El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha bendecido este viernes la imagen de la portada del Diario Vasco en la que sale la secretaria general del Partido Socialista de Euskadi, Idoia Mendia, sonriente, junto a Arnaldo Otegi, cocinado, con delantal y brindando ante las cámaras para escenificar una particular cena de Nochebuena que reunía a los líderes del PNV, Podemos, Bildu y PSE, su PSE, bajo el titular La mejor receta de la política.

«No hay ningún elemento para la polémica», ha asegurado Sánchez, que ha situado la imagen en el contexto de los reportajes tradicionales que se hacen los líderes políticos en medios de comunicación con motivo de las fiestas navideñas. Esa fotografía ha provocado que José María Múgica, hijo de Fernando Múgica, asesinado por ETA en 1999, se haya dado de baja como afiliado del PSOE tras 42 años de militancia socialista.

Ese respeto hacia la figura política del ex terrorista y dirigente de Bildu es totalmente opuesto a la postura del Gobierno hacia el nuevo Ejecutivo que se perfila en Andalucía, formado por PP y Ciudadanos tras 36 años de gobiernos socialistas, al que Sánchez ha amenazado este viernes con «todos los mecanismos» al alcance del Ejecutivo, que incluyen el artículo 155 de la Constitución, si recorta en materia autonómica o retrocede en la seguridad de las mujeres como, a su juicio, propugna Vox, aliado del cambio político en Andalucía. En esa línea, Sánchez ha exigido que el futuro Gobierno andaluz tenga un proyecto político «respetuoso con el autogobierno de Andalucía, con la España autonómica y la Constitución».

«Esa tercera puesta política a mi juicio está diciendo cosas peligrosas como cuestionar la ley de violencia de género, la seguridad de las mujeres», ha insistido Sánchez, que ha querido evitar cualquier comparación entre el apoyo de Vox a PP y Cs en Andalucía con el respaldo parlamentario que a él le ofrecen Bildu y los partidos independentistas PDeCAT y ERC. «Todos tenemos que hacer un ejercicio de pedagogía, no sólo los políticos sino también los medios de comunicación si me permiten la sugerencia. No es lo mismo una sesión de investidura que una moción de censura. No lo es. No lo es. No lo es. No lo es. No lo es», ha repetido cinco veces.

«Lo que quiero decir con esto es que en la moción de censura nosotros fuimos claros. Había que apelar a la responsabilidad de todos y cada uno de los grupos parlamentarios porque el anterior Gobierno no asumía en primera persona los casos de corrupción que habían sido sentenciados por el Tribunal Supremo. Lo que estamos viendo en Andalucía es justo lo contrario: una sesión de investidura con un acuerdo de gobierno entre dos fuerzas políticas y luego una tercera que está pidiendo su espacio y que está diciendo cosas a mi juicio peligrosas», ha explicado.

Inversiones para Cataluña a cambio de Presupuestos

El presidente del Gobierno ha ofrecido incluir en los Presupuestos Generales del Estado las inversiones que está negociando en las comisiones bilaterales con la Generalitat de Cataluña con el objetivo de que los partidos independentistas PDeCAT y ERC aprueben al menos la tramitación de las cuentas en el Congreso de los Diputados y no sufra la derrota política de ver cómo la Cámara le devuelve los Presupuestos al Consejo de Ministros sin ni siquiera debatirlos.

«Parecería lógico que esos acuerdos se puedan materializar en la propuesta de Presupuestos», ha indicado Sánchez, quien ha explicado que las nuevas cuentas tendrán una «propuesta política» para el conjunto de la sociedad e inversiones territorializadas para Cataluña. A este respecto, ve «importante» que los grupos «sustenten y permitan la tramitación de los Presupuestos».

Sánchez también ha insistido este viernes en que «la vocación del Gobierno de España es agotar la legislatura» y ha dicho también que «aspira y va a trabajar por aprobar los Presupuestos Generales del Estado» para 2019, a pesar de que ayer la mayoría del PP en el Senado rechazó la senda de déficit.

Con ese objetivo se reunió el 20 de diciembre en Barcelona con el presidente de la Generalitat, Quim Torra, que luego desveló haber propuesto a Sánchez 21 medidas a cambio de su apoyo parlamentario en lo que queda de legislatura. Preguntado al respecto, Sánchez ha insistido en pedir a Torra que pase de la mera «voluntad de diálogo» a un diálogo real pero siempre respetando la Constitución y el Estatuto porque lo demás, en referencia a esas 21 medidas, «son monólogos». El presidente ha reiterado que lo único acordado en esa reunión es el comunicado conjunto que se emitió aquella misma noche en el que se apostó por un diálogo dentro del respeto al ordenamiento jurídico porque «dentro del Estatuto y de la Constitución» se puede hablar de todo, pero fuera «de nada».

En rueda de prensa en Moncloa, Sánchez también ha asegurado que el Ejecutivo socialista «ha hecho más en siete meses en cuestiones que preocupan a los ciudadanos» que el anterior Gobierno de Mariano Rajoy en siete años. En su rueda de prensa para hacer balance del año, Sánchez ha destacado la labor de su gabinete en materia de regeneración «moral y política»; fortalecimiento del estado de las autonomías; consolidación del crecimiento económico; cohesión social y recuperación de su protagonismo internacional tanto en Europa como en Latinoamérica. Reivindica así sus polémicos viajes al exterior.

Según Pedro Sánchez, el 2018 ha demostrado que «otra España es posible». «El 2019 consolidará el cambio iniciado tras la moción de censura. Somos un Gobierno que hace política desde la moderación porque, jamás, ningún problema se ha resuelto desde la crispación», ha asegurado al comienzo de su cocmparecencia. «El Gobierno siempre reivindicará el diálogo frente a la confrontación, el respeto a la Constitución frente a su vulneración. Nuestra Constitución no pertenece a ninguna ideología ni partido. Pertenece a todos los españoles y españolas», ha insistido.

De Franco a las pensiones

En materia de regeneración democrática, el presidente ha recordado sus medidas para exhumar los restos del dicatador Francisco Franco y el impulso a las reformas constitucionales que quiere poner en marcha para limitar los aforamientos de algunos políticos y para cambiar las referencias en la Carta Magna a las personas con discapacidad. También ha subrayado la celebración de Consejos de Ministros fuera de Madrid, en Sevilla y Barcelona, ciudades  a las  que seguirán Mérida y Alicante.

El jefe del Ejecutivo ha asegurado que España lidera el crecimiento entre las principales economías europeas, ya que en el tercer trimestre, el PIB de nuestro país creció un 0,6%, frente al 0,4% en Francia, el -0,1% en Italia y el -0,2% en Alemania. Ha destacado el aumento del empleo entre jóvenes y mujeres y ha destacado las medidas aprobadas este viernes por el Consejo de Ministros para dar cobertura a los trabajadores autónomos y sobre la creación artística y cinematográfica.

«No hay crecimiento sin redistribución», ha asegurado el presidente del Gobierno, que ha destacado el aumento de las pensiones en 2018 en un 1,7% y del 1,6% el año que viene, con una ganancia de poder adquisitivo «frente a mermas de años anteriores» y ha anunciado un 3% de subida en las pensiones mínimas y del 4% en las de viudedad en 2019,

La comparecencia del presidente del Gobierno para hacer balance del año político se ha salido de los cauces tradicionales, ya que Pedro Sánchez es jefe del Ejecutivo desde el 11 de junio, cuando ganó la moción de censura a su antecesor, Mariano Rajoy (PP), que ha gobernado los primeros seis meses del año. En ese periodo, el PSOE estuvo en la oposición.

Un Gobierno de siete meses

A mitad de año, el Congreso de los Diputados otorgó su confianza al candidato socialista como nuevo presidente del Gobierno. “Vamos a escribir una nueva página en la historia de la democracia”, anunció entonces Pedro Sánchez, que se hizo con el poder gracias a los votos de PSOE, Unidos Podemos, PNV, PDeCAT, ERC, Nueva Canaria y EH Bildu frente a los 169 de PP, Ciudadanos, Foro Asturias y UPN que se han mantenido fieles a Mariano Rajoy y la abstención de Coalición Canaria.

Sánchez inició entonces una luna de miel con la opinión pública al conformar un Gobierno solvente, centrista y feminista que arrinconaba políticamente a Cs a la derecha y a Podemos a la izquierda con el objetivo de que el PSOE recuperara el centro político. Ese idilio fue breve y pronto surgieron casos de falta de ejemplaridad que hicieron caer a ministros como Máxim Huertas (Cultura) o Carmen Montón (Sanidad), antes de que el propio presidente fuera acusado de plagio en la elaboración de su tesis doctoral y se enrocara en la Moncloa.

Desde entonces, sus compañeros de viaje independentistas tampoco se lo han puesto fácil. La radicalización del presidente de la Generalitat, Quim Torra, alentando a los CDR a la violencia en las calles y apelando a la «vía eslovena» para conseguir la independencia de Cataluña supone un serio obstáculo para que el PSOE pueda aprobar sus Presupuestos y continuar la legislatura.

La última trampa en ese sentido fue la entrega por parte de Torra a Pedro Sánchez de un documento con 21 reivindicaciones durante su encuentro el día 20 en Barcelona. Para el Ejecutivo de Sánchez, este documento “políticamente no tiene ninguna validez” porque no fue pactado con el Govern y, por lo tanto, no se trata de una propuesta sobre la que poder construir algo, como sí lo es en cambio el comunicado conjunto difundido al término de la entrevista entre los dos presidentes.

En ese comunicado, el Ejecutivo español y el Govern catalán reconocen que existe “un conflicto sobre el futuro de Cataluña” y apuestan por vehicular, a través de un diálogo efectivo, una “propuesta política” que concite un amplio apoyo dentro de la sociedad catalana y que se sitúe “en el marco de la seguridad jurídica”.