Una mujer vota en las elecciones europeas

Una mujer vota en las elecciones europeas EFE

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Diez claves sobre lo que está en juego en las elecciones europeas

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Diez claves sobre lo que está en juego en las elecciones europeas

El nuevo Parlamento estará más fragmentado y con más euroescépticos, lo que hará necesario buscar consensos amplios

“Son las elecciones europeas más importantes desde 1979 porque la Unión Europea se enfrenta a un riesgo existencial”. Así valora el presidente francés, el liberal Emmanuel Macron, la convocatoria transnacional a las urnas más relevante del planeta.

“Es un referéndum entre la Europa de las élites, los bancos, las finanzas, la migración masiva y la precariedad frente a la Europa de los pueblos, el trabajo, la tranquilidad, la familia y el futuro”. Es el dictamen del viceprimer ministro italiano, el nacionalpopulista Matteo Salvini.

Es en lo único en lo que coinciden el europeísta Macron y el soberanista Salvini: saben que en la convocatoria a la que estamos citados 420 millones de europeos desde el 23 al 26 de mayo hay mucho en juego. ¿Aún duda sobre la relevancia de su voto? Veamos diez claves sobre la trascendencia de esta cita histórica.

1. La participación importa

Las elecciones europeas son diferentes a las nacionales, pero no son unas elecciones de segundo orden, de ahí que la Unión Europea se haya volcado con promover la participación a través de una intensa campaña en redes sociales. La media en 2014 apenas fue de un 42,6% de media. Apenas superó el 13% en Eslovaquia. En España fue de un 43,8%.

Los ciudadanos de los Veintiocho países miembros, sí todavía 28 porque el Reino Unido aún no ha formalizado su salida, decidimos quiénes serán nuestros representantes, 751, en el Parlamento Europeo. Es el único órgano europeo elegido por sufragio universal.

Desde la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, el 1 de diciembre de 2009, el Parlamento Europeo tiene más relevancia, es decir, la elección de los ciudadanos es cada vez más determinante a la hora de fijar la agenda europea. Lo sabe bien el iliberal Viktor Orban: “Si no somos capaz de obtener un resultado satisfactorio en las negociaciones… sobre migración y presupuesto, esperemos a las elecciones europeas. Entonces lo que sea, será”. Orban, como Salvini, confía en la capacidad de movilización del electorado indignado con las élites.

¿Y los que quieren defender la Unión Europea? En la última encuesta del think-tank ECFR, realizada en los 14 países más grandes de la UE, aumenta el número de personas que temen que la Unión Europea deje de existir.  Más de la mitad en Francia, Alemania, Italia y Polonia temen que la UE se desintegre y sean estas elecciones las últimas en las que participen. Ese temor puede movilizar a los eurófilos silenciosos que suelen quedarse en casa en elecciones europeas.

El Parlamento Europeo no es un escaparate ni una reserva de elefantes. Los soberanistas son los primeros que son conscientes de ello y por eso tratan de ganar peso con el fin de bloquear las acciones de los que creen que más Europa es mejor Europa .

Los 751 eurodiputados, que serán 705 cuando se vayan los británicos, tienen capacidad de codecidir leyes sobre el mercado interior, agricultura, pesca, energía, medio ambiente, protección de datos y migración, entre otras cuestiones. Por ejemplo, en la legislatura que ahora termina han aprobado la prohibición de bolsas de un solo uso, han acabado con el sobrecoste de las tarifas de móvil al viajar fuera del país de origen, o han dado luz verde a una ley de protección de datos. El 70% de las leyes que se aprueban en los países miembros son transposiciones de directivas y reglamentos europeos. También ha de aprobar el presupuesto quinquenal.

Los gobiernos nacionales conservan su poder en política fiscal y exterior. Sin embargo, tienen capacidad de influencia en política exterior al llamar la atención sobre la venta de armas a Arabia Saudí, por ejemplo. Supervisa la acción de la Comisión Europea, y tiene la última palabra sobre quiénes la componen.

2. Parlamento transnacional, 28 elecciones nacionales

Como subraya Ignacio Molina, investigador del Real Instituto Elcano, “no existe un demos europeo”. Votamos en los 28 países a partidos nacionales que en el Parlamento Europeo se asocian en grupos políticos. Cada grupo político ha de tener al menos 25 diputados y representar al menos a la cuarta parte de los Estados miembros.

“Aunque los gobiernos nacionales han dado al Parlamento Europeo capacidad colegislativa e influencia en el presupuesto, las élites políticas nacionales no han sido capaces de crear un espacio democrático paneuropeo. Los parlamentarios se eligen en listas nacionales, según las leyes de cada país, y los partidos políticos nacionales tienen influencia en el proceso electoral. De modo que las elecciones al Parlamento Europeo vienen a ser 28 elecciones nacionales”, señalan Stefan Lehne y Heather Grabbe, en un ensayo titulado Elections will change the EU’s political dynamics, de Carnegie Europe.

Las élites políticas nacionales no  han sido capaces de crear un espacio democrático paneuropeo», señalan Stefan Lehne y Heather Grabbe

Sin embargo, es cierto que en 2019 las elecciones al Parlamento Europeo tratan “más que nunca antes”, en palabras de Molina, “sobre Europa”. Así sucede en el Reino Unido (donde el proceso está viciado por el inconcluso Brexit), Francia, Italia o en los países escandinavos, o en los Países Bajos, donde los laboristas habrían dado la sorpresa al vencer con Frans Timmermans en cabeza y la ultraderecha de Thierry Baudet y Geert de Wilders se habría quedado por debajo de sus expectativas.

Los temas prioritarios para los europeos, según el eurobarómetro, son la migración, la economía, el cambio climático y la criminalidad.

En España el debate es más nacional, y sigue predominando en el elector el eje izquierda/derecha a la hora de votar, en lugar del europeísmo/soberanismo que va imponiéndose en otros países europeos. A su vez, en España el consenso sobre cuestiones europeas es grande entre los partidos más relevantes y los más críticos como Vox no centran su agenda en la UE porque saben que el apoyo en nuestro país es grande. En el último eurobarómetro, un 83% de los españoles declaran que se sienten ciudadanos de la Unión Europea.

3. De la ‘gran coalición a la megacoalición

La fragmentación de los Parlamentos nacionales también se va a trasladar al Parlamento Europeo, que se va a parecer más al holandés o al danés. Por primera vez los dos grupos políticos más grandes, donde se integran los partidos tradicionales, el Partido Popular Europeo (democristianos, como el PP español o la CDU alemana) y la Alianza de Socialistas y Demócratas (donde están el PSOE español o el PVdA holandés), no contarán con la mayoría de los 751 escaños del Parlamento Europeo.

Según los sondeos, el PPE será el grupo más votado, pero perderá más de 40 eurodiputados de los 217 que tenía ahora, y S&D otros 40 de los 186 actuales. Juntos sumaban hasta ahora una cómoda mayoría, pero en la nueva legislatura las alianzas han de ser diferentes. Los populares apuestan por integrar a los liberales en esta alianza, pero los socialistas, según su Spitzenkandidat, Frans Timmermans, prefieren una alianza con liberales, verdes y la izquierda a su izquierda.

La negociación va a ser un imperativo. Es el fin de la zona de confort para los grupos hasta ahora mayoritarios», afirma Ilke Toygür

Lo que parece claro es que liberales (a los que se sumará En marche de Macron) y Verdes, que conseguirán mejores resultados sin llegar a equiparar su peso con el de populares y socialdemócratas, desempeñarán un papel crucial en el próximo hemiciclo, sobre todo para establecer un frente europeísta frente a quienes quieren desbaratar la UE desde dentro, como Salvini y sus aliados.

La dinámica será más democrática, más activa, aunque quizá sea más complejo y más lento el proceso. “La negociación va a ser un imperativo. Es el fin de la zona de confort para los grupos hasta ahora mayoritarios”, señala Ilke Toygür, investigadora del Real Instituto Elcano.

4. De la habitación oscura a los ‘Spitzenkandidaten’

Las elecciones europeas también tienen relevancia por la influencia que tienen los resultados a la hora de elegir al nuevo presidente de la Comisión. En 2014 el Spitzenkandidat del Partido Popular Europeo, Jean-Claude Juncker fue elegido presidente de la Comisión. El Tratado de Lisboa señala que el Consejo Europeo, del que forman parte los jefes de Estado y de Gobierno, ha de tener en cuenta los resultados de estos comicios a la hora de tomar una decisión.

El PPE defiende que ha de ser el candidato del grupo más votado el próximo presidente de la Comisión, es decir, el alemán Manfred Weber, que está apoyado por la canciller Angela Merkel. Sin embargo, los liberales, que han presentado siete candidatos en su llamado Equipo Europa, rechazan el sistema debido a que no hay listas transnacionales. El presidente Macron prefiere lo que el eurodiputado popular Esteban González Pons llama la decisión en una “habitación oscura”.

Cuantos más votos reciban los grupos, más posibilidades tendría su Spitzenkandidat. O bien cuanto más fuertes sean en sus respectivos países los candidatos, más puntos a su favor. Macron ha elogiado las cualidades del francés Michel Barnier, jefe negociador de la UE para el Brexit, y del PPE como Weber.

Si los ciudadanos votáramos pensando en eurodiputados concretos, en los temas que defiende cada grupo político, y en cada cabeza de lista, podríamos contar más frente a esas designaciones intergubernamentales. Quien ocupa la presidencia de la Comisión tiene mucho que decir a la hora del reparto de cargos entre los miembros de su equipo, si bien son los países los que eligen a los comisarios.

5. La hora de las mujeres

En el Parlamento Europeo saliente el 36,4% son mujeres, un porcentaje más bajo que la representación de eurodiputadas españolas, un 41%. En la presidencia del Parlamento Europeo ha habido dos mujeres, las francesas Simone Veil y Nicole Fontaine. Nunca hubo una presidenta de la Comisión Europea ni del Consejo Europeo.

Es hora de que haya mujeres en la terna del poder institucional comunitario. Es un llamamiento de 70 dirigentes políticos, difundido por el Instituto Jacques Delors. “La representación en igualdad beneficia a todos. No es una cuestión solo de mujeres. Las mujeres no son una minoría. Han de estar representadas en el nuevo liderazgo europeo por igual. Es hora de que la Comisión tenga una equiparación de género”, señala el comunicado.

Como Spitzenkandidatinen, están la alemana Ska Keller, colíder de los Verdes. En el Equipo Europa liberal figuran la actual comisaria danesa Margrethe Vestager, la italiana Emma Bonino y la comisaria de Transportes, la eslovena Violeta Bulc. En el grupo más a la izquierda en el Parlamento Europeo es colíder la eslovena Violeta Tomic.

En las quinielas figuran como mujeres con posibilidades de ser presidentas de la Comisión o del Consejo, la presidenta lituana Dalia Grybauskaité, la directora del Banco Mundial, Kristalina Georgieva, de Bulgaria, y la directora del FMI, Christine Lagarde. La canciller alemana, Angela Merkel, de retirada en la política alemana tras ceder el liderazgo del partido a Annegret Kramp-Karrenbauer, ha confesado que no estaría interesada, pero quién sabe si no cambiará de opinión.

6. La batalla simbólica en Francia

Francia es donde mejor se escenifica la batalla entre soberanistas (Marine Le Pen) y europeístas globalistas (Macron) que se está librando en toda la Unión Europea. El presidente, Emmanuel Macron, se somete a una especie de plebiscito sobre su gestión en estas elecciones europeas.

La candidata de La República En Marcha es Nathalie Loiseau, diplomática, que ha sido ministra de Asuntos Europeos en su gabinete. Macron fue elegido presidente en mayo de 2017 con un mensaje proeuropeo. Agradeció su victoria con el son del Himno de la Alegría, el himno europeo, como música de fondo.

El objetivo de Macron es avanzar en la construcción europea y al tiempo que Francia gane peso a la hora de elegir al presidente de la Comisión, puesto para el que tiene un claro favorito, Michel Barnier, el negociador en jefe del Brexit, quien ha cosechado un claro éxito al mantener firmes a los Veintisiete frente al Reino Unido.

La lista Renacimiento (En Marche-Modem) aboga por crear un nuevo grupo con los liberales de ALDE, y su principal aliado es el belga Guy Verhofstadt. Estarían en torno a un centenar de escaños en el nuevo Parlamento Europeo y serían vitales tanto para los socialdemócratas como para los populares.

Como dice Napoleón, se crece más rápido en el campo de batalla», señala Jordan Bardella, de 23 años, número uno de la lista europea del partido de Le Pen

Frente al presidente Macron está Marine Le Pen y su Reagrupación Nacional, miembro del frente soberanista abanderado por el italiano Matteo Salvini. El candidato a las europeas de Reagrupación Nacional es el jovencísimo Jordan Bardella (Seine-Saint-Denis, 1995), que aún no ha cumplido los 24 años.

De origen italiano, es el niño bonito de Marine Le Pen. “Como dice Napoleón, se crece más rápido en el campo de batalla”, señala Bardella, cuando le comentan lo bien que se maneja en los mítines. Pretenden rentabilizar el descontento de los chalecos amarillos, de compleja definición ideológica. Marine Le Pen ya no defiende la salida de la UE sino su transformación desde dentro.

Los últimos sondeos anticipan una ligera ventaja de los soberanistas de Le Pen y Bardella, con un 23% de los sufragios, frente a un 22% de los europeístas de Macron y Loiseau. El Frente Nacional de Le Pen ya fue el partido más votado en Francia en las europeas de 2014, con 24 escaños. Los Republicanos, conservadores integrados en el PPE, perderían escaños al quedarse con un pobre 13%. La Francia Insumisa, izquierda, llegaría al 8,5% mientras que los socialistas siguen hundidos en un 5%. A Francia le corresponden 74 escaños, que serán 79 cuando el Reino Unido deje la UE.

Preocupa mucho que la participación sea baja, en torno al 40%. Sería una señal preocupante en uno de los países fundadores de la UE.

7. Alemania, los grandes en crisis

Los alemanes eligen a 96 eurodiputados, el máximo, más que ningún otro país de la Unión Europea. La proporción es directamente proporcional al peso demográfico del país, aunque se han introducido correcciones en la UE de los Veintisiete. El bastión alemán es fundamental para la Unión Cristiano Demócrata (CDU), de la canciller Angela Merkel, integrado en el Partido Popular Europeo. No es de extrañar que su Spitzenkandidat sea un alemán, el bávaro Manfred Weber.

La CDU figura como favorita en los sondeos, si bien los ataques de un Youtuber, conocido como Rezo, contra los democristianos, que se han convertido en un éxito en las redes, han puesto nerviosos a sus dirigentes. Tanto que su líder AKK (Annegret Kramp-Karrenbauer) ha dicho que Renzo, autor de La destrucción de la CDU, les acusa de las siete plagas de Egipto. Y son diez. El video tiene ya más de cinco millones de visualizaciones.

Pero especialmente dramática puede ser la jornada del 26 de mayo para los socios de gobierno de Merkel, los socialdemócratas, quienes van cuesta abajo en los sondeos de las elecciones europeas, y también en los comicios en Bremen.

La ministra de Justicia, Katarina Barley, es la número uno de la lista del SPD para el Parlamento Europeo y confía en dar la sorpresa como el laborista Frans Timmermans en los Países Bajos. Ha librado una cruzada contra Facebook, para que la red social ayude a combatir el discurso del odio y proteja mejor los datos de los usuarios.

Los sondeos prevén que el SPD consiga un 16% de los votos en las europeas, 13 puntos por debajo de la CDU. Los dos grandes partidos han dejado de sumar más del 50%. Los Verdes, en pleno auge, sobrepasarán a los socialdemócratas en dos o tres puntos. Están impulsados por el carisma de la Spitzenkandidatin, Ska Keller, eurodiputada desde 2009.

Alternativa para Alemania (AfD), afín a la alianza soberanista Matteo Salvini, cosechará más del 10% de los votos. Los ultras de AfD están presentes en todos los parlamentos de los Länder alemanes y cuentan con 92 escaños en el Bundestag.

El drama será aún más simbólico para los socialdemócratas si pierden su bastión en la ciudad-estado de Bremen. Es el Land más pequeño de la República Federal, con apenas 700.000 habitantes, pero está gobernado por el SPD desde hace 73 años. El paro es el mayor del país, un 10%. El regidor de Bremen, el ex diputado Carsten Sieling, está empatado en las encuestas con el democristiano Carsten Meyer-Heder, un empresario recién llegado a la política.

La líder socialdemócrata, Andrea Nahles, puede plantearse dimitir si el SPD pierde en Bremen y si se quedan a mucha distancia de los Verdes en las europeas. La gran coalición de Berlín puede tambalearse con esta convulsión en los socialdemócratas, azuzados desde la izquierda por el líder de las Juventudes, Kevin Kühnert.

8. Italia: la prueba de fuerza de Salvini

Italia es el primer país de la Unión Europea donde gobierna el nacionalpopulismo en coalición con la llamada antipolítica, el Movimiento 5 Estrellas. Matteo Salvini, líder de la Liga y viceprimer ministro, se ha consolidado como el gran referente político en Italia.

En las elecciones europeas pone a prueba a la Liga frente al Movimiento 5 Estrellas, que se quedó por delante en las legislativas de marzo de 2018. Cada vez son más los rifirrafes entre ambas formaciones, sobre inmigración o inversiones en infraestructuras. Por ello, Salvini puede estar tentado de desembarazarse de los grillini si se ve fuerte. Los sondeos dan a la Liga un 32% de los votos, y al Movimiento 5 Estrellas 12 puntos menos. En Italia están en juego 73 escaños.

Dos diputados italianos singulares serán el ex primer ministro Silvio Berlusconi, que se presenta por Fuerza Italia, y el biznieto de Benito Mussolini, Caio Giulio Cesare Mussolini, que concurre por Fratelli d’Italia. Su prima Alessandra Mussolini ya fue eurodiputada por Fuerza Italia.

Al mismo tiempo, Salvini lleva meses elaborando una estrategia para unir a las fuerzas soberanistas en la Unión Europea. Salvini, que ha sido eurodiputado, conoce bien las posibilidades del Parlamento Europeo, al igual que Marine Le Pen, que también se ha curtido en Bruselas y Estrasburgo. Juntos van a intentar colocar a personalidades afines en puestos de relevancia en la nueva Comisión, o si pueden, tratarán de bloquear a quienes no sean de su agrado.

Su sueño de crear la Liga de las Ligas cobró vida el sábado 18 de mayo, cuando logró que se unieran a su mitin en el que llamaba a cerrar filas contra las élites de Bruselas 12 formaciones de otros tantos países de la UE. Entre ellos estaban la Reagrupación Nacional de Marine Le Pen, el Partido de la Libertad holandés de Geert de Wilders, el alemán Alternativa para Alemania, así como partidos nacionalistas y anti inmigración de Austria, Bulgaria, República Checa, Eslovaquia, Estonia, Dinamarca y Finlandia. Juntos sumarían unos 73 escaños en el Parlamento Europeo, según la última proyección de Politico.

Precisamente en la ultraderecha austriaca ha perdido su papel en el Gobierno que lidera Sebastian Kurz debido a que el ministro de Exteriores, el soberanista Karl-Heinz Strache, tuvo que dimitir al revelarse que había prometido a la sobrina de un oligarca ruso concesiones públicas a cambio de apoyo electoral. El lunes Kurz se somete a una moción de censura en el Parlamento. Este escándalo puede afectar a los soberanistas en otros países.

Faltaron, sin embargo, los polacos de Ley y Justicia, que no quieren asociarse con Alternativa para Alemania y dudan de las inclinaciones rusófilas de esta Liga de Ligas de Salvini.

Ley y Justicia, en el poder en Polonia, junto al Partido Demócrata Cívico de Jan Zaharadil, o los Fratelli d’Italia está en los Conservadores y Reformistas en el Parlamento Europea, que sumarían unos 58 escaños. Son euroescépticos escépticos también con populistas como Salvini. Se autodenominan eurorrealistas. Perderán a los conservadores británicos, que van a sufrir una derrota memorable, aunque todos los eurodiputados británicos dejarán el puesto en cuanto se consolide el Brexit.

Tampoco el Fidesz del primer ministro húngaro, Viktor Orban, hasta ahora en el PPE. El partido español Vox aún no ha decidido con qué grupo trabajará en el Parlamento Europeo, pero evitó ir a Milán el 18 de mayo. Es probable que se integren en el grupo de Conservadores y Reformistas pues suelen verse similares a Fratelli d’Italia y mantienen buenos contactos con los polacos de Ley y Justicia.

Otros euroescépticos son el Partido del Brexit y 5 estrellas, hasta ahora en el Grupo de la Libertad y la Democracia Directa, que puede llegar a los 48 escaños. En total, todos los euroescépticos pueden sumar unos 180 escaños, algo más del 20% del total, pero se agrupan en tres alianzas diferentes de momento y son muy heterogéneos.

9. La distorsión del Brexit

Las elecciones europeas han arrancado este jueves 23 de mayo en los Países Bajos y en el Reino Unido. Precisamente el único país que ha invocado el artículo 50 para salir de la UE ha sido uno de los primeros en poner las urnas en esta convocatoria de 2019. El Reino Unido debería haber salido de la UE el pasado 29 de marzo, pero como todavía sus partidos políticos no han encontrado la manera de ejecutar el mandato de la población británica, aún siguen en la UE. La próxima fecha de salida sería el 31 de octubre. Tras la anunciada renuncia de Theresa May, como líder del Partido Conservador, será otro jefe del Gobierno quien lleve a cargo esta misión.

Esta anomalía ha llevado a que el Parlamento Europeo vuelva a tener 751 diputados. Cuando se vayan los 73 eurodiputados británicos, habrá 705, y algunos países como España añadirán algunos representantes.

La participación británica favorece a quienes han defendido el Brexit, que han vuelto a movilizarse en las calles, encabezados por Nigel Farage, que fundó en enero el Partido del Brexit. Los sondeos apuntan a que puede lograr un 37% de los votos, seguido a gran distancia por los laboristas con un 20%.

Los conservadores pagan los platos rotos del fracaso del Brexit y apenas llegarán al 10%. Los partidos tradicionales tendrían mejores resultados, si las elecciones fueran nacionales. Farage ya ha dado guerra en el Parlamento Europeo en esta legislatura. A medio plazo, ha mostrado su interés en ser diputado nacional.

Más que la presencia de los eurodiputados británicos en el Parlamento Europeo preocupa más que el nuevo primer ministro, en caso de que sea el antieuropeísta Boris Johnson, sea defensor de un Brexit sin acuerdo, o que se dedique a bloquear la acción de los Veintiocho,  mientras no logre lo que quiere.

10. España, la hora decisiva en la UE

Una vez que el Reino Unido deje la Unión Europea, España se convierte en el cuarto país con mayor peso de la Unión Europea. Pasará de 54 a 59 escaños. Es la oportunidad para que realmente esa relevancia se traduzca en su acción en las instituciones europeas.

Los sondeos en España apuntan a una victoria del PSOE, encabezado por el ministro de Exteriores, Josep Borrell, que suena como posible comisario, con un 32% y 18 escaños. Borrell ha sido presidente del Parlamento Europeo (2004-2007) y sabe bien cómo funcionan las instituciones.

El PP apenas lograría un 16,8% y 10 eurodiputados y Ciudadanos se quedaría con 15,8% con otros 10 escaños. Unidas Podemos tendría seis escaños. Vox entraría por primera vez en el Parlamento Europeo con cinco escaños, según Sigma Dos.

La primera batalla se libra en ese reparto de los cargos, con una primera reunión de los jefes de Estado y de Gobierno el 28 de mayo. Están en juego las presidencias de la Comisión, del Consejo, del Parlamento Europeo, del BCE, y las carteras y vicepresidencias de la Comisión.

Hay potencial para que España desempeñe un papel más relevante en la UE. Ha de buscar coaliciones más allá de Francia y Alemania», dice Ignacio Molina

Los italianos son un ejemplo de cómo hay que moverse en las instituciones. Ahora ocupan la presidencia del Parlamento Europeo (Antonio Tajani), del BCE (Mario Draghi), y también es italiana la Alta Representante de Exteriores y Política de Seguridad, la vicepresidenta Federica Mogherini.

“Hay potencial para que España desempeñe un papel más relevante en la Unión Europea. Los partidos pueden tener mayor peso: el PSOE aportará una cantidad notable de eurodiputados y además estará en el poder. También el PP será importante en su grupo y Ciudadanos. Hay que buscar coaliciones, no solo con Francia y Alemania, también con el Sur, Portugal, Grecia o Italia, y con los nórdicos. Hay una ventana de oportunidad para que España gane peso en la UE”, asegura Ignacio Molina.

España, uno de los países más europeístas, ha de asumir esta responsabilidad en un momento crucial para el futuro de la Unión Europea. Es la hora de Europa. Y la hora de España en la UE.