España

Albert Rivera facilitó a Casado la incorporación de Toni Cantó al PP

El PP no prevé la incorporación del ex presidente de Ciudadanos a sus filas ni en el corto ni en el medio plazo, aunque confirman que será uno de los principales invitados en la Convención Nacional de otoño

Toni Cantó, en un acto del PP por el Día del Libro junto a Pablo Casado, José Luis Martínez-Almeida y Andrea Levy.

Toni Cantó, en un acto del PP por el Día del Libro junto a Pablo Casado, José Luis Martínez-Almeida y Andrea Levy. EFE

El adelanto electoral en la Comunidad de Madrid no hizo sino acelerar los planes de Pablo Casado para reunificar de forma definitiva el centroderecha bajo las siglas del PP, una operación que pasa necesariamente porque Ciudadanos firme su sentencia de muerte. El terremoto político que desembocó en las elecciones del 4 de mayo se entendió en la dirección de Génova como una oportunidad para convertir Madrid en el principio del fin de la formación de Inés Arrimadas. «Desde este momento, vamos a unir a PP y Ciudadanos por la base«, pronunciaba entonces Teodoro García Egea, nada más anunciarse la convocatoria electoral. Los populares necesitaban, no obstante, un revulsivo para completar su estrategia, una imagen con la que quedase certificada esa pretendida unidad del centroderecha y tuviese su debida repercusión en las urnas. Toni Cantó, uno de los últimos pesos pesados de Ciudadanos era la clave. Pablo Casado lo sabía. Albert Rivera, también. Y éste último se lo puso en bandeja de plata al líder del PP.

Fuentes autorizadas de la dirección del PP confirman que fue el ex presidente de Ciudadanos el que telefoneó a Casado para advertirle de la inminente salida del entonces portavoz de los naranjas en las Cortes Valencianas por las fuertes discrepancias que mantenía con Inés Arrimadas y que arrastraba desde hacía meses. La decisión unilateral de la líder de Ciudadanos de presentar una moción de censura en Murcia que, a su vez, precipitó el adelanto electoral en Madrid fue la gota que colmó el vaso de la paciencia de Toni Cantó, pero lo cierto es que el político valenciano ya había pactado previamente su salida hacia las filas populares con la mediación del que fuera su jefe en Ciudadanos.

Las fuentes consultadas confirman, además, que Génova decidió adelantar la noticia del fichaje de Cantó sin tener en cuenta los tiempos que quería marcar Isabel Díaz Ayuso, a la que «cabreó» el golpe de mando de la dirección nacional. El político valenciano expresó a Pablo Casado sus deseos de optar a un puesto en el futuro Gobierno madrileño que, salvo sorpresa, logrará revalidar la candidata del PP el próximo 4 de mayo. No es una petición que incomode, ni mucho menos, al equipo del presidente popular, aunque en este caso sí advierten que será Isabel Díaz Ayuso la que tenga la última palabra. «Lo lógico es que tenga un puesto importante», comentan. Hay que recordar que la Justicia dictaminó que Toni Cantó no concurrirá finalmente como ‘número 5’ en las listas del PP para el 4-M por no haberse empadronado en plazo en el censo electoral. Esta circunstancia limita las posibles salidas del actor tras las elecciones, ya que, ahora mismo, sólo podría optar a ocupar una consejería.

No es un secreto que la interlocución entre Pablo Casado y Albert Rivera ha sido fluida casi desde que el ex presidente de Ciudadanos abandonase la política tras el batacazo electoral de noviembre de 2019. Pero en los últimos meses, las conversaciones se han intensificado y la relación entre ellos ha mejorado casi al ritmo en que se ha ido deteriorando la que el líder del PP mantenía con Inés Arrimadas. Tampoco han escondido nunca los populares, al menos de puertas para adentro, que existe una mano tendida al ex presidente de Ciudadanos para unirse al proyecto de Pablo Casado y sellar de forma definitiva el la absorción de los liberales. Pero ésta es una operación que no se prevé que se complete ni en el corto ni en el medio plazo.

Mientras tanto, el acercamiento entre Rivera y Casado seguirá produciéndose mediante pequeños pero evidentes gestos que hacen presagiar que el futuro del político catalán está en las filas del PP. Según ha podido saber El Independiente, Albert Rivera será uno de los principales invitados a la Convención Nacional que prepara el PP para otoño, que la dirección plantea como un gran evento de varios días de duración y completamente abierto a la sociedad civil, cuyo objetivo será el de terminar de definir la nueva cultura e imagen de los populares.

Pero los guiños del PP a Albert Rivera no son nuevos. Más allá de la ‘opa’ hostil que tiene en marcha Casado sobre los restos de la formación que ahora dirige Inés Arrimadas, hace meses que el equipo del presidente de los populares contrató al despacho de abogados del ex dirigente de Ciudadanos para redactar el recurso de inconstitucionalidad sobre la nueva ley de alquileres catalana. Más recientemente ha trascendido que el Gobierno de la Comunidad de Madrid fichó también a Albert Rivera el pasado mes de febrero como vocal de una fundación universitaria, adscrita a la Universidad Complutense de Madrid. Pero hay más.

Hace unos meses, el que fuese secretario general de Albert Rivera y hombre de confianza del ex presidente naranja, José Manuel Villegas, se incorporó también al patronato de la Fundación Propósito, el nuevo think tank impulsado por el PP. Y el pasado viernes trascendía, además, el fichaje de Marcos de Quinto, ex portavoz económico de Ciudadanos, por parte del PP para impartir charlas a sus diputados sobre cómo aplicar a la política lecciones de gestión de empresa. «Es curioso que mis ideas se valoren más fuera de Ciudadanos«, comentaba el empresario a El Independiente.

En suma, y con la colaboración externa tanto del ex presidente de Ciudadanos como de otros ex altos cargos de la formación liberal, el PP está preparando ya el golpe de mano definitivo para terminar de guillotinar a Ciudadanos pese a la resistencia de Inés Arrimadas a dejarlo caer. En ello trabajan mano a mano el secretario general del PP, Teodoro García Egea; y el que fuera responsable de Organización en Ciudadanos, Fran Hervías, que pese a haber sido relevado por Arrimadas a senador, sigue manejando a día de hoy toda la red territorial que aún conservan los liberales. El terreno, no obstante, lo allanarán las urnas el próximo 4 de mayo, que deparan un destino funesto a la candidatura que en Madrid encabeza Edmundo Bal: prácticamente ninguna encuesta pronostica su supervivencia. Mientras tanto, Albert Rivera aguarda pacientemente su momento. Su entorno más cercano se reafirma. «Volverá a la política».

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