hace un año y el protagonismo se limitó a los familiares de los 16 fallecidos. «El acto ha cumplido los objetivos para el Gobierno y para la Casa Real», explican en Moncloa, que destacan los vítores al Rey que ha recibido Felipe VI a su llegada al acto central de homenaje en la plaza de Cataluña. «El objetivo era el apoyo institucional a las familias y el recuerdo a las víctimas», insisten desde el Gobierno, que destaca el efecto de rechazo que ha generado algunos intentos de boicot como la colocación de la pancarta contra el monarca.

La ministra de Justicia, Dolores Delgado, aseguró que la pancarta «no procedía» aunque, agregó, se trata de un tema «secundario». Delgado señalado en declaraciones a la Cadena Ser que la consigna contra el monarca «no procedía» en un día de conmemoración. Eso sí, se ha mostrado segura de que ésta no ha «quitado protagonismo a las víctimas en un día de recuerdo».

Este fracaso hizo que los independentistas intensificaran sus esfuerzos en el acto reservado para la tarde, que se convirtió en una auténtica romería a la cárcel de Lledoners, donde cumple prisión preventiva precisamente el ex consejero de Interior. Organizada por las entidades soberanistas ANC y Òmnium y los Comités de Defensa de la República, la convocatoria congregó a un millar de personas en torno al centro pernitenciario a pesar de la lluvia y el barro. Ante ellas, Torra buscó recuperar el protagonismo perdido endureciendo su discurso. «No tenemos que defendernos de nada. Tenemos que atacar al Estado Español. Y no pararemos hasta llegar a la República”, anunció.

La primera reacción a las palabras de Torra corrió a cargo de Albert Rivera. El presidente de Ciudadanos aseguró que «Pedro Sánchez se equivoca de aliados, no todo vale». «Así son el supremacista Torra y compañía. Sánchez se equivoca de aliados, no todo vale. Los constitucionalistas deberíamos permanecer unidos frente a los que quieren liquidar España», ha aseverado Rivera.

Sin embargo, las proclamas del president no han modificado ni un ápice el balance satisfactorio de la jornada que realiza la Moncloa, que reconoce haber temido una excesiva politización de la jornada. «Las víctimas han sido las protagonistas y al final todo ha encajado bien», zanjan desde el Gobierno.

Comentar ()