Elecciones Generales 29N

España

Entrevista en 'La revuelta', en La 1 de TVE

Sánchez le dice a Broncano que solucionará el problema de la vivienda si la izquierda tiene mayoría absoluta

Responde muy cómodo sobre Ceuta (reconoce fallos en la gestión), los expresidentes, las izquierdas... y hasta sobre su "vida sexual activa y sana" con su mujer

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su entrevista con David Broncano (d), en 'La revuelta'.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su entrevista con David Broncano (d), en 'La revuelta', este 22 de octubre de 2026. | RTVE

Cuando Pedro Sánchez anunció desde la Moncloa que disolvía las Cortes y convocaba elecciones generales para el 29 de noviembre, adujo que necesitaba una "mayoría más amplia" para llegar más lejos. Y ha insistido en ese mensaje desde entonces. Ahora bajemos ese mensaje a tierra, en horario de máxima audiencia y por la tele. Y quedaría tal que así:

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—Lo pido encarecidamente. Es que cuando metes a partidos más conservadores como Junts se hace más complicado, así que si me lo podéis hacer más fácil...

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No es que el presidente tenga "ansia patrimonialista" de escaños, que quiera para sí mismo y para su partido 176 diputados, los que marca la mayoría absoluta. No tiene "problema en compartir" esa cifra con otras formaciones de izquierdas. Pero que dé la suma. Que la dé para poder enderezar, por ejemplo, un problema como el de la vivienda, que fue lo que justificó el anticipo electoral.

Sánchez estrenó en La revuelta, con el humorista David Broncano, su gira de precampaña en formatos alternativos. Una apuesta que dejó un regusto muy positivo en Ferraz y en la Moncloa en las generales de 2023 y que estaba claro que en esta ocasión también se repetiría. Access prime time, audiencia millonaria —por debajo de los números de la primera temporada, eso sí, y por debajo también de los registros de El hormiguero (Antena 3)— y un público entregado (aplausos cada dos por tres). Y lo que machacó hasta la saciedad es que busca que le dejen gobernar cuatro años más y con más comodidad, con más margen, que el puesto de presidente del Gobierno "no es para toda la vida", "pero cuatro años más, sí". 

El jefe del Ejecutivo vistió uniforme de campaña (camisa vaquera con chapa de Perro Sanxe, vaqueros super slim fit, aunque su moda ya pasó) y reconoció, cuando acabó la laaaaaaaarga entrevista en la tele pública (más de hora y media, que se dice pronto), que se había sentido "muy a gusto". No era impostura, porque el formato —y un Broncano disperso, como siempre, y poco exigente— lo permitía. Tocar varios temas, colar argumentos políticos y mensajes de precampaña, y mientras mostrarse muy relajado y sonriente. Humano. Porque ese es uno de los objetivos de su equipo de cara a este 29-N: enseñar un Sánchez hombre-marido-padre-amigo de carne y hueso, lejos del traje que le hace la derecha.

El presidente no escatimó en sonrisas y buen rollo. Desde el principio... cuando regaló a Broncano un tablero de ajedrez y un guardagalletas con forma de perro y una capita de Superman sobre los hombros. [Nota al pie: ¿un guardaqué? Una figura que le regalaron para que guardara las galletitas con las que premia a sus perras de agua cuando juegan con la pelota]. Buen rollo, decíamos, desde el principio... y hasta el final... cuando contestó a una de las preguntas clásicas de Broncano (la de la actividad sexual) con una respuesta llamada a ser viral al segundo: "Tenemos una vida sexual activa y sana". Con Begoña Gómez, su mujer. Titular que hay que conectar con el beso de Fuenlabrada del pasado sábado. La fuerza del amor, uno de los eslóganes de precampaña del PSOE. Beso, reconoció el propio Sánchez, que ha tenido "impacto", que es lo que buscaba. Él no quiso darle un número a Broncano (el de frecuencia de relaciones sexuales), que si no "se hace viral", pero le regaló una frase que también lo era, ese "tenemos una vida sexual activa y sana" y la corrección al presentador de que "no solo se folla, sino que también se hace el amor". Que no se pierda uno de los hilos de este 29-N.

Pero rebobinemos. Porque antes de entrar en harina (política), soltó dos anécdotas relativas a dos expresidente. José María Aznar, contó, fue el primer ex que le llamó nada más aterrizar a la Moncloa en 2018, en un fin de semana en el que "no había nadie", ya que la moción de censura exige un traspaso en horas. "'Oye, me pongo a tu servicio', me dijo... y luego, para nada, ¡todo mentira!", relató. Y a Felipe González le dice siempre que se afilió al PSOE por él. "Me gustó el Felipe de los años 80, pero ahora mismo no me siento identificado con sus opiniones, ¿qué quieres que te diga? Dicho sin acritud". Un pequeño desahogo con un expresidente que lo repudia y que apenas unas horas antes había reiterado que este 29-N votará en blanco, no cogerá la papeleta del PSOE.

Dados los regalos, entrevistado y entrevistador se sentaron. "¿Qué nivel de dureza quieres?", le preguntó Broncano. Y empezó por la visita de Javier Milei, un caramelo para los socialistas, como ellos reconocían. "Increíble" que le llame "dictador" un "tipo" que ha bajado en su país, Argentina, un 40% el salario mínimo cuando en España ha aumentado un 66% en los ocho últimos años. "Cosas veredes, amigo Sancho", se burló. Para él, lo "extraordinario" no es que la ultraderecha "avance", sino que haya un "Gobierno diferente" como el suyo que demuestra que sus políticas sí funcionan. "Tiene su épica eso de ser la aldea gala, si insultan allá ellos. Se acuerdan de mi madre, yo también de las suyas cuando subo las pensiones o el salario mínimo", ironizó.

Así que sí, Sánchez iba calzando mensajes para convencer a la parroquia de que debe volver a confiar en él tras los avances de estos últimos ochos años: subida de las pensiones, del salario mínimo, la ampliación de los permisos de paternidad, el crecimiento económico, la reforma laboral... Sí, esa reforma que sacó de chamba por el error en el voto de un diputado del PP, Alberto Casero: "Me dicen que tengo una flor en el culo... Aquel día claramente la tuve", rio.

Broncano le preguntó por "los dos o tres peores errores". "Los casos de corrupción, con José Luis Ábalos... ha sido una decepción para mí...". "Algo te viste venir", le interrumpió el conductor de La revuelta. "De verdad que no. Crees conocer a la gente y, de repente, se desvela una cara en algunos colaboradores que te quedas helado".

Venga, ¿y otro error? ¿Ceuta?, le inquirió. "Sin duda alguna, podríamos haberlo gestionado mejor". Era el primer reconocimiento de que el Gobierno no estuvo a la altura de la crisis. Eso sí, incidió en que se han puesto muchos millones para reforzar la frontera, que se ha procurado tener las relaciones "lo más constructivas posible" con Marruecos, que la defensa de la frontera en las dos ciudades autónomas es de "lo más complicado"... y que pese a que la crisis es "muy difícil" por su naturaleza, se está enderezando.

La entrevista fue saltando de tema en tema. Como su relación con otras formaciones de izquierdas. Y con otros dirigentes. Sorprendió poniendo por las nubes a su todavía vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, con la que se entiende "muy bien". "Es una de las políticas mejor en forma en toda la política española", elogió. Aunque ella está totalmente de salida. ¿Y Gabriel Rufián? Se vio venir el percal, que "más sabe el perro por perro que por sanxe", jugueteó, remitiéndose a uno de los claims de la campaña de 2023. Es decir, que sabía que Rufián no iba a acabar forjando una alianza de partidos a su izquierda, que aquello "no iba a volar". "ERC es un partido independentista, otra cosa es Rufián...".

Y el auge de la ultraderecha en todo el mundo es producto, en parte, cree, de las decisiones de los tecnoligarcas, porque son los algoritmos los que "dirigen la conversación pública", se ha "pecado de ingenuo" con ellos, con la tecnología, pensando que es neutra, cuando no lo es y cuando, igual que en "el mundo off", en la vida física, real, hay normas y leyes que deben acatarse, en el mundo digital también debe haber normas que protejan a los menores, que los dueños de las redes sean responsables penalmente de la desinformación, las mentiras o los contenidos que inciten al odio. El sendero le llevaba a Vox. Mensaje de campaña: la "alternancia" en democracia es positiva, "el problema es cuando metes a Vox", porque entonces no hay "alternancia", es "involución", y la prueba está, dijo, en cómo en Castilla y León veta las ayudas a las películas que "consideren ideologizadas". "Eso no corresponde a la España del siglo XXI. No podemos permitir que avance el pasado". Aplauso del público (y no fue la única vez).

Sánchez cogió carrerilla: "Vamos a ganar y con más mayoría". "¿Estás loco, Pedro?", le preguntó Broncano. Y ahí el presidente pidió "encarecidamente" que le voten más, que los electores se lo pongan "más fácil". Entre medias, Broncano se quejó de que ha echado en falta políticas más valientes contra el cambio climático, hablaron de la IA (duda resuelta: Sánchez sí la usa, y le "ayuda"), de la continuidad del propio programa de La revuelta: serán PP y Vox, le dijo, los que tendrán que responderle si se lo cancelarían.

De camino, y a tanto salto de mata, el presidente adelantó que irá a El hormiguero y "adonde haga falta" y despachó con un "ya responderé" a la pregunta de si se prestará a ser entrevistado por el youtuber Jordi Wild. Acotación: es "una broma" que Pablo Motos le hiciera ver que en la mesa tiene tertulianos progresistas, porque Rubén Amón o Juan del Val, apuntó, no le valen: a su juicio, no lo son.

Y la conversación llegó, tras mucho metraje gastado, a uno de los asuntos centrales de la campaña del 29-N, la que justificó el anticipo electoral: la vivienda. Sánchez subrayó que se necesitan dos cosas, construir viviendas y regulación pública. Ambas. Porque en la época de la burbuja se construyeron "muchas viviendas, 4,5 millones, y el precio no paró de subir". Lo importante es construir, insistió, vivienda asequible: del total de un millón de viviendas construidas en los últimos años, también en el mercado libre, hay un 13% de vivienda protegida, por un raquítico 5% en los tiempos de la burbuja. Pero la segunda pata es la regulación, y ahí está la ley de vivienda aprobada en 2023 que las comunidades del PP "se niegan" a aplicar. Y ahora, Madrid, Andalucía y Castilla y León han amagado con recurrir los decretos leyes de vivienda que aún deben ser debatidos y votados en la Diputación Permanente del Congreso por "invasión de competencias".

Conclusión: que si el 29-N no hay una mayoría progresista "amplia" —ninguna encuesta la da—, el Gobierno "tiene pocas herramientas para intervenir" el mercado. Sánchez admitió que "puede compartir" el análisis de que con su Ejecutivo no se ha hecho lo suficiente, pero defiende que no ha "rehuido el debate", porque un real decreto ley de vivienda como el que se convalidará en unos días —el segundo, el de prórroga automática de los alquileres, decaerá por falta de apoyos— se presentó, en distintos formatos, "en cinco ocasiones", y el Congreso lo tumbó. Pero "el punto de inflexión" se produjo con el desahucio de Maricarmen Abascal y la manifestación "masiva" por la vivienda en muchos puntos del país. El presidente rebatió la idea de que no se cuide a los pequeños propietarios: su Gobierno ha propuesto "incentivos fiscales" para ellos, ayudas para los inquilinos, pero "el problema está en los aticazos o en los fondos buitre, y a esos hay que poner pie en pared". Nuevo aplauso del público. "Si queremos llegar más y más lejos, necesitamos una mayoría progresista", reiteró. Se fue al Reino Unido, a la supermayoría absoluta que consiguió Keir Starmer en 2024. "Si me dieran a mí 176 escaños... Si con los que tengo [121 el PSOE] hemos hecho esto...".

 —¿Eres fantasioso, eh? —le vaciló Broncano.

—Hay que ponerse un objetivo en la vida. Comparto la preocupación por la vivienda, pero necesito herramientas. Y si no tienes regulación, es muy difícil resolver.

Broncano marchó después a la Justicia. Sánchez deslizó que la hostilidad de algunos jueces se debe a "decisiones abiertamente polémicas" de su Ejecutivo, como la ley de amnistía, cuya constitucionalidad y adecuación a la norma europea ya está fuera de toda duda. "Entiendo que haya personas del mundo de la judicatura que se sientan incómodas", admitió, pero no es "responsabilidad" de su Ejecutivo que el procés acabara en los tribunales. Lo que él ha intentado es "devolver a la política" lo que nunca tuvo que salir de ella, y ese esfuerzo, añadió, "ha sido reconocido" por la sociedad catalana, que eligió como president de la Generalitat en 2024 al socialista Salvador Illa.

Pero, a la vez, "se han traspasado líneas rojas" con personas que él quiere: su hermano, David Sánchez, y su mujer, Begoña Gómez, y él peleará por "dos personas inocentes". Más aplausos. También cree "injusta" la condena al ya ex fiscal general del Estado Álvaro García Ortiz —no hubo pregunta de si finalmente lo indultará y cuándo—. De nuevo, defendió la profesionalidad de su hermano y de su esposa, de sus carreras, de lo injusto que cree que se les persiga por ser familiares del presidente. Y, al margen de lo que ocurra, "la pena del telediario te la llevas puesta".

Y llegaron las preguntas clásicas. ¿El dinero en el banco? Que se pregunte a Transparencia. Y del sexo, lo dicho, que tiene una "vida sexual activa y sana" con su esposa. La primera de las preguntas, la de la pasta, llevó a Broncano a hablar de las joyas de José Luis Rodríguez Zapatero. Sánchez recordó que "muchas veces los presidentes no saben los obsequios" que reciben de su anfitrión. En la última cumbre de la OTAN, en Ankara, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan regaló a todos los mandatarios un revólver con sus balas. Él no se quedó obviamente con ello y lo dejó "en un sitio en la Moncloa donde los expresidentes dejaban sus regalos... Eso es al final lo que sucederá" con las joyas de Zapatero, aventuró.

La anécdota de la cumbre indujo la pregunta sobre su relación con Donald Trump. "Progresamos adecuadamente". En Ankara, le puso a "escurrir" ante los medios pero cuando coincidieron unos minutos en privado él se le "puso a hablar de golf". "Y yo de golf no sé. Le sigo un poco el rollo, si no, ¿qué voy a hacer?". Con él, como con otros mandatarios, trata de "tener las mejores relaciones posibles", defendiendo los "intereses" de España.

Ahí acababa Broncano y ahí entró en el escenario Candela Peña. Entregada. "Pienso mucho en la Peter y sobre todo en Bego". La actriz hacía la ola al presidente, y hasta le vino a decir que está bueno: "Con ese vaquero que es casi malla. Nos hemos fijado en todo de ti". Ahí nos enteramos de que está delgado por el deporte, no por las "fatigas negras" por las que le preguntaba Candela, y que además hace, "desde hace muchos años", meditación, que le ayuda a "relativizar las cosas".

Sánchez no sufrió en la entrevista. Pudo mostrarse muy distinto al presidente que los ciudadanos ven por la tele a diario. Es lo que su equipo perseguía. Un tipo humano, para ir desmontando (o intentarlo al menos) la corriente antisanchista. El líder sonreía feliz. "He estado muy a gusto". Poca duda. La siguiente en pasar por La revuelta será Ada Colau, la candidata de Frente Amplio. De Alberto Núñez Feijóo y de Santiago Abascal, no news. No irán. Sánchez le sugirió que invite a Cayetana Álvarez de Toledo, la confirmada ya como número dos de los populares por Madrid. Pero que no le mire a él, que no puede hacer nada por llevarles al programa. Y él ahora está a lo suyo, que España se merece "cuatro años más de avance". La de este jueves, prueba más que superada.

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