El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha inaugurado el curso ‘Vivienda y Jóvenes: cómo la hiperregulación la volvió escasa y cara’, enmarcado en los Cursos de Verano CEU´-María Cristina. En su discurso, el alcalde ha asegurado que el acceso a la vivienda constituye "el principal problema" de la capital y ha defendido que la solución pasa por aumentar la oferta, simplificar la normativa urbanística y reforzar la colaboración público-privada. Almeida ha calificado la situación actual como “un drama” y ha coincidido en el diagnóstico de que el acceso a una vivienda condiciona especialmente el futuro de los jóvenes.
“La vivienda es hoy el principal problema que tenemos en Madrid. Los jóvenes necesitan construir un proyecto de vida y ese proyecto pasa, necesariamente, por poder acceder a una vivienda asequible”. El alcalde de Madrid ha advertido de que muchas personas con empleo estable siguen sin poder emanciparse debido al elevado coste de la vivienda. “Hay miles de jóvenes que tienen trabajo y unos ingresos, pero que aun así no pueden acceder a una vivienda en Madrid”. Y ha asegurado que se trata de “el gran reto sobre el que debemos actuar”. Durante su intervención, Almeida ha vinculado el acceso a la vivienda con la competitividad internacional de la capital.
“Madrid compite con las grandes ciudades del mundo para atraer y retener talento. Si no somos capaces de garantizar el acceso a la vivienda, será muy difícil mantener esa posición”. En este sentido, el alcalde ha destacado el dinamismo económico y la calidad de vida como las dos grandes fortalezas de la capital, aunque ha alertado de que ambas pueden verse comprometidas si no se incrementa la oferta residencial. Buena parte de su intervención ha estado centrada en cuestionar la política estatal de vivienda, especialmente la regulación del mercado del alquiler. “Cuando Pedro Sánchez llegó al Gobierno, la vivienda era el decimoquinto problema de los españoles. Hoy es el primero”, ha apuntado. En este sentido se ha mostrado crítico con las medidas aprobadas en los últimos años, que han reducido la oferta disponible.
“Desde la aprobación de la Ley de Vivienda han desaparecido cerca de 50.000 viviendas del mercado del alquiler en Madrid. Cada vez que se ha regulado más, el problema ha ido aumentando”. Y ha mostrado su discrepancia con el control de precios del alquiler al considerar que “genera inseguridad jurídica y desincentiva que los propietarios saquen sus viviendas al mercado”. Como alternativa, el alcalde ha defendido las políticas desarrolladas por el Ayuntamiento durante los últimos años para incrementar la oferta. “Tenemos un problema de oferta y la solución pasa por construir más vivienda. Hemos desbloqueado los grandes desarrollos urbanísticos de Madrid y ya contamos con suelo finalista para construir alrededor de 90.000 viviendas”. Asimismo, ha reivindicado la simplificación administrativa emprendida por el consistorio.
“La complejidad normativa actúa como un auténtico impuesto sobre la vivienda. Simplificar la regulación significa facilitar que se construya más y que las viviendas sean más asequibles”. En este sentido, ha recordado que el Ayuntamiento ha reducido de más de 300 a poco más de 130 las normas municipales vigentes y trabaja en un nuevo modelo de planificación urbanística “más flexible y adaptado a las necesidades reales de la ciudad”. Almeida ha concluido lanzando un mensaje de optimismo sobre la evolución del mercado residencial madrileño. “Podemos decir que Madrid será la primera ciudad de Europa en construcción de vivienda asequible durante la próxima década. No es un milagro ni una promesa improvisada; es el resultado de siete años de trabajo. Queremos transmitir un mensaje de esperanza. Madrid tiene una estrategia seria para afrontar el problema de la vivienda y garantizar que los jóvenes puedan desarrollar aquí su proyecto de vida”.
Escrivá advierte de que sin mejoras en la productividad no será posible elevar los salarios ni reducir la brecha con Europa
El gobernador del Banco de España ha participado en el curso de verano ‘La economía española en el marco geopolítico actual’, en el que ha señalado la baja productividad como el principal problema estructural de la economía española y ha advertido de que la capacidad del país para mejorar los salarios, sostener el crecimiento y competir con las principales economías europeas dependerá en gran medida de su capacidad para corregir ese déficit en los próximos años. Escrivá ha realizado este diagnóstico durante la conferencia de clausura del curso, donde ha recordado que nuestro país mantiene una brecha de productividad respecto a las economías más avanzadas de la Unión Europea. “Desde 2013 nos hemos empezado a recuperar muy despacio respecto a Europa”, ha explicado, destacando que esa mejora está siendo impulsada principalmente por las empresas más competitivas del país.
A su juicio, la productividad constituye el principal factor que determina la capacidad de una economía para generar prosperidad de forma sostenida. Como ejemplo ha afirmado que “si no hay alta productividad, no hay mejores salarios”. Uno de los déficits que identificó en el modelo económico español para mejorar la productividad es la dificultad para trasladar el conocimiento generado en universidades y centros de investigación al conjunto del tejido productivo. “Una de las carencias que más se observa es que la innovación, el desarrollo y la investigación no se transfieren por toda la economía”, ha indicado.
Escrivá también ha analizado el impacto de la inteligencia artificial en la economía y se ha mostrado convencido de que esta tecnología tiene capacidad para generar “ganancias de productividad muy importantes y a un ritmo muy rápido”, siempre que las organizaciones acometan cambios profundos en sus procesos de trabajo. A su juicio, el verdadero potencial de esta revolución tecnológica radica en la capacidad de transformar la manera en que trabajan las organizaciones. También advirtió de los riesgos que puede generar en el mercado laboral como un aumento en las diferencias salariales o que aparezcan brechas entre trabajadores con distintas capacidades de adaptación tecnológica.
El gobernador del Banco de España también ha abordado el debate sobre la sostenibilidad del sistema público de pensiones y ha recordado que el principal reto se concentrará en las próximas décadas, coincidiendo con la jubilación de las generaciones del baby boom. En ese tiempo las pensiones deberán sostenerse por una población activa menor, además de que su coste no debe sobrepasar el 13,3% del PIB que establece la ley. En su discurso, Escrivá ha mostrado una visión alarmista sobre la viabilidad del sistema. Según ha explicado, “el problema reside en los próximos 25 años en los que hay una mayor desproporción entre quienes se van a jubilar y quienes van a tener que sostener ese sistema”. A partir de 2050, según Escrivá, ese problema se revertirá porque el tamaño de las generaciones es parecido. “No debería haber un problema con la sostenibilidad del sistema de pensiones”, ha concluido.
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