Han pasado tres meses desde la declaración del estado de alarma y estamos a una semana escasa de comenzar una nueva etapa (bautizada por el Gobierno como «nueva normalidad») en la que los ciudadanos podrán moverse sin restricciones, aunque aún persistirán medidas de precaución contra el virus como el uso obligatorio de mascarillas o el mantenimiento de la llamada «distancia social».

En estos tres meses en España han muerto en torno a 40.000 personas víctimas del coronavirus o de enfermedades agravadas por la pandemia y más de 200.000 personas se han visto afectadas por él.

Hemos vivido momentos terribles, como cuando el número de muertos diarios rozó el millar; hemos visto cómo morían desatendidos miles de ancianos en las residencias, y hemos comprobado cómo la falta de previsión ha causado que más de 50.000 sanitarios cayeran infectados por el Covid-19.

En paralelo, se ha gestado una crisis económica sin precedentes que, según el Gobierno, provocará este año una caída del PIB superior al 9% que elevará la cifra de paro por encima del 19%. Pero además, hemos vivido enclaustrados en nuestras casas con unas restricciones a nuestras libertades públicas que no se conocían en democracia.

Esta crisis total, que dejará huellas imborrables en nuestras vidas y que causará cambios profundos en la forma de trabajar, en la movilidad e incluso en el diseño futuro de nuestras ciudades, ha traído consigo un aumento de la tensión política que ha provocado durísimos enfrentamientos en el Congreso.

La gresca también se ha trasladado a los tribunales. Tras el archivo de la causa contra el delegado del Gobierno en Madrid, José Manuel Franco, por no haber impedido la manifestación feminista del 8-M, vendrán otras querellas presentadas directamente contra miembros del Gobierno.

Ahora bien, ¿cómo ha afectado la crispación al mapa político? ¿Se ha producido un terremoto electoral o los ciudadanos han sido mucho más prudentes que los líderes de los partidos políticos a los que votan?

El PSOE ha aguantado bien el tirón. Bajan Vox y Podemos y el PP de Casado es el que recoge los mejores frutos del desastre vivido en los últimos tres meses

En las últimas dos semanas se han publicado en diversos medios encuestas electorales que, como media, dibujan un panorama electoral con cambios, sí, pero en el que los bloques de izquierda y derecha se mantienen en proporciones muy similares a las que se produjeron en las elecciones generales del 10 de noviembre de 2019.

Según los datos que maneja El Independiente, el PSOE ha mostrado una gran capacidad de resistencia. Siendo el principal partido del Gobierno y, por tanto, el que mayor desgaste debería haber sufrido por la crisis, apenas si ha visto modificadas sus expectativas electorales. Según la media de los sondeos publicados, el Partido Socialista obtendría ahora algo más del 26% de los votos (unos 115 escaños, cinco menos que hace seis meses).

Por su parte, el PP es el único partido que logra un avance realmente significativo durante la pandemia, pasando del 20,82% del voto al 24,8% (en escaños, pasaría de 89 a 105). Sin duda, esa subida de cuatro puntos redunda en la consolidación de su líder, Pablo Casado, pero es insuficiente como para forzar un cambio de gobierno mediante una moción de censura.

Vox no sólo no recoge frutos de su escalada verbal y radicalidad frente al Gobierno, sino que sufre una ligera caída, pasando del 15,09% de los votos al 14,1% (pasaría de 52 a 47 escaños). Sin embargo, el partido de Santiago Abascal, a pesar de este descenso en intención de voto, se afianza como el tercer partido de España.

Unidas Podemos (UP) es el partido que más sufre las consecuencias de la crispación, ya que pasaría del 12,84% del voto al 11,7% (de 35 escaños a 31 escaños). No es una sangría ni mucho menos para el grupo liderado por Pablo Iglesias, pero esos datos demuestran que no ha podido capitalizar las medidas sociales puestas en marcha por el Gobierno durante estos meses. Sobre todo, el Ingreso Mínimo Vital.

Ciudadanos ha sido el partido que ha dado un giro más evidente a su posición frente al Gobierno y, aunque internamente, el acercamiento a Pedro Sánchez le ha ocasionado salidas de personas relevantes, como Marcos de Quinto, el partido de Inés Arrimadas ha logrado superar el bache e incluso registra un ligero repunte, subiendo del 6,7% al 7% del voto (pasaría de 10 a 11 escaños en unas hipotéticas elecciones).

El resto de los partidos se mantiene con ligeras variaciones respecto a los resultados del 10-N.

Lo primero que demuestran estos datos es que, efectivamente, no habido ningún movimiento sísmico, sino más bien una corrección que favorecería ligeramente a las expectativas del centro derecha.

En estos momentos -siempre según la media de las encuestas- la suma de PSOE, UP, PNV y ERC daría un total de 166 escaños, a los que se podrían añadir otros 7 (dos de Más País, dos de C. Canaria, uno del BNG, uno del PEC y otro de Teruel Existe). Es decir, el «gobierno Frankenstein», según definición de Rubalcaba, seguiría teniendo el apoyo de 173 escaños.

Por su parte, el centro derecha, PP, Vox y Ciudadanos sumarían 163 escaños (a los que se podrían añadir 2 más de Navarra Suma). En total, 165 escaños.

Otra consideración a tener en cuenta. Aunque JxC (8 escaños) y Bildu (5 escaños) no apoyaran a un gobierno de izquierdas, nunca darían sus votos a la derecha en una posible moción de censura.

Este panorama, a pesar del ruido ambiental, le da a Sánchez una perspectiva de estabilidad que le permite afrontar los meses duros que se avecinan con una relativa calma.

Más aún cuando ha logrado un acercamiento notable con Ciudadanos. El presidente tendrá que medir bien en qué medida esa aproximación le complica la vida con Iglesias y también con ERC. Porque otra de las lecciones que se derivan del análisis de los sondeos es que el presidente va a seguir necesitando los votos de UP y de los independentistas.

En resumen, aunque el coronavirus nos ha cambiado a todos, la mayoría de los ciudadanos piensa votar al mismo partido al que votaron hace seis meses.

¿Qués es lo que podría alterar esa relativa estabilidad? Lo veremos en otoño.