Ya lo habían advertido desde la Moncloa. Pedro Sánchez se emplearía a fondo en su réplica a Alberto Núñez Feijóo, en el pleno monográfico por los casos de corrupción de este miércoles en el Congreso, con Isabel Díaz Ayuso. Porque el Gobierno no quiere dejar pasar el combate con su antagonista más clara, y porque considera que el líder del PP no actúa contra ella, cuando el presidente sí se deshizo de José Luis Ábalos y Santos Cerdán. Y a ella le persigue el caso de su novio, Alberto González Amador, que se sentará en el banquillo por presunto fraude fiscal y que tiene abierta una investigación por supuesta corrupción en los negocios y administración desleal. Los socialistas quieren que el foco se sitúe encima del informe de Hacienda conocido la semana pasada que reveló que la pareja de la presidenta madrileña ingresó 4,4 millones de euros entre 2021 y 2023, cuando ya estaba con ella, gracias a sus negocios con Quirón, el gigante sanitario que es uno de los principales contratistas del Ejecutivo regional.
Feijóo no solo no combate la corrupción, le atizó, sino que se "beneficia de ella". Recordó, en ese sentido, "cómo fue investido líder del PP, en qué crisis". Pablo Casado, el anterior presidente nacional del PP, "salió un día para decir que era inadmisible que murieran personas y que el hermano de Ayuso cobrara 200.000 euros, absolutamente legales", admitió. "¿Por qué son tan contundentes con Ábalos y tan conniventes con Ayuso?", se preguntó.
"Y luego nos encontramos con González Amador, según el PP un ciudadano particular que multiplicó por siete sus ingresos una vez que inició su relación afectiva con Ayuso, embolsándose la friolera de 4,4 millones de euros". Lo contrapuso con la situación de Begoña Gómez: "Hostigan a mi mujer por llevarse cero euros y protegen a un tipo que se está haciendo millonario a costa de la salud de los ciudadanos", al tiempo que reprochó al PP que pidiera, en calidad de acusación popular, la rebaja de pena para el comisionista Víctor de Aldama.
Lo demás fue un larguísimo repaso de los casos de corrupción del PP, también en la época de Feijóo al frente del Gobierno de la Xunta. Un PP, dijo a modo de colofón, "carcomido por la corrupción". Y el "verdadero test" es "cómo se reacciona a la corrupción propia", y de nuevo insistió en que frente a la respuesta de su partido, los populares no hacen ni dicen nada. "Ese examen el señor Feijóo lo ha suspendido sistemáticamente desde que tiene algún tipo de responsabilidad en el Partido Popular", porque además él "nunca ha jugado limpio".
Para Sánchez, y esto iba también como un aviso para los socios, con el PP en el Ejecutivo la corrupción "volvería a brotar con más fuerza". Feijóo es "el pasado y el presente de la corrupción, y no puede ser el futuro", sentenció. En ese punto, el presidente respondió a la pregunta de por qué esperar a 2027, por qué no adelantar las generales. No solo lo hace por resistir y para intentar sacar adelante algunas iniciativas. También quiere esperar a que "la Justicia hable". Esperar a saber si "los exmilitantes del PSOE, sí, porque Ayuso sigue siéndolo, son culpables o inocentes". Quiere aguardar a que "el humo se disipe" y que los ciudadanos entonces "decidan qué partido está más capacitada". "No acepto que me dé lecciones, y menos de ejemplaridad. Usted no es el salvador de las instituciones. Es la mayor amenaza. No es el fin de la corrupción, es el regreso de la corrupción".
A Santiago Abascal le reprochó que afirmara "sin ninguna prueba" que en las siguientes elecciones habrá fraude electoral, que el Ejecutivo está "maniobrando" para "robar" las generales con una trama para manipular los resultados. Pero el presidente interpreta la acusación de Vox como una mera "excusa" ante su próxima derrota, porque además todos los comicios celebrados en sus mandatos han sido "modélicos". "Suena a que está empezando a poner usted la venda antes de la herida", se burló el líder socialista.
Pero más llamativa aún que la respuesta a Feijóo y Abascal fue la réplica del presidente a sus socios. Especialmente a ERC y Junts. El portavoz republicano había sido bastante duro en tribuna, le preguntó si seguir gobernando es solo "resistir" o va sobre todo de llenar de contenido lo que queda de legislatura. "Cuando dice que así no merece la pena seguir, ¿en nombre de quién habla? ¿De usted o de sus votantes?". La pregunta era una disparo absoluto al dirigente que se está erigiendo como referente de la izquierda alternativa, un camino en el que no e secunda su partido. De ahí que Sánchez le recordara que la aplastante mayoría de electores de ERC quiere que el Ejecutivo agote la legislatura. Así que no, gobernar "no es resistir, pero tampoco es desistir ni rendirse para poder envolverse en un halo de supuesta superioridad moral". Segundo golpazo a Rufián. Y un tercero: gobernar se hace gestionando, "no desde Twitter".
Sí comparte con el diputado independentista su "frustración" e "indignación" ante los casos de corrupción, y las "ilegalidades" de Ábalos son igualmente "dolorosas" para él. Ha "compartido camino político" con él. "Me cabrean y me apenan incluso más que a usted", confesó. Pero la "exigencia moral de la izquierda" no es "no cometer errores", sino responder ante ellos "con contundencia y ejemplaridad". "No somos perfectos, no somos infalibles, discúlpeme, pero tampoco ERC es infalible".
(Noticia en ampliación)
Te puede interesar
Lo más visto
Comentarios
Normas ›Para comentar necesitas registrarte a El Independiente. El registro es gratuito y te permitirá comentar en los artículos de El Independiente y recibir por email el boletin diario con las noticias más detacadas.
Regístrate para comentar Ya me he registrado