Política

Iván Redondo paseó a Podemos por la sala del Consejo de Ministros: "Aquí vais a estar"

La percepción de la delegación de Podemos tras la primera reunión entre Sánchez e Iglesias fue que su entrada en el Ejecutivo era segura aunque exigiría una larga negociación

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Iván Redondo paseó a Podemos por la sala del Consejo de Ministros: "Aquí vais a estar"
Pedro Sánchez, junto a su jefe de gabinete Iván Redondo durante un acto en Moncloa.

Pedro Sánchez, junto a su jefe de gabinete Iván Redondo durante un acto en Moncloa. EFE

Resumen:

Hubo un antes y un después en las intenciones de Moncloa tras las elecciones locales y autonómicas del 26 de mayo. Porque previa a esa fecha Pedro Sánchez parecía asumir con cierta conformidad la compañía de podemos en el Consejo de Ministros. Tal es así, que durante la primera reunión que mantuvo en Moncloa con Pablo Iglesias, el director de gabinete del jefe del Ejecutivo, Iván Redondo, mostró a la comitiva que acompañaba al visitante, con Pablo Gentili al frente, la sala donde se reúnen los ministros todos los viernes a lo que comentó «aquí vais a estar».

Fue cuando Sánchez le ofreció a Iglesias los ministerios de Juventud y de Industria y Comercio, considerados «menores» por el líder de Podemos, que acariciaba la idea de tener también la presidencia del Congreso de los Diputados. Entonces no se había producido el actual portazo, que puede llevar a malograr la investidura que arranca este lunes. Es más, tras aquel encuentro Iglesias narró a los periodistas que “la reunión ha ido muy bien” porque los “meses de colaboración desde la moción” de censura han forjado una “relación de confianza” que les permite tratarse “con franqueza y empatía”. Confianza, franqueza y empatía, quién lo diría viendo el cruce de acusaciones que ahora protagonizan.

La sensación de la delegación de Podemos fue que su entrada en el Ejecutivo era segura

En definitiva, la sensación que se llevó la delegación de Podemos de aquel encuentro del 7 de mayo, apenas una semana después de las elecciones generales, fue que su entrada en el Ejecutivo era segura, aún asumiendo las dificultades de un proceso «largo» que había que abordar «con discreción, prudencia y buena voluntad», a decir de Iglesias. Fue el día del ya famoso «nos hemos puesto de acuerdo en ponernos de acuerdo». Y es que a pesar de que era notorio que Moncloa prefería un gobierno monocolor, no se cerraba a una coalición. Sólo faltaba ponerse de acuerdo sobre el reparto de carteras, incluida la vicepresidencia que parece que exigió Iglesias, algo que niega Podemos pero que así filtró Moncloa en esta guerra continua por el relato que disputan socialistas y «morados».

De hecho, Sánchez negó al arranque de semana en una entrevista a la cadena Ser que Iglesias le hubiera pedido la vicepresidencia y, en cambio, este jueves en La Sexta se desmintió a sí mismo. También fuentes del entorno de Redondo negaron dicha visita a la sala del Consejo de Ministros bajo el argumento de que todas las rondas convocadas por Sánchez se han celebrado en el Congreso, obviando que la primera se hizo, efcectivamente, en el Palacio de la Moncloa.

Pero tras el 26 de mayo, día de las elecciones locales, autonómicas y europeas, todo cambió. Si Podemos ya había recibido un fuerte varapalo en las generales de un mes antes al bajar de 71 escaños a 42, el 26-M sentenció su tendencia a la baja. Ps confirmó su fuerte debilidad y, también, la de Pablo Iglesias, para quien, además, los resultados obtenidos en Madrid por su antiguo compañero de armas Íñigo Errejón fueron un trago amargo.

A partir de este momento, Moncloa se reafirma en la idea del gobierno monocolor y es precisamente Iván Redondo a quien Podemos atribuye la máxima responsabilidad del giro estratégico y el mensaje de dureza de Pedro Sánchez, que no ha hecho más que crecer conforme se acerca la fecha del debate de investidura. Claro está que, desde Moncloa, a quien culpan de lo que consideran posición ultramontana de Iglesias es a su jefe de gabinete, Pablo Gentili, curtido en batallas electorales brasileñas.

Pero a pesar de ese cruce de culpabilidades no deja de ser paradójico que los dos aludidos mantengan una fluida línea de interlocución incluso en los momentos más difíciles, en un intento por convencerse uno a otro de las bondades de la posición de sus respectivos jefes de filas. Otra cosa es que lleguen a tiempo para evitar ir a una investidura fallida. Pedro Sánchez ha anunciado su enésimo intento de contacto con Iglesias aunque también con Pablo Casado y Albert Rivera, lo que no ayuda precisamente a que Podemos suavice su posición.

«Un vicepresidente que defienda España»

Tampoco facilita las cosas la afirmación de Sánchez de que necesita «un vicepresidente que defienda España», tal y como dijo este jueves en una entrevista en La Sexta. Iglesias, por su parte, reclama poco menos que un careo, un cara a cara, con el presidente del Gobierno en funciones para discutir los motivos del veto a su persona una vez que ha asegurado que será leal a Sánchez en cuestiones de Estado, fundamentalmente, en la forma de enfrentar el desafío independentista catalán.

El inquilino de la Moncloa quiere una respuesta a su antepenúltima propuesta antes del próximo jueves, día de la segunda votación de investidura en la que le vale con más votos a favor que en contra. Si resulta fallida, el calendario de dos meses para la convocatoria automática de elecciones comienza a contar desde el martes, cuando tendrá lugar la primera votación, esta sí, necesitada de mayoría absoluta.