España Y mientras, la reforma de la malversación, cada día más lejos

El PP enfurece al PSOE con la estrategia de pedir que sus diputados se retraten sobre la sedición

Parlamentarios socialistas creen una falta de "dignidad" el señalamiento de los populares y aseguran que no caerán en las "trampas" y la "provocación" de Génova | Ellos y la dirección, convencidos de que no se romperá la disciplina de voto

El portavoz del PSOE en el Congreso de los Diputados, Patxi López (d), durante una sesión plenaria en el Congreso de los Diputados, a 23 de noviembre de 2022, en Madrid (España). Los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2023 llegaron al Pleno del Congreso de los Diputados el lunes 21 de noviembre para someterse a la última votación antes de pasar al Senado. El voto favorable de EH Bildu y PDeCAT garantiza una mayoría de 175 'síes' de cara a la votación de este jueves, que permitirá enviar el proyecto presupuestario al Senado para su aprobación. 23 NOVIEMBRE 2022;CONGRESO;PRESUPUESTOS;PLENO;DEBATE; Eduardo Parra / Europa Press 23/11/2022

El portavoz del PSOE en el Congreso, Patxi López (d), charlando con diputados de su grupo en la Cámara baja, este 23 de noviembre de 2022. EUROPA PRESS / EDUARDO PARRA

«En este momento, el voto del PSOE no se rompe de ninguna manera. Lo que sí te digo es que el señalamiento del PP ya trasciende hasta a la cuestión de partido. Se trata ya de un tema de integridad política. De dignidad«. Una diputada del PSOE de una de las federaciones marcadas en rojo por el PP no puede ocultar su rabia por la última estrategia de Génova: forzar que en el pleno del Congreso de este jueves los diputados socialistas tengan que votar de viva voz la toma en consideración de la proposición de ley de reforma de la sedición. Los parlamentarios del PSOE se rebelan, aseguran que no habrá fisuras —lo mismo cree la dirección, y está plenamente tranquila— y que añagazas como esta solo contribuyen a «apretar» las filas. A cohesionarles.

El cabreo, corrobora otra diputada, es generalizado dentro del Grupo Socialista. «Solo buscan amedrentar, señalar… lo que han hecho siempre». «Es propio de otros tiempos», indica una más.

Solo buscan amedrentar, señalar… lo que han hecho siempre», protesta una diputada socialista

El movimiento del PP, si pretendía destapar divisiones internas en el PSOE, no prosperará. Fue Cuca Gamarra, la secretaria general del partido, la que este miércoles anunció que la votación sobre la supresión de la sedición de este 24 de noviembre se hará por llamamiento. Es decir, en lugar de una votación convencional, en la que cada diputado aprieta el botón desde su escaño, la Mesa irá llamando uno por uno a los 350 diputados para requerirles su voto (, no o abstención). El PP se acogió al artículo 85 de la normativa del Congreso, que indica que «la votación será pública por llamamiento o secreta cuando así lo exija este reglamento o lo soliciten dos grupos parlamentarios o una quinta parte de los diputados o de los miembros de la comisión». Los populares, con sus 88 escaños, puede forzar ese formato, y lo ha hecho.

«Es el día de la verdad para dirigentes y diputados socialistas. Escuchamos mucho a los barones decir que se oponen, pero mañana [por este jueves] qué van a votar los diputados de esas comunidades autónomas, si amparan y apoyan la desaparición del delito de sedición […], quedarán retratados y tendrán que dar explicaciones«, subrayó Gamarra en la Cámara.

Con nombre y apellidos

Durante todo el día, tanto Génova como las direcciones del PP regionales, provinciales y locales y cargos del partido señalaron en redes sociales, por su nombre y apellidos, y con su foto, a diputados del PSOE. «Diputados del Grupo Socialista, mañana [por este jueves] tendréis en vuestra mano frenar la derogación del delito de sedición. No todo vale para que Sánchez siga en Moncloa. Recordad lo que defendíais antes de depender de los independentistas y pensad en España». «La soberanía nacional y la indisoluble unidad de España está en tu mano», «No va de siglas. Va de principios éticos. De compromiso con tu tierra», «¿Qué vas a votar, María Jesús Montero?», «¿En 2017 decías NO a los independentistas y hoy callas y otorgas, Adriana Lastra? Es el momento de ser valientes. Asturias no quiere esto. La derogación del delito de sedición, en su mano», «Queridos compañeros del PSPV: estáis a tiempo de cambiar de opinión y rechazar la supresión del delito de sedición. Vuestro apoyo es una traición a los valencianos, a vuestros votantes e incluso a los principios que dieron origen a vuestro partido». La campaña se acompañaba del hashtag #NoSeasCómplice, con fotos de los diputados señalados y frases suyas o del partido del pasado, para proyectar el mensaje de que han «traicionado» su palabra.

Page o Lambán, aun expresando su rechazo a la medida, ya dijeron que no se dejarían utilizar por los populares

El PP no solo se dirigió a los diputados de Castilla-La Mancha y Aragón, las dos federaciones cuyos presidentes, Emiliano García-Page y Javier Lambán, son más críticas con Ferraz y con Pedro Sánchez. Envió recados a parlamentarios de toda España, incluso a miembros de la propia dirección socialista. El resultado, si no hay sorpresas —que en absoluto se prevén—, será baldío. Pero ya se sabía de antemano, porque los propios Page y Lambán ya advirtieron, cuando el jefe del Ejecutivo anunció la supresión de la sedición y su sustitución por el delito de desórdenes públicos agravados, de que no pedirían a sus diputados que se desmarcasen de la directriz de Ferraz.

«Solo faltaría» que en los partidos se jugara internamente al «independentismo», aseguró el presidente castellanomanchego. Lambán, la víspera de que PSOE y Unidas Podemos registraran su proposición de ley conjunta, antes de que Sánchez lanzase la reforma en la tele, ya se había defendido de las maniobras del PP y rechazó una moción de los conservadores en contra de la reforma de la sedición. El dirigente aragonés rechazó públicamente el cambio legal, pero insistió en que no se dejaría usar como «ariete» del PP. La propuesta de Sánchez fue digerida con normalidad en el partido, a diferencia del amago de cambio de la malversación.

«Ni vamos a hacer al PP el favor de entrar en el debate. Los nuestros respetarán la disciplina de voto. La gente de la calle es lista y sabe diferenciar los regates cortos. El PP lo lleva haciendo desde la investidura, así que no es novedad», indican fuentes próximas a Page. «Que presente el PP si quiere una moción de censura y ya. Que nadie se haga películas. Esto es el PSOE», rubrican desde el entorno de Lambán».

«No vamos a caer en las trampas o, más bien, en la provocación del PP —subraya a este diario un relevante diputado socialista de Castilla-La Mancha—. Ningún compañero de ninguna federación vamos a romper la disciplina de voto. Las campañas de señalamiento del PP unen más que el pegamento«. «A mí me da igual lo que haga el PP —apunta otro parlamentario de la misma comunidad—. Yo estoy llevando cosas a mi provincia, a mí me conocen, saben que soy honrado y trabajador. Ellos nada, con tontadas».

«Menos ruido del esperado»

En Aragón, los testimonios son semejantes. Como indica un diputada, lo más «lamentable» es la campaña de señalamiento en redes que se reproduce en todos los niveles, incluso con hashtag del pueblo de donde ella es alcaldesa. «Esto recuerda a otros tiempos«, protesta. «Esto nos aprieta más, y más a los territorios o diputados que estamos más en cuestión. Es una torpeza táctica del PP», observa otra parlamentaria aragonesa que, no obstante, manifiesta la preocupación que ella y otros compañeros del rural o de provincias pequeñas tienen por los efectos de esta campaña en los ciudadanos. «Porque hay gente que lo único que entiende de todo esto es que queremos romper España, aunque creo que va a generar menos ruido de lo esperado por el PP», expresa.

Los diputados coinciden en que la campaña solo logrará que se aprieten las filas. «Son unos fascistas», protesta airada una parlamentaria

Extremadura es otro de los territorios puestos en la diana de los populares, y eso que su presidente, Guillermo Fernández Vara, no fue ni de lejos tan contundente como Page y Lambán y recordó que con el Código Penal aún vigente al PP los separatistas le montaron dos referendos ilegales y una declaración unilateral de independencia. «Nadie va a romper la disciplina de voto, y lo sabe todo el mundo, incluido el PP. Lo que buscan es hacer después vídeos con la imagen nuestra diciendo a la reforma y difundirla en las circunscripciones. Es una campaña absolutamente infantil«, explica un parlamentario extremeño próximo a Vara, que agrega que la modificación no está calando porque «la gente tiene problemas con la inflación». «Son unos fascistas. De ahí, que nos lleven al paredón», comenta irritada una presidenta de comisión socialista.

Por parte de la cúpula, la portavoz del partido, Pilar Alegría, pidió al PP que «deje de jugar a la confrontación y la división». El PSOE, sostuvo, siempre ha defendido la convivencia mientras que al PP solo le ha interesado la confrontación para «rascar votos en otros territorios«. En la dirección parlamentaria, en manos de Patxi López, se muestran totalmente convencidos de que nadie se desmarcará: «No hay diferencias internas en esta cuestión. Ninguna».

La respuesta sería distinta si finalmente se llevara a cabo una modificación del delito de malversación. Ese cambio sí chirría mucho más en el PSOE porque se cree que sería «muy difícil de explicar», ya que se trata de tocar un delito de corrupción. Todos los parlamentarios consultados reconocen que no sería fácil asumir una reforma así a petición de ERC.

Lo cierto es que la posibilidad de cambiar la figura de la malversación va perdiendo fuerza con el paso de los días. Los republicanos ya han reconocido las «dificultades» que hay en este momento, porque no quieren favorecer que ningún político corrupto vea rebajada su pena, aunque no renuncian a ella. «Si se puede, se hará. Si no se puede, no se hará«, decía el martes el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián. El ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, apuntaba este miércoles en Al rojo vivo (La Sexta) que tocar la malversación no entra «en los planes» del Ejecutivo, al contrario que la sedición. Aún el Gobierno no ha dado portazo a ERC, y de hecho el presidente no lo ha hecho en ninguna de las ocasiones en las que se le ha preguntado, pero en su partido asumen que esa modificación no se hará.

La Moncloa afronta un jueves intenso en el Congreso: la votación del dictamen de los Presupuestos del Estado y de los impuestos a la banca, las energéticas y las grandes fortunas y la toma en consideración de la supresión de la sedición. Cuando el Ejecutivo cruce esa frontera de los PGE, se espera que pueda aclarar su postura. Y también la propia ERC. También porque todo irá rápido. La derogación de la sedición estará aprobada definitivamente para finales de diciembre.

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