Política

El centro-derecha a la greña mientras PSOE y Unidas Podemos evitan el cuerpo a cuerpo

Los dos partidos responsables del adelanto electoral decidieron no romper puentes hasta ver los resultados del 10-N

Los portavoces de los siete principales partidos posan antes del debate de este viernes en RTVE

Los portavoces de los siete principales partidos posan antes del debate de este viernes en RTVE EFE

En un debate a siete resulta difícil distinguir ganadores y perdedores más allá del desdibujamiento de algunos de los intervinientes. Sorprendentemente uno de los desdibujados fue el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, que, abandonado su tradicional matonismo, todavía no está hecho del todo del traje de hombre de Estado. También estuvo en un segundo plano la de Ciudadanos, Inés Arrimadas, con la ingente tarea de evitar el hundimiento de su partido mientras que la socialista Adriana Lastra sufrió no pocas veces un estado de acorralamiento del que le resultaba difícil sobreponerse.

Sin embargo, lo más llamativo del debate entre los siete portavoces parlamentarios que organizó este viernes RTVE -preludio del de candidatos a la presidencia del Gobierno del próximo lunes- fueron los enfrentamientos entre los partidos del bloque de centro-derecha, mucho más acusados que los de la izquierda. Es más, PSOE y Unidas Podemos evitaron el cuerpo a cuerpo hasta que llegaron al último capítulo de la noche, el de la Política de Pactos, donde resultaron inevitables las alusiones a lo acontecido en julio y septiembre.

Las dos formaciones políticas directamente responsables de la nueva cita electoral del 10-N decidieron no romper puentes, incluso haciendo frente común contra Cayetana Álvarez de Toledo -que fue de menos a más, aunque la economía no parece lo suyo- en materia de violencia de género y consentimiento sexual y hasta en defensa, por parte de Lastra, de Madrid Central como ejemplo de políticas contra el cambio climático.

Álvarez de Toledo espetó a Espinosa de los Monteros que «a Sánchez le gusta Vox»

Precisamente, la portavoz el Grupo Popular reprochó a Arrimadas el rechazo a la propuesta de España Suma sin dejar de afearla que «no atrajeran a Pedro Sánchez hacia la centralidad». Aludía a los 180 escaños que sumaban PSOE y Ciudadanos tras el 28-A, que hubieran permitido una cómoda mayoría de Gobierno. Además. sentenció que «a Sánchez le gusta Vox», palabras respondidas por Iván Espinosa de los Monteros con un «es que Vox le gusta a mucha gente».

Álvarez de Toledo y Espinosa de los Monteros protagonizaron no pocos enfrentamientos en el debate y eso que están llamados a colaborar en el hipotético caso de que el bloque de centro-derecha sume tras el 10-N. Se enzarzaron a cuenta de la respuesta al desafío independentista y sobre la política económica, precisamente dos de los frentes donde el PP se siente más fuerte. La popular llegó a acusar «de ejercicio de poca buena fe» las acusaciones de tibieza, por una parte, y de endeudamiento por otra que le lanzó el portavoz de Vox.

También Arrimadas hincó el diente en la gestión política del PP en Cataluña, acusándoles de dejación de funciones en materias como la educación al no tomarse en serio, por ejemplo, «la alta inspección educativa.» «El único partido que sabe ganar la independentismo es Ciudadanos», reprochó a Álvarez de Toledo.

Lastra dejó de responder cuántas naciones hay en España

Sí coincidieron ambas en una cosa, en preguntar a Lastra cuántas naciones cree el socialismo que hay en España. Abrió fuego Arrimadas y Álvarez de Toledo se sumó a una pregunta que quedó sin respuesta.

Espinosa de los Monteros insistió una y otra vez en que Vox «es el único partido que no va a pactar con Sánchez» ante una Álvarez de Toledo que quiso dejar claro que su partido «no le va a dar la abstención al PSOE» y que es Vox el que «está ayudando a Sánchez» por la división del voto el centro-derecha. Mientras, Arrimadas ofreció un acuerdo de gobierno a PP para hacer, entre otras cosas, una «política limpia» en referencia a la corrupción de la que

La izquierda estuvo algo más contemporizadora entre ella, salvo por algún «pellizco de monja». Es verdad que una eficiente Irene Montero -la que más habló de políticas concretas aunque muchas de ellas se antojaran propias de una Carta a los Reyes Magos- presentó a Unidas Podemos como la única garante de las políticas progresistas en España tanto en materia de economía, capítulo social, cambio climático o igualdad.

Si algo resultó significativo fue la «guerra» entre Unidas Podemos y ERC por quién se apunta el tanto del éxito de la moción de censura que llevó a Pedro Sánchez a la Moncloa. Montero soltó una frase lapidaria a Lastra: «os hicimos los números de la moción que os dimos a cambio de nada». A lo que Rufián replicó que «los números de la moción de censura no los hicistéis solo vosotros. Ser justos».

Y aquí la portavoz socialista soltó la que fue su mayor andanada de la noche contra su hipotético socio de futuro si los números no les dan para sacar adelante la investidura, que es lo más probable. «Irene no intentes contármelo. Estaba allí, sé lo que pasó y no intentes contármelo», subrayó en referencia a la negociación de última hora de septiembre.

Montero pide «perseverar» para conseguir un gobierno de coalición

Recordó cómo Moncloa hizo «una oferta de Gobierno de coalición» en materias como vivienda o igualdad «porque la revolución se hace en el BOE y no en Twitter», y ya de paso, pero muy de paso, aludió al que fue uno de los argumentos de Sánchez para no terminar de pactar con Pablo Iglesias. «No ayuda mucho que Urban (eurodiputado de UP en Bruselas) esté con Puigdemont» en referencia a la reciente visita del prófugo al Parlamento Europeo donde se le impidió la entrada.

En todo caso, ya le dijo Montero a Lastra que «es hora de un gobierno de coalición y las cosas no salen a la primera. Perseveremos en la confianza de que España pueda tener un gobierno socialista donde todos los votos estén representados en el Ejecutivo».

Aitor Esteban se negó a dar la mano al portavoz de Vox que recordó las ideas xenófobas de Sabino Arana

¿Y qué hacía mientras tanto el portavoz del PNV, Aitor Esteban? Pues con el ventajismo que le da ser siempre el partido que gana, pacte a un lado o a otro, habló a su electorado de políticas concretas y eludió los enfrentamientos hasta el final. Fue cuando se negó a dar la mano a Espinosa de lo Monteros, que poco antes recordó al xenófobo y racista fundador del PNV, Sabino Arana, ante un Aitor Esteban que calificó a Vox de «franquista». Todo en orden

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