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Irene Montero, Pablo Iglesias, Rafa Mayoral e Iñigo Errejón en el Congreso. EFE

Política

Podemos se fragmenta en baronías: los territorios dan la espalda a Pablo Iglesias

La marca Podemos se convierte en un lastre a nivel autonómico y los territorios se rebelan contra el centralismo impuesto

Podemos se fractura por los territorios. El intento de Pablo Iglesias por centralizar la organización y controlar las federaciones se ha frustrado en los últimos meses y las tensiones amenazan con romper el partido en escisiones autonómicas. Los planes de la dirección de Podemos que pasan por situar a sus afines al frente de estas direcciones ha fracasado en los procesos internos, donde varios dirigentes críticos han conseguido el control de las federaciones. La candidatura de Carolina Bescansa en Galicia ahonda en la brecha abierta mientras la guerra entre la cúpula de Podemos y bastiones como Andalucía o Cataluña abre la puerta a la atomización del partido.

Los territorios han comenzado su rebelión ante los intentos de Madrid de imponer el control sobre sus federaciones. La consulta para incluir el nombre de Podemos en todas las papeletas electorales fue visto como un intento de la cúpula de atar en corto los procesos de confluencia y de socializar la caída que el partido estaba experimentando a nivel nacional. La marca estatal de Podemos ha pasado a ser un lastre en los territorios. El desgaste de sus principales líderes y las últimas encuestas, que ofrecen sus peores pronósticos electorales, carga de motivos a las federaciones para emprender su propio camino.

“Por evitar baronías, Podemos se está convirtiendo en una monarquía“, resumió la líder andaluza Teresa Rodríguez, una de las más críticas con la deriva centralista del partido. Las directrices impuestas por la dirección provocaron choques con los territorios, y la dirigente antaicapitalista lideró la cruzada contra el “intervencionismo” de Madrid y emprendió su propio proceso de confluencia andaluza junto a IU y otras fuerzas bajo la marca Adelante Andalucía, alejada del nombre oficial. Esta decisión le valió la ruptura total con la dirección de Podemos en Madrid, además de sonoros enfrentamientos con el secretario de Organización, Pablo Echenique, a quien la andaluza acusó de crear documentos falsos para “destruirle”.

Tal fue la confrontación, que en las primarias andaluzas del pasado junio Iglesias llamó a la diputada Isabel Franco a enfrentarse a Rodríguez en el proceso interno e iniciar su desgaste. Pero la líder andaluza arrasó con un 75% frente al 22% de la candidata oficialista. Una vez reforzada, y después de fuertes tensiones con Madrid, Rodríguez desoyó al aparato de Madrid y trazó su propia hoja de ruta en busca de dar respuesta a la “identidad histórica” de Andalucía.

Andalucía y Cataluña abren una andadura alejados de Podemos, y Madrid y Galicia van en el mismo sentido

Al desplante andaluz se suma el escenario catalán. Podemos, definida por los suyos como una organización “plurinacional”, ha defendido la autodeterminación de los territorios. Una autonomía que no ha concedido a su propio partido, como muestra el caso de Podem Catalunya, que siempre ha sido un escenario de conflicto.

La marca morada se ha diluido con los comunes de Ada Colau, y el poder menguante de Iglesias va en favor de la alcaldesa de Barcelona, que aspira a dar el salto al ámbito nacional. Esto va unido a las turbulencias de Podem en el último año. En octubre de 2017 Iglesias daba un golpe de mano en la dirección catalana para apartar al entonces líder de Podem, Albano Dante Fachin, tras sus críticas al centralismo de la formación. Tras su salida forzada, la ejecutiva situó al frente de la federación a  Xavi Domènech,  persona de total confianza de Iglesias que también dirigía el partido de los comuns junto a Colau. Pero las tensiones entre Madrid y Barcelona, con Domènech en medio de dos posturas enfrentadas, le llevaron a dar un paso al lado.

La sorpresa ha llegado en las primarias de Podem para sustituirle. En el proceso sólo se eligió al nuevo secretario general con el objetivo de mantener a una ejecutiva con mayoría oficialista. Iglesias presentó al candidato oficialista Jaume Durall, que en campaña llegó a utilizar fotos del secretario general de Podemos para promocionar su candidatura. Pero los resultados se volvieron contra el candidato pablista, que fue derrotado por 19 votos por Noelia Bail, crítica con Madrid y afín a Dante Fachin.

La descentralización defendida por Iglesais ha quedado seriamente comprometida en el último año

La descentralización y la plurinacionalidad que defendía Iglesias en Vistalegre 2 han quedado seriamente comprometidas en el último año y medio, más aún después de los nuevos estatutos de Podemos, que estipula que la cúpula estatal puede convocar un proceso para renovar la dirección territorial o imponer un Equipo técnico que represente al partido a nivel autonómico. Los nuevos estatutos de Podemos, que permitían a Iglesias revocar direcciones autonómicas, provocaron una ola de protestas y hasta  12 comisiones de garantías autonómicas se revolvieron contra la ejecutiva y pidieron echar atrás el texto. Los territorios se alzaban en pie de guerra contra la verticalización de Podemos, pero el episodio se cerró en falso con la purga de la presidenta de la Comisión de Garantías estatal elegida en la Asamblea Ciudadana de Podemos. Ahora los fantasmas vuelven al seno de la organización.

El hartazgo de las federaciones provoca efecto boomerang: los candidatos enviados por Iglesias vuelven derrotados

El hartazgo de la militancia y las direcciones territoriales ha hecho que Iglesias sufra el efecto boomerang: los candidatos oficialistas que lanza a las primarias a enfrentarse con los críticos vuelven derrotados. Ha ocurrido en media docena de territorios. Además de Andalucía y Cataluña, ocurrió en Comunidad Valenciana, donde la candidata Pilar Lima perdió frente a Antonio Estañ, no adscrito a ninguna corriente. También en Aragón, donde la candidata apoyada abiertamente por Echenique fue derrotada por el actual líder del partido aragonés, Nacho Escartín. En Podemos Euskadi, el errejonista Lander Martínez se alzó en la Secretaría General frente a la pablista María Valiente.

Iñigo Errejón en Madrid también supone un riesgo para Iglesias. El ex número dos, purgado de cualquier responsabilidad, ha marcado distancia con la línea oficial de Podemos y planea aplicar sus tesis de la izquierda transveral en la capital. A diferencia de Teresa Rodríguez, Errejón se debe a un pacto con el pablismo y se presentará con la marca impuesta por Iglesias, Unidas Podemos, IU-Equo, aunque las distancias entre su candidatura y la organización estatal amenazan con otra escisión en el medio plazo.

Y el fenómeno continúa. Bescansa ha vuelto a desafiar esta semana a Iglesias con su paso adelante para liderar Podemos Galicia, para plantar cara a la dirección desde un bastión crucial. La pugna entre los dos fundadores del partido se inició hace un año, cuando sus críticas hacia la estrategia catalana le valieron su purga en el Congreso. Más tarde salió a la luz un documento en el que planeaba una alianza con Iñigo Errejón en Madrid. Pese a rechazar su autoría, la cúpula lo entendió como un intento de golpe interno y a partir de ahí la fundadora de la organización cayó definitivamente en desgracia.

Antes incluso de hacer oficial su decisión de concurrir en primarias, Iglesias ya cuestionó la idoneidad de Bescansa para liderar un territorio. La dirección de Podemos ha apostado ya por el diputado Antón Gómez-Reino, que también concurrirá en el proceso gallego. Sin embargo en estos momentos el respaldo del aparato de Madrid podría restarle apoyos en el plano autonómico, debido al fuerte desgaste de Iglesias y a la deriva centralista que ha vivido la formación.

La dirección de Podemos Galicia ha denunciado las “presiones” de Madrid en el proceso al que aspira Bescansa

Es lo que advirtió la dirección saliente de Podemos Galicia, que denunció las “presiones” de la cúpula estatal. “Que esto quede claro, Podemos Galicia no necesita tutelas”, reclamó la secretaria de Organización gallega, Natalia Prieto.

Una vez anunciada su candidatura, desde la dirección de Podemos confiesan el temor de que su liderazgo gallego sea sólo un trampolín para volver a recuperar presencia en Madrid. En el caso de que Bescansa se convierta en secretaria general de la federación gallega, como todo apunta, volvería a los órganos de dirección del partido. Aunque no estaría en la cúpula -que es designada a dedo por Iglesias-, sí entraría a formar parte del Consejo Ciudadano Estatal, donde están tanto los líderes autonómicos como los miembros elegidos en Vistalegre 2. Y desde allí podría plantar aunar las fuerzas de los críticos territoriales y utilizar el plano estatal para plantar cara a Iglesias.

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