El partido de Mónica García se blinda en la Comunidad de Madrid, su feudo y lugar de operaciones, de cara a las próximas elecciones autonómicas de 2027, que previsiblemente acontecerán en mayo. Durante estas últimas semanas semanas ha habido movimientos: se ha cerrado la grieta interna con la corriente de Emilio Delgado, pactando que sea el candidato al Congreso en las próximas generales, se han anunciado algunos cabezas de lista para las próximas municipales y este mismo miércoles se ha cerrado cualquier posibilidad de cooperación para las autonómicas con las izquierdas hermanadas a nivel estatal. Principalmente con Izquierda Unida, una de las otras tres fuerzas con la que Más Madrid está refundando desde finales del año pasado el actual espacio de Sumar.
La decisión se produce después de que fuentes del propio partido, muy próximas a esas alianzas, en conversaciones con El Independiente, mostrasen a principios de semana firmeza para mantener las siglas de Más Madrid en la papeleta, como defensa de la propia marca y el trabajo en el ámbito autonómico estos casi ocho años, pero abriesen la puerta a incorporar a los principales nombres de IU Madrid, como su coordinadora Carolina Cordero, en puestos inferiores como gesto simbólico. Sobre todo, teniendo en cuenta el estado de la federación, creada de nuevas tras la ruptura de IU con IU-CM a principios de la década pasada, y debilitada tras la irrupción de otras fuerzas alternativas por la izquierda. En los últimos años se ha integrado junto a Podemos, y previamente en Unidas Podemos.
Para algunas fuentes partícipes en la coalición Sumar consultadas, el paso unilateral del partido madrileño evidencia en parte un deseo de protegerse de lo que se está tejiendo a nivel estatal, "quizá por temor" a que ese replanteamiento salga mal, en vistas a la situación de otros socios como Movimiento Sumar, en pleno cisma interno a menos de un mes de una asamblea extraordinaria para cerrar heridas. En Más Madrid creen que lo que ha funcionado estos años en la Comunidad de Madrid es esa autonomía, y la apertura solo a confluencias con Verdes Equo, socio estatal de Sumar. Y hay una idea extendida de que cualquier colaboración que exceda eso y vuelva a la dinámica de pactos previa a la ruptura con Podemos y su nacimiento en 2018, les puede lastrar. "Hemos aprendido mucho del pasado", dicen, respecto a esos terremotos con otros socios en la comunidad. Entienden que hay gente que en Madrid que no quiere votar a IU u a otros, pero sí a García en exclusiva, incluso gente que en esas generales no apoyaría a la confluencia de izquierdas.
Para la formación esto no tiene por qué sorprender a nadie, dado que es un criterio sostenido desde convocatorias anteriores. De hecho, se señala que en las de 2021 y en las últimas de mayo de 2023 se presentaron en solitario con Verdes Equo dentro, como excepción por la colaboración previa. Pero para algunos de los socios, el compromiso de colaboración directo en esa refundación de la izquierda había hecho avistar un cambio de funcionamiento. Un ligero aperturismo tras años de marcar territorio. Y eso decepciona.
El compromiso de Más Madrid para unir fuerzas en la etapa post Yolanda Díaz sugería a los socios un ligero aperturismo de García
Ahora este asunto siembra precedente de cara a otras autonómicas que se disputan el próximo año, caso de las de la Comunidad Valenciana. Compromís no está implicado en esa reconstrucción en el espacio, solo deja abierta la posibilidad de colaborar en la confección de listas para unas generales. Pero la cerrazón de un socio directo a incluso incluir miembros de IU de los de García, deja vía libre a los nacionalistas valencianos, más distanciados, a hacer lo mismo en los próximos meses. Entre sus filas hay corrientes como la de Més frente a Iniciativa que abogan por recuperar un camino sólido en solitario a imagen y semejanza del BNG o EH Bildu en sus respectivos enclaves.
Los socios, desconcertados por la decisión de García
La decisión del partido ecologista, apenas dos días después de también enterrar cualquier posibilidad de entendimiento con Podemos –con quien el espacio de Sumar está enfrentado–, desconcierta a los socios. Fuentes federales de IU muestra su "sorpresa" y descontento con una decisión tomada sin ni siquiera sentarse a dialogar como se está haciendo para refundar el vacío que deja la marcha de la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, con su paso a un lado en la política. "Francamente, no entendemos que una decisión de este calado se traslade a través de fuentes o comunicados. Si alguien quiere hablar del futuro de la izquierda madrileña, lo razonable es hacerlo en las mesas correspondientes, con respeto entre organizaciones y con altura de miras", dicen desde la dirección de Antonio Maíllo.
Para IU, resulta difícil entender que se hable de construir un frente amplio estatal mientras se descartan alianzas en Madrid
Sin protestar por el peso que a su juicio deberían tener sus siglas, los izquierdistas plantean la decisión de Más Madrid como una completamente contraria a la línea consensuada de cara a las generales: la de competir contra las derechas y evitar su avance, intentar hacer que PP y Vox no sumen. "Lo que está en juego no son las siglas particulares de nadie, sino la posibilidad de construir una alternativa fuerte al Gobierno del PP de Isabel Díaz Ayuso". Por eso, que se niegue cualquier conversación entre aliados, como mínimo, lo definen como "una irresponsabilidad que puede poner en riesgo mucho más que una fórmula electoral de cara" a esas elecciones madrileñas. Para los de Maíllo, "resulta difícil entender que se hable de construir un frente amplio en el ámbito estatal mientras se descartan alianzas en uno de los territorios donde más falta hace una alternativa sólida a la derecha". El descontento por que llegue antes a la prensa que a sus interlocutores, es patente.
Por su parte, desde IU Madrid, advierten a Más Madrid que cualquier proyecto individualista no va a tener la fuerza suficiente para plantar cara a Ayuso. "Todas somos necesarias", expresan, ello con Podemos distante, pero ahora con un camino completamente despejado para que se pueda producir un entendimiento con ellos como en el pasado o como en Extremadura, si así lo deciden explorar ambas partes. Por ahora, desde IU se mantienen prudentes al respecto y omiten cualquier valoración. "Nos vamos a presentar a las elecciones en Madrid, en todos los municipios y también en los comicios autonómicos. Queremos ir lo más acompañados posible, pero si los demás no tienen altura de miras iremos en solitario y con nuestras siglas por delante", recalcan. Se vuelve a la idea original de que IU optaría por su marca si la izquierda apuesta por ir dividida, lo que primó desde la llegada de Maíllo a la coordinadora federal en 2024, ante el distanciamiento con Podemos.
Con Movimiento Sumar partido en dos
El pronunciamiento de Más Madrid llega en el peor momento para esas cuatro formaciones de izquierda inmersas en la refundación de Sumar, sin novedades públicas sobre los avances ideológicos, sin nombre conocido de la marca y sin opciones claras de candidato para la misma tras los desmarques del ministro Pablo Bustinduy, del líder de Comisiones Obreras, Unai Sordo, y con pocas opciones sobre la mesa que permitan ilusionar. Solo con varios actos bajo el lema 'Un paso al frente' en capitales españolas mostrando compromiso de unidad que ahora se pone en duda. También ante la expectación de cómo piensa el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, articular su propuesta de frente amplio de izquierdas y qué deberían hacer entonces. Y, más con Movimiento Sumar dividido en dos corrientes, evidenciando una crisis de identidad tras pasar de ser el pegamento de las izquierdas con Díaz en 2023, a solo un partido más sin apenas implantación y solidez.
El debate de Movimiento Sumar queda reducido a si continuará la actual co-coordinadora, Lara Hernández, o si la corriente crítica consigue imponer la candidatura de Verónica Martínez Barbero, portavoz en el Congreso, que podría aproximarse a una de unidad junto a Rosa Martínez, secretaria de Estado de Derechos Sociales. Para llevar al partido a explorar una propuesta ampliamente laboralista y ecologista para diferenciarse –pese a Verdes Equo– del resto de socios y dotar de sentido el sostenimiento del proyecto sin la aún vicepresidenta segunda.
Los de Maíllo, lamentando esa contradicción estatal y regional, dejan entre ver que la refundación del espacio puede correr peligro y que se ahonda en la fragilidad. Por ahora, no ha habido ningún pronunciamiento explícito ni del coordinador federal, ni de la dirigente autonómica Cordero, ni de otros representantes de IU. Sí se espera que haya conversaciones en las próximas horas entre formaciones.
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