España

Ábalos pidió ir a Defensa o Asuntos Exteriores antes de romper con Sánchez

Ambos prepararon juntos el desembarco de dirigentes territoriales del PSOE al Gobierno, pero no supo de su salida hasta el mismo sábado

Pedro Sánchez y José Luis Ábalos en una imagen de archivo EFE

José Luis Ábalos quería cambiar de aires, salir del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana. Él mismo lo confesó en un corrillo con periodistas el día del abrupto traspaso de carteras a su sucesora, Raquel Sánchez, acto en el que el valenciano eludió citar a Pedro Sánchez. Explicó a los informadores, sin concretar, que había sugerido a su jefe de filas pasar a un destino «más tranquilo». De hecho pidió Exteriores o Defensa, según ha podido saber El Independiente de fuentes próximas al ya ex ministro.

Un «destino más tranquilo» no se compadece mucho con el departamento que ahora ocupa José Manuel Albares, sí algo más con Defensa, Ministerio de Estado por excelencia que suele dar pocos quebraderos de cabeza ni internos ni con la oposición del Partido Popular. Pero Pedro Sánchez le dio largas y eso que en Exteriores se le creaba una vacante con la salida de Arantxa González Laya tras su mala gestión de la crisis con Marruecos, que arrancó con la equivocada decisión de acoger en España al líder de Polisario, Brahim Ghali.

Sánchez debió pensar que Ábalos no daba el perfil para ser el representante de la política Exterior española y mucho menos tras el famoso «affaire» de Delcy Rodríguez, «aunque si se presentó aquel día en Barajas fue porque le mandó, precisamente, el jefe del Ejecutivo», aducen las mismas fuentes consultadas, que hablan del «enorme enfado» del que era uno de los pesos pesados del Gobierno y del partido hasta este sábado. Ábalos «se ha comido muchos marrones y no se merecía este fin, salir por la puerta de atrás», señalan respecto a la que ha sido la decisión más incomprensible de esta remodelación ministerial.

Ábalos preparó con Sánchez en el desembarco de dirigentes territoriales del PSOE al Gobierno

Lo cierto es que en las quinielas previas a la crisis de Gobierno, el valenciano ya sonaba para Defensa en sustitución de Margarita Robles, pero no porque la juez fuera a abandonar el Consejo de Ministros, sino porque en medios socialistas se daba por seguro el cese de Fernando Grande-Marlaska como titular de Interior. Robles le hubiera relevado al frente de la seguridad del Estado dejando la vacante de Defensa para el también secretario de Organización del PSOE.

Pero la misma mañana del sábado, Ábalos, que había tratado muchas veces con Sánchez el alcance de la remodelación, sobre todo en lo que se refiere a la entrada de dirigentes territoriales para promocionarlas con la mirada puesta en las elecciones locales y autonómicas de 2023, «se vio de repente fuera del Gobierno».

Fue tal su indignación que ese mismo día filtró a la prensa que abandonaba también la todopoderosa secretaría de Organización del partido, decisión que materializó el lunes a través de una carta que remitió a Pedro Sánchez y a la ejecutiva federal. En la misma destacaba «la lealtad y el sentido del deber que durante cuatro intensos años» tuvo dentro del partido y justificó su marcha como una «decisión madurada y necesaria» desde el punto de vista personal y familiar. 

Lo cierto es que la cartera de Transportes, otras veces Fomento, estaba muy vinculada a su cargo en Ferraz. Siguiendo el modelo de José Blanco, «nos venía muy bien que el secretario de Organización fuera también el ministro que más ayuda a articular el territorio» a través de las inversiones en infraestructuras, confiesan fuentes del partido. Pero Ábalos estaba cansado, entre otras cosas, por sus eternos enfrentamientos con los socios de Unidas Podemos, bien a cuenta del control de los precios del alquiler, difícil negociación que ha heredado sus sustituta, o por la prohibición de desahucios. Cada acuerdo ha sido una batalla campal entre los socios.

Convulsión en el PSOE en plenos preparativos de su 40 congreso Federal

Además, la salida de Ábalos de la secretaría de Organización ha provocado una convulsión en el PSOE en plenos preparativos del 40 congreso federal del partido, que se celebrará a mediados del mes de octubre. Era tal la confianza que tenía en su continuidad, -bien en Organización bien como vicesecretario general- que eligió su tierra, Valencia, para celebrar el cónclave.

Adriana Lastra ha asumido la coordinación del congreso socialista, en sustitución de Ábalos, mientras que el que era su número dos, Santos Cerdán, será hasta octubre el nuevo secretario de Organización. Tras las sorpresas que ha deparado la crisis de Gobierno ya nadie se atreve a hacer apuestas sobre las intenciones de Sánchez para el partido. Hay coincidencia en apuntar a Lastra como una de las figuras más emergentes y con futuro del PSOE, con dos condiciones que cumplen las principales incorporaciones al Gobierno, esto es, ser mujer y rebajar considerablemente la media de edad.

Es lo que explicó Sánchez en su entrevista del pasado martes a Informativos Telecinco. «Había que cargar las pilas y rejuvenecer». Ahora el reto es poner al partido en disposición de poder disputar con garantías de éxito las elecciones locales y autonómicas de mayo de 2023 y, sobre todo, doblarle el pulso a unos sondeos adversos que vaticinan el triunfo del PP en generales situando a Pablo Casado al borde de la mayoría absoluta con Vox.

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