El Gobierno ha elegido el proyecto La base y la cruz como ganador del concurso internacional para la resignificación del Valle de los Caídos, renombrado Valle de Cuelgamuros. El jurado, compuesto por expertos en arquitectura, historia y memoria democrática, seleccionó esta propuesta como la más idónea para transformar uno de los lugares más simbólicos y controvertidos de la memoria del siglo XX en España.
El proyecto, de los estudios Pereda Pérez Arquitectos (Pamplona) y Lignum (A Coruña), plantea la demolición de la actual escalinata de acceso a la basílica y la creación de un gran soportal abierto desde varios lados. Un elemento central es la apertura de un espacio circular al cielo, pensado como lugar de encuentro y diálogo que rompe con el eje vertical original del monumento, impuesto por la dictadura, y lo transforma en uno de carácter horizontal y colectivo. "Una interpretación sensible y plural del Valle de Cuelgamuros, que invita al entendimiento común a través del arte, el paisaje y la arquitectura", ha explicado el jurado.
El secretario general de Agenda Urbana, Iñaqui Carnicero, ha explicado este martes, acompañado del premio Pritzker David Chipperfield y el resto de miembros del jurado, que la propuesta ganadora, identificada con el lema La base y la cruz, ha sido seleccionada por su "valentía" a la hora de enfrentarse a la monumentalidad del conjunto existente y por ser "la que con mayor coherencia arquitectónica responde a los requisitos establecidos en las bases del concurso".
"Propone una nueva visión de este conjunto monumental donde se definen los límites, donde se da más protagonismo a la naturaleza, hacia la arquitectura y donde se rompe la axialidad que tanto había caracterizado este monumento para producir una gran sombra, una gran grieta que facilita el encuentro, que invita al diálogo y que invita a una visión más plural, más democrática, donde se incluyan muchas perspectivas", ha asegurado.
Una 'grieta' axial
La maqueta deja entrever un simbólico corte axial que recorre todo el monumento, del pie de la cruz hasta el fondo de la explanada, que parece inspirada en la célebre instalación realizada en 2008 por la artista colombiana Doris Salcedo en la Tate Modern. El proyecto plantea un nuevo acceso a nivel inferior, con un gran vestíbulo circular a cieli abierto que permitirá acceder tanto a la basílica como al nuevo centro de interpretación. También prevé una renaturalización del nivel de la explanada superior y las arquerías de que enmarcan el acceso actual a la basílica.
Según el jurado, la nueva plataforma situada "entre el paisaje y la basílica", concebida como "umbra y lugar de acogida, transforma la llegada en una experiencia de reencuentro entre arquitectura, historia y territorio" y equilibra "el peso del monumento".
"La propuesta no destruye ni sustituye, sino que transforma los significados permitiendo que el lugar conserve su memoria al tiempo que adquiere un sentido nuevo", explican los autores del proyecto en el dosier al que ha tenido acceso Efe.
En el exterior del recinto permanecerá la gran cruz de piedra de 150 metros de altura, cuyo derribo nunca fue contemplado por el Gobierno. La basílica seguirá destinada al culto y en su interior no habrá grandes cambios, más allá de la instalación de algunos paneles para resignificar el lugar.
Pereda Pérez, el estudio ganador
El estudio ganador del concurso fue fundado hace veinte años en Pamplona por Carlos Pereda y Óscar Pérez Silanes. Obtuvieron el Premio de Arquitectura Española 2013 por su escuela infantil en La Milagrosa, Pamplona, un edificio parcialmente soterrado de inspiración minimalista y líneas depuradas que define su estilo y que también obtuvo el Premio Endesa a la construcción residencial más sostenible. En 2015, recibieron una mención especial del Premio de Arquitectura Española por un edificio de viviendas para realojo promovido por el Ayuntamiento de Pamplona en su casco histórico.
Profesores de proyectos arquitectónicos en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid ETSAM y en la Universidad de Zaragoza EINA, la obra de Pereda y Pérez ha sido objeto de numerosos reconocimientos nacionales e internacionales. Además su obra ha formado parte del Pabellón Español de la Bienal de Venecia que obtuvo el León de oro en el año 2016.
26 millones y 56 meses de obras
Con un presupuesto total de más de 30 millones de euros, las obras para transformar Cuelgamuros comenzarán como pronto en 2027 con un plazo de ejecución previsto de 56 meses y el Gobierno destinará 26 millones de euros, a los que hay que sumar otros cuatro millones que el proyecto ganador del concurso recibirá en concepto de honorarios. El objetivo, según el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana, es transformar el espacio en un referente internacional para la reflexión y la reconciliación colectiva, permitiendo una nueva mirada sobre el monumento congelado en el tiempo por su iconografía nacionalcatólica.
Al concurso, convocado por el Gobierno el pasado mes de abril, se presentaron un total de 34 proyectos, entre los que el jurado eligió en una primera fase a diez finalistas y este mismo martes al ganador.
Además de David Chipperfield, han participado en la deliberación las arquitectas Fuensanta Nieto y María Langarita y la artista Cristina Iglesias. El jurado, presidido por Iñaqui Carnicero, ha contado asimismo con Fernando Martínez, en representación del Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática; Jordi Martí, como representante del Ministerio de Cultura; Luis Pérez, como representante del Consejo de Administración de Patrimonio Nacional; María Teresa Verdú, en representación del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana, y como secretaria del jurado, Elena Calama. Además, ha contado con el asesoramiento técnico de Francisco Ferrándiz como profesional de reconocido prestigio y la representación de la Iglesia a través del asesoramiento técnico de su representante, el sacerdote Daniel Alberto Escobar, profesor en la Universidad San Dámaso, canónigo de la Almudena y exmiembro de la escolanía del Valle de los Caídos.
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4 Comentarios
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hace 4 meses
Ese conjunto de tumbas, templo y monasterio no se debe tocar, la única explicación de la necia propuesta de obras en la escalinata es dar dinero, mucho, a algún contratista amigote de los políticos saduceos y fariseos, y dejar su huella en la obra, que podrá no gustar en fondo o forma, pero es lo que fue.
Como van a salir del monasterio de El Escorial todas las tumbas de supuestos monarcas posteriores a Carlos 2°, conviene preparar en la zona de Cuelgamuros un espacio cuelgaborbones para sus tumbas, tiranos de aldea cuyas infames políticas dieron lugar a varias guerras entre españoles, la última, la que fue ocasión para edificar ese conjunto funeral.
Txakurrak kanpora!
hace 4 meses
Esperemos que no les de tiempo a hacerlo. Pandilla de sectarios, que quieren convertir un monumento católico en otro masón.
hace 4 meses
¿Es necesaria esa obra o simplemente es ideológica. Lo digo porque hay muchos agujeros que tapar y pocos recursos disponibles, salvo seguir incrementando la deuda y los correspondientes intereses?
hace 4 meses
P🤘🏻TOS
ROJOS
HIJOS
DE
P🤘🏻TA