Tiendas cerradas en un vacío mercado en Rabat, Marruecos. EFE

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Marruecos-España: una relación congelada por la pandemia

Nuestro país tiene una estrecha relación con su vecino del sur a nivel social, económico, político y diplomático que se ha estancado parcialmente por el cierre de fronteras por tierra, mar y aire que decretó el Reino Alauita entre el 12 y el 13 de marzo

«La relación entre España y Marruecos es muy estrecha a muchos niveles», asegura Haizam Amirah Fernández, investigador del Real Instituto Elcano. La colaboración entre ambos países es permanente y se extiende a los terrenos social, económico, político y diplomático, y en los últimos tiempos el vínculo «se ha estabilizado y se ha creado una comunicación más directa y más fluida, si lo comparamos con etapas no muy lejanas de crisis, malentendidos y desencuentros».

Sin embargo, la incertidumbre sobrevoló el Estrecho cuando el país norteafricano cerró sus fronteras por tierra, mar y aire ante la incidencia del Covid-19 en el territorio español. Con ocho casos de coronavirus y un muerto reconocidos oficialmente, Marruecos, mirando en todo momento hacia el peligro que llegaba desde el norte, se aisló.

«La decisión de Marruecos se produce después de que, en consulta con las autoridades españolas, se suspendieran hasta nuevo aviso los vuelos aéreos y el tráfico de pasajeros desde y hacia España», aclara a El Independiente una fuente del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo.

De hecho, el Gobierno marroquí informó de que el Rey Mohammed VI y el Rey Felipe VI llegaron a un acuerdo tras haber dialogado los gobiernos centrales de cada país. El paso fronterizo de Beni Enzar, el más importante de los cuatro que conectan Melilla con su entorno marroquí, quedaría trancado sine die y eso afectaría a las relaciones bilaterales entre ambos Estados y a las familias divididas entre España y Marruecos.

El temor a que la pandemia se extendiese por el Reino Alauita llevó a las autoridades marroquíes a dejar fuera de sus límites geográficos a ciudadanos que se encontraban en Ceuta y Melilla en el momento en el que se produjo el cerrojazo. Asimismo, unos 200 marroquíes que llegaron a Algeciras desde Italia huyendo del coronavirus el pasado 15 de marzo se quedaron en las calles de la ciudad andaluza sin asistencia y sin poder regresar a Marruecos. Según aseguran desde el Consulado marroquí de esta localidad, sus compatriotas pudieron volver a su país, aunque no han respondido a las preguntas de este periódico acerca de cuándo y cómo lo hicieron.

Miles de españoles que también se encontraban en territorio marroquí tuvieron que buscar la forma de regresar. Entre el 12 de marzo -cuando Marruecos anuncia la suspensión de las conexiones aéreas con España– y el 21 del mismo mes a media noche -cuando el Gobierno de Sánchez cierra las frontera-, unos 9.500 españoles y 4.170 extranjeros, mayoritariamente europeos, consiguieron abandonar del país norteafricano, según informa a El Independiente el Ministerio de Exteriores, Unión Europea y Cooperación.

Fuentes de este Ministerio recalcan que Arancha González Laya explicó que España consiguió que se mantuviese abierta la frontera terrestre por Ceuta para que los ciudadanos españoles puedan seguir saliendo hacia su país.

Interior estudia el «cese del internamiento» en los CIE

Asimismo, esta situación complica la repatriación de los migrantes que se encuentran en Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE) españoles, donde sólo pueden permanecer durante dos meses. La ocupación media de estos centros ronda a día de hoy el 25%.

Se comenzaron a tomar «medidas extraordinarias» para evitar los contagios por coronavirus antes del estado de alarma y «en todos los CIE se han habilitado una o dos salas aisladas y desinfectadas» por si aparece un caso sospechoso, aunque por el momento nadie muestra síntomas de Covid-19, según el Ministerio del Interior. El Defensor del Pueblo pidió la liberación de los internos, en su mayoría marroquíes, que ya hayan cumplido ese periodo en estos centros.

«Lo que se está haciendo desde hace bastante tiempo, antes de que dijese el Defensor del Pueblo nada, son valoraciones individuales, caso por caso, en las que se pone en relación la causa de ingreso con las capacidades de retorno», asegura una fuente de Interior. Y añade que la solución del Gobierno respecto a esta coyuntura «puede pasar por el cese del internamiento».

Las relaciones comerciales, casi paralizadas

Este cierre ha congelado en gran medida la actividad comercial entre estos Estados. «España y Marruecos han duplicado en los últimos años sus flujos comerciales hasta convertirse España en el primer socio comercial de Marruecos -superando a Francia-, gracias a la inserción de ambos países en una misma cadena de valor en sectores tan relevantes como la automoción o el textil», refleja el Ministerio del Interior.

Además, hoy en día las exportaciones de España a Marruecos suponen casi el 50% de todo lo que factura nuestro país al continente africano y el Reino Alauita es el segundo socio comercial de España en el mundo fuera de la Unión Europea, por detrás de Estados Unidos.

A su vez, «el conjunto de las exportaciones e inversiones entre España y Marruecos suponen el 15% del PIB marroquí», afirma la misma fuente de Interior. España cuenta con una tupida red de acuerdos bilaterales con contenido económico en vigor. Amirah Fernández hace hincapié en que «esto es un reflejo del volumen de intercambios, intereses y negocios que trabajan conjuntamente a ambos lados del Estrecho».

No obstante, «la decisión del cierre de fronteras es una medida de carácter sanitario que, como muchas otras que han tomado distintos países, tendrá inevitablemente efectos económicos durante el período que dure la crisis sanitaria», aseguran desde Interior, aunque desde el Ministerio de Exteriores añaden que sería «prematuro» hacer un balance de la incidencia económica que generarán las medidas que han decretado España y Marruecos.

La recolecta de la fresa, en peligro

Uno de los acuerdos comerciales que más se ha visto perjudicado durante esta crisis del coronavirus ha sido la recogida de frutos rojos en Huelva, una provincia que acumula el 97% de la producción de estos alimentos en España. Cada año, se contrata a un contingente de unas 15.000 temporeras marroquíes durante la temporada de la fresa, que se extiende hasta el mes de junio.

Sin embargo, un total de 11.865 trabajadoras han tenido que quedarse en Marruecos este año por el cierre de la frontera, lo que conlleva «una dificultad muy importante para poder recolectar la fruta», como aseguran desde Freshuelva. La fresa es una fruta muy perecedera y se espera que en unos días llegue el periodo más intenso de recolección, por lo que los empresarios tendrán que contratar mano de obra, seguramente local.

Cuando el confinamiento y las incidencias sanitarias más urgentes queden atrás, España podrá buscar implementar la relación con su vecino africano y con el resto de países que conforman el Magreb.

«Una mayor integración en la región del Magreb y una proyección mayor hacia el continente africano puede suponer para la Unión Europea, y sobre todo para los países del sur como España, una oportunidad muy grande a nivel de desarrollo, comercio, transferencia de conocimiento, establecimiento de complementariedades y podría implicar un impacto en el crecimiento económico a ambos lados del Estrecho», analiza Haizam Amirah Fernández.

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